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La fuente del español
MADRID, España.— Hace más de mil años en el monasterio del Suso, en San Millán de la Cogolla, un hombre escribió estas palabras: Cono aiutorio de nuestro
dueno dueno Christo, dueno
salbatore, qual dueno
get ena honore et qual
duenno tienet ela
mandatione cono
patre cono spiritu sancto
enos sieculos delo siecu
los. Facamus Deus Omnipotes
tal serbitio fere ke
denante ela sua face
gaudioso segamus. Amen.
Su traducción al español actual:
Con la ayuda de nuestro Señor
Don Cristo Don Salvador, Señor
que está en el honor y Señor
que tiene el mandato con el Padre
con el Espíritu Santo
en los siglos de los siglos.
Háganos Dios omnipotente
hacer tal servicio que delante de su faz
gozosos seamos. Amén.
Es el texto en español más antiguo que se conserva, una anotación al margen de un manuscrito. Los monasterios del Suso y del Yuso ya existían antes del año 574, el de la muerte de San Millán, pastor y ermitaño, apartado del mundo para vivir en oración. Su tumba vacía está junto al pórtico entre los entierros de los siete infantes de Lara y tres reinas de Navarra.
En el siglo XIII Gonzalo de Berceo deja aquí testimonio de la inspiración que lo ubica como el primer poeta en lengua castellana. Ningún lugar mejor que San Millán de la Cogolla para los tres días del Seminario Internacional sobre El español en los noticiarios de televisión a ambos lados del Atlántico, que comienza el jueves 26 y termina el sábado 28 de abril. La Fundación del Español Urgente organiza este ciclo de conferencias con la Fundación de San Millán de la Cogolla y me ha invitado a decir la conferencia inaugural. Presidirán el acto de inauguración:
Juan Ángel Nieto, prior del monasterio de Yuso; Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española y presidente de la Fundéu; Alex Grijelmo, presidente de la Agencia EFE y vicepresidente de la Fundéu; Luis Fernández, presidente de la corporación RTVE; Alejandro Echevarría, presidente de Telecinco; Francisco González, presidente del BBVA; Gonzalo Celorio, secretario de la Academia Mexicana de la Lengua y Pedro Sanz, presidente de la Comunidad Autónoma de la Rioja y de la Fundación San Millán de la Cogolla.
Más de mil años después de las palabras escritas en la nueva lengua separada ya del latín vulgar, hay una preocupación de lingüistas y estudiosos en general para fortalecer nuestro idioma y contestar con rapidez y exactitud las preguntas que surjan en su uso profesional.
Cada lengua conserva como sagrado el más antiguo texto recuperado de sitios insólitos. El primer escrito en francés es el año 842. Son las capitulaciones llamadas de Estrasburgo, un documento político, una alianza ofensiva y defensiva entre Carlos El Calvo y Luis El Germánico, nietos ambos de Carlomagno. El primer escrito en italiano es de 960. Un documento jurídico firmado en Capua para recuperar unas tierras a favor del monasterio de Montecassino.
Desde aquí, desde San Millán de la Cogolla el nuevo idioma fue llevado por juglares, mercaderes y peregrinos a muchas ciudades de la península. Las tradiciones populares, canciones y plegarias se fueron repitiendo en el español que con la Reconquista sustituyó al latín vulgar y al árabe, y en las tres carabelas fue llevado a un mundo nuevo.
El miércoles haremos las cuatro horas de camino de Madrid a La Rioja. Durante tres días celebraremos cuatro mesas redondas: Los noticiarios de tv y su función de maestros del lenguaje, Variedades del español de América en los programas informativos, Nuevas palabras en los noticiarios y Cómo aprovechar los noticiarios para difundir un lenguaje no sexista. El sábado próximo se clausura el foro con la propuesta de crear un grupo de seguimiento para dudas y acuerdos sobre innovaciones que surjan en el trabajo cotidiano de los informativos de radio y televisión.
El idioma vive un momento de esplendor y expansión. El premio Nobel vivo más famoso del mundo es fruto de la semilla sembrada hace un milenio por un monje envuelto en el misterio del que se ignora todo, hasta el nombre. Llegamos con humildad y respeto a la fuente original del idioma, para tratar de fortalecer lo que ha sido vínculo y muralla, factor de unión, defensa y cohesión ante los fenómenos de la historia y geografía.
Pero en el porvenir del idioma flotan algunas nubes oscuras. Hago, en el discurso de apertura de este foro de trabajo, una advertencia que puede parecer pesimista: los 50 millones de latinoamericanos que hoy hablan español en Estados Unidos pueden perderlo para siempre antes de que termine el siglo. El estudio de otros grupos de inmigrantes en países donde no es el suyo el idioma mayoritario, revela una mecánica repetida: la primera ola de llegados habla el idioma que trajo consigo. Sus hijos lo hablan en casa pero aprenden el del entorno. Los nietos olvidan el de los abuelos y los bisnietos sólo hablan el del pueblo anfitrión. Eso está empezando a ocurrir en Estados Unidos. El próximo jueves pediré a los expertos atender este problema inminente para el cual no encuentro soluciones fáciles. No es asunto de menor importancia. Los que hoy hablan español en Estados Unidos y empiezan a dejar de usarlo son más en número que todos los habitantes de España. El próximo lunes les informaré de este y otros temas desde San Millán de la Cogolla.
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