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El proceso 154
La arqueología de las presuntas operaciones fraudulentas de Napoleón Gómez Urrutia enseña una forma de actuar arrogante y avasalladora Totalmente olvidado por todos en las barandillas del Poder Judicial, el proceso 154/06/4, radicado en San Luis Potosí el 16 de octubre de 2006, es clave para entender por qué Napoleón Gómez Urrutia, en la reivindicación legal que hacen las autoridades de él como líder minero y en la apoteosis de su poder sindical, tiene que permanecer en Canadá para evitar ir a la cárcel. Ese proceso se refiere a la acción penal en contra de Gregorio Pérez Romo, un nombre poco escuchado, que se encuentra preso en la capital potosina y defendido por abogados que le puso Gómez Urrutia. Pérez Romo está siendo juzgado como probable responsable de coparticipación de fraude específico, pero no es una persona marginal en el juicio por defraudación de 10 mil mineros por el que la justicia persigue a Gómez Urrutia. Fue uno de los principales mensajeros para las transferencias financieras ilegales mediante las cuales les esquilmaron a los mineros 55 millones de dólares. Cuando se deshojan sus abundantes y profusos términos técnicos y legales, el documento de 53 páginas muestra con todo colorido y esplendor el árbol de operaciones financieras que realizó Gómez Urrutia durante 2005, después de que con 16 años de retraso se concluyera el pago de privatizaciones de minas y 5% de ese monto, los 55 millones de dólares, se le entregaran al sindicato, que se había comprometido a entregarles la parte que les correspondía a los trabajadores. Gómez Urrutia, de acuerdo con el proceso en contra de Pérez Romo, hizo algo muy lejano a ello. A través de una sucesión de operaciones financieras creando cuentas nuevas en México y otros seis países, se transfirió los recursos a sí mismo, y a su familia. Esto no es nuevo, pero la arqueología de las fraudulentas operaciones, como se describen en el proceso, enseña una forma de actuar tan arrogante y avasalladora, que sólo pensando que confiaban en la impunidad judicial podría entenderse su mecánica mental. El proceso contra Pérez Romo incluye información clave de la Unidad de Inteligencia Financiera y de la Comisión Nacional de Valores y Cambios, de donde se desprende que de la cuenta 10964526 de Scotiabank Inverlat a nombre del sindicato minero, se realizaron nueve retiros por 44 millones 767 mil 765 dólares (en ese momento equivalentes a 485 millones 821 mil 727 pesos) a destinatarios que nunca debieron haber recibido esos recursos: 1. El 28 de marzo de 2005 se traspasó un millón de dólares a la cuenta 453375811 de Bancomer a nombre del sindicato, y en cuya tarjeta universal de firmas aparecen autorizados para librar contra la cuenta únicamente Gómez Urrutia y Héctor Félix Estrella, en ese momento tesorero del sindicato, de forma mancomunada. 2. El 4 de abril se retiraron 5 millones de dólares para comprar divisas. 3. Al día siguiente se transfirieron 10 millones de dólares a la cuenta 614-40022 de Citibank en Nueva York, a nombre del sindicato. 4. El 4 de mayo se hizo un depósito por 460 mil dólares a la misma cuenta de Bancomer. 5. El 20 de mayo se abonaron 4 millones de dólares a la cuenta de Citibank del sindicato a través de Bearn Sterns Securities de Nueva York. 6. El 30 de junio se depositaron 500 mil dólares a nombre de Félix Estrella, quien fue otro de los personeros de Gómez Urrutia que realizaron transferencias sistemáticas, en la cuenta de Bancomer. 7. El 15 y el 18 de julio, en dos operaciones que son compactadas en una por las autoridades, se transfirieron 22 millones 500 mil dólares a la cuenta 446505007 de Bancomer a nombre de Consultoría Internacional Casa de Cambio, que es una empresa debidamente establecida, a la que le pidieron que transfiriera los recursos a tres cuentas del sindicato: la 147326521 de Bancomer, por el equivalente en ese momento de 54 millones 396 mil 583 pesos; a la 402959055 de Scotiabank Inverlat, por un monto de 94 millones 928 mil 583 pesos; y a una de HSBC, cuyo número de cuenta no figura en el cuadro de retiros, por 89 millones 208 mil 583 pesos. 8. El 13 de septiembre se realizó un depósito de 603 mil 840 dólares a la cuenta 446605007 de Bancomer a nombre de Consultoría Internacional Casa de Cambio, para que ésta transfiriera los recursos a la cuenta 82616270 del Laredo National Bank, en Laredo, Texas, a nombre de María del Carmen Páez Martínez de la Garza Evia, una empresaria de Monterrey que presuntamente sirvió de prestanombres de Gómez Urrutia. 9. Y el 14 de diciembre se realizó una operación idéntica a la anterior, con la misma beneficiaria, por 703 mil 925 dólares. De los 9 millones que aún no aparecen de los 10 mil mineros, 2 millones 960 mil dólares, que según las autoridades salieron indirectamente de la cuenta de Scotiabank Inverlat, aparecen en el proceso 154/06/4 como operaciones ordenadas por Félix Estrella a Consultoría Internacional Casa de Cambio para que depositara en cuentas de personas físicas y morales ajenas a los depositarios legales. También se encontraron otras dos transferencias de la cuenta de Bancomer 0146591035 por un millón 900 mil dólares para la cuenta de Páez Martínez en Laredo. Hay otros poco más de 7 millones de dólares transferidos, a través de la misma casa de cambio, a nueve personas, incluidas Félix Estrella, Gómez Urrutia, su familia y prestanombres, y a tiendas de muebles, cocina, arte y blindados. Este mapa de presuntos delitos financieros no hubiera sido posible armarlo sin Pérez Romo, a quien las autoridades federales comenzaron a investigar por lo extraño del manejo de recursos en una sucursal de Bancomer, donde a través de su cuenta 1124453633 realizó operaciones entre febrero y diciembre de 2005 por un total aproximado, según el proceso, de 12 millones de pesos, de donde salieron no sólo transferencias a través de la casa de cambio, sino también pagos a tarjetas de crédito de un hijo de Gómez Urrutia y dinero en efectivo que recibían la secretaría del dirigente minero o Félix Estrella. Pérez Romo, que había entrado a trabajar al sindicato como mozo en 1986, nunca pasó de ser ayudante de oficina en la Tesorería, y en su declaración afirmó que la relación con Gómez Urrutia se limitaba a "saludarlo, cuando se encontraban". Las operaciones financieras de los dirigentes mineros habían causado sospecha en los bancos. Incluso, la cuenta del sindicato fue transferida de una sucursal de Bancomer cuando la gerente se negó a transferir al exterior 15 millones de dólares. En la nueva sucursal, recordó Pérez Romo, cuando respondió negativamente la pregunta de una empleada si sabía por qué depositaba cantidades tan grandes, le espetó: "Tenga cuidado porque puede tener problemas". El aviso llegó muy tarde. En noviembre de 2005, la PGR llevaba meses investigándolo y configurando lo que hoy en día es la mejor radiografía del fraude contra 10 mil mineros, del cual Gómez Urrutia y sus cercanos siguen defendiéndose. rriva@eluniversal.com.mx r_rivapalacio@yahoo.com
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