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    Economía Informal
Macario Schettino
25 de abril de 2007

La riqueza de Slim

Hace cosa de un mes, la revista ´Forbes´ publicó su lista de hombres y mujeres más ricos del mundo. Para México, el dato más llamativo es que Carlos Slim llegó al segundo lugar en esa lista, sólo superado por Bill Gates, y unos pocos miles de millones de dólares por encima de Warren Buffet

El asunto es más interesante porque estos dos multimillonarios donaron casi toda su fortuna a fundaciones durante el año pasado, de manera que, estrictamente hablando, el ingeniero Slim resulta ser el hombre más rico del mundo.

Como es costumbre, esta información puede leerse de dos maneras: festejando la riqueza de este empresario, o condenándola por comparación con la abundante miseria de los mexicanos. Las dos lecturas, por cierto, tienen su punto débil. Para quienes festejan, no está de más recordar que el núcleo de la riqueza del señor Slim es una empresa que tiene una posición dominante (lo que quiere decir que es prácticamente un monopolio). Pero los que condenan lo hacen simplificando en exceso, y comparando cosas que no tienen nada que ver.

Para acercarse al tema con un poco de cuidado, vale la pena ver el origen de la riqueza del señor Slim, y la razón por la que ha crecido tanto en los últimos años. Medida en dólares, se ha multiplicado por cinco en lo que va del siglo XXI. No hay otro multimillonario con ese ritmo de crecimiento.

Para dar un vistazo a lo que ha ocurrido con el imperio Slim, podemos revisar el comportamiento de las acciones de sus empresas más importantes. Teléfonos de México es todavía su empresa principal, con activos por 250 mil millones de pesos en 2005. En los últimos seis años, el crecimiento promedio anual del valor de sus acciones fue de 16.8%, lo que significa 158% de crecimiento acumulado en ese tiempo. La segunda empresa en valor, aunque ya debe haber pasado a Telmex, es América Móvil, más conocida por todos como Telcel. Ésta tenía en 2005 activos por 230 mil millones de pesos, pero su crecimiento anual promedia 51% durante seis años, lo que significa un acumulado de 1,142%. Carso, la tercera empresa (grupo, en este caso), valía 70 mil millones de pesos en 2005, y ha crecido nada más 34% anual durante los últimos seis años, para acumular un crecimiento de 487%. Además de estas tres inmensas y aceleradas empresas, Slim tiene Inbursa, que no crece tan rápido, y recientemente el fondo para infraestructura llamado Ideal, que en año y medio promedia un crecimiento de 48% anual.

Calculando con base en el precio de las acciones, las tres empresas valían 158 mil millones de pesos en 2001, que entonces representaban 17 mil millones de dólares. En 2005, como vimos, sumaban 550 mil millones de pesos, 51 mil millones de dólares. Para el año pasado, con el ritmo de crecimiento que traen, ya estaban en 800 mil millones de pesos, 73 mil millones de dólares. Y en el primer trimestre de este año, su valor sumado supera el billón de pesos, equivalentes a 95 mil millones de dólares.

La gran queja contra Slim es que se enriquece mientras que México tiene a poco menos de la mitad de la población en pobreza (claro que esto es una frase totalmente demagógica. Esa cifra se refiere a la llamada pobreza patrimonial, es decir, personas que tienen ingresos bajos, pero sobre todo no tienen una casa o propiedad mínima). Pero la pregunta es si mejoraría la situación de los pobres de México en caso de que Slim fuese menos rico. No encuentro cómo pasaría eso.

Es mejor la reclamación de que Slim se ha hecho rico al amparo del Estado mexicano. Pero esa reclamación hay que hacerla a todos los empresarios grandes de este país, desde 1867 hasta la fecha. Todos crecieron al amparo del Estado, y en muchas ocasiones, dañando más a la economía nacional que en el caso actual. Pero ésa no es excusa.

El punto está en que el crecimiento de la riqueza del señor Slim es perfectamente claro: sus empresas crecen a ritmos muy acelerados. ¿Se puede identificar cuánto de este ritmo depende de prácticas monopólicas? ¿Cuánto depende del "apoyo" del Estado? ¿O es que eso ocurrió antes y ya no ahora?

Mientras alguien investiga eso, usted puede aprovechar lo que hace Slim, comprando acciones de sus empresas y creciendo a ese mismo ritmo. Basta con que tenga 8 mil 500 pesos para comprar un lote de 100 acciones (el mínimo autorizado) de cada una de las tres empresas mencionadas. Si usted hubiese comprado esas acciones hace seis años, su rendimiento habría sido de 560%. Ignoro si continuará así, pero no parece mal negocio.

macario@macarios.com.mx

 
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PERFIL
 
Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Ha sido profesor investigador en El Colegio de México y el Tecnológico de Monterrey. Es director de Investigación y Programas Doctorales del Tec de Monterrey, campus Ciudad de México, y director de la sección Finanzas de El Universal. Ha publicado 12 libros. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.
 
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