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Primero de Mayo
El trabajo que festejamos el primero de Mayo es precisamente una relación social nueva, producto del ascenso del capital El primero de Mayo se celebró el Día Internacional del Trabajo, fecha que corresponde a un motín ocurrido en Chicago en 1886, en donde varios trabajadores fueron muertos. En 1890 se realizó la primera manifestación en recuerdo de los "mártires de Chicago", y de ahí en adelante. Es interesante que en Estados Unidos el Día del Trabajo no se celebra el primero de Mayo, sino el primer lunes de septiembre. Como quiera que sea, esta fecha puede servirnos de excusa para analizar el tema del trabajo, al que no acostumbramos darle la importancia que merecería. A fines del siglo XIX, cuando ocurrió la matanza en Chicago, el conflicto entre trabajadores y dueños de fábricas alcanzó un punto de choque en Estados Unidos. Ya antes había ocurrido en Europa, y después, durante los años 20 y 30 del siglo pasado, volverían a ocurrir fuertes enfrentamientos en todo el mundo occidental. Lo que ocurría era un cambio profundo en la sociedad, que Marx logró vislumbrar, aunque no entender por completo. En la visión del pensador alemán, el cambio en los medios de producción provocaba un cambio en las relaciones sociales, que se continuaba hasta llegar a lo que él llamaba la "superestructura" jurídica, política e ideológica. En el tiempo en que él vivía ocurría un cambio en los medios de producción. La tierra, que había sido por milenios la fuente principal de valor agregado, le dejaba el terreno a un nuevo factor de producción: el capital. Este cambio implicaba una modificación significativa en las relaciones sociales. En lugar de terratenientes que cobraban una renta a los agricultores, acumulando riquezas y convirtiéndose en nobles, ahora había empresarios, "burgueses" en la terminología de entonces, que extraían riqueza a los trabajadores a través de las ganancias del capital, y que defendían sus intereses no como nobles, sino como políticos. El cambio es tan profundo que la referencia geográfica de siempre, el reino, cedió su lugar a la nación. Eso veía Marx y así logró interpretarlo. Mucho de lo que escribió no tiene ya ningún sentido, pero esta intuición es brillante. El trabajo que festejamos el primero de Mayo es precisamente una relación social nueva, producto del ascenso del capital. Antes, cuando la tierra era lo importante, no había industria significativa, ni por lo tanto obreros o empleados. Es hasta el siglo XIX que empiezan a existir obreros, que son agricultores desplazados que tienen que modificar por completo su interpretación del mundo para vivir en una ciudad, trabajando en una fábrica, y respetando un horario. Todo nuevo. El cambio siempre es doloroso, y ese cambio lo fue de manera particular. Los cuentos de Charles Dickens son excelentes descripciones de la sociedad de transición de la vida agraria a la industrial. En México, ese cambio inició en el Porfiriato, pero su punto más importante no ocurrió entonces, sino después de la Revolución. En cualquier caso, significó también un proceso difícil que intentamos evitar, logrando a cambio tener, a inicios del siglo XXI, todavía 25% de la población intentando vivir de la tierra. Es decir, en un atraso de 200 años. Pero desde la Segunda Guerra Mundial, y sobre todo después de las crisis económicas de los años 70, el capital ha empezado a ceder terreno a un nuevo factor de producción: una cosa extraña que llamamos "conocimiento" y que no podemos aún definir con claridad. Lo que sí sabemos es que el conocimiento está generando ya más valor que el capital, algo que podemos ver en el tipo de empresas que hoy se incluyen en el índice Dow Jones, en comparación con la definición de este mismo índice en los años 30. Hoy las empresas son financieras, de mercadotecnia, de comunicaciones o farmacéuticas, cuando hace 70 años eran papeleras, acereras y petroleras. Este cambio en los medios de producción implica, siguiendo a Marx, un cambio en las relaciones sociales. Puesto que no nos queda claro qué es el conocimiento, tampoco podemos saber cómo serán estas nuevas relaciones, ni mucho menos cuál será la nueva superestructura política, jurídica e ideológica. Es claro que el concepto de nación no está en sus mejores tiempos, que los políticos ya no funcionan como antes, y que buena parte del marco jurídico no da el ancho para las actividades que hoy tiene que regular. Pero saber que termina lo de hoy no implica saber lo que viene mañana. Lo que es claro es que el trabajo, como lo conocimos y como lo celebramos el primero de Mayo, ya no existirá más. En este siglo XXI ya no se están creando empleos como antes ocurría. Hoy China genera empleos porque los desplaza desde otros países. Hoy se generan empleos nuevos en los servicios, pero la industria los pierde. Y es que el empleo de servicios es una cosa totalmente diferente. El primero de Mayo conmemora una relación social de producción que va desapareciendo. Es importante entenderlo, por sus implicaciones. Entre otras, que el empleo no puede ser ya la medida de éxito de una economía. Es decir, no tenemos que enfocarnos en generar empleos, sino en generar valor. Es un pequeño cambio de orientación, pero determina lo que México logrará en el futuro.
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