|
La vejez es una etapa de la vida a la que la gran mayoría le tiene miedo, quizá por ello evaden enfrentarla. Cuesta trabajo, sobre todo si no hemos empezado a tomar conciencia de ello, aceptar los cambios en la piel, el cabello y en varios casos, se va olvidando el ejercicio del erotismo. México muy pronto será un país con un elevado porcentaje de personas de la tercera edad. Y todo parece indicar que no estamos listos como nación, ni con la infraestructura ni con la cobertura social para cubrir sus más elementales necesidades. Tampoco estamos trabajando en algo que a mí me parece fundamental, nuestro concepto, nuestros pensamientos sobre la vejez propia y la de los otros. En una sociedad ligth, desechable, donde la inmediatez predomina en todas nuestras funciones, prepararnos para el largo camino que representa la tercera edad es impensable. Nos venden constantemente la idea de que la juventud es lo mejor, la etapa de la vida más creativa, sin pensar que viviremos más tiempo como viejos que como jóvenes. A la palabra viejo se asocian otras: decadencia, decrepitud, ineficacia, disfuncionalidad, muerte, y esta misma imagen se traslada a la vida sexual. Es innegable: al paso de los años nuestro cuerpo entero sufre diferentes transformaciones, algunos órganos se empiezan a cansar o a dar muestra de enfermedad, y por supuesto, también el ejercicio de nuestra sexualidad se transforma, pero no tiene porque desaparecer. Uno de los grandes mitos es creer que las personas de la tercera edad no tienen erotismo, que por el hecho de ser "viejitos (as)" su deseo sexual ha desaparecido. No es así, sus necesidades afectivas y sexuales se mantienen pero se manifiestan de otra forma. Actitudes frente a los cambios El paso de los años, decíamos, va modificando o acelerando los cambios corporales, y si a esto le sumamos los descuidos, los excesos y la falta de atención a nuestra salud física y emocional, descubriremos que la vejez es una forma de cosechar, pero también de corregir y cambiar. Sí, "aunque no lo crea". Blanca Verónica Victoria Romero en su libro Sexualidad, amor y envejecimiento editado por la Universidad Autónoma de Puebla nos da algunas sugerencias para prepararnos o bien, seguir teniendo una vida sexual satisfactoria en la tercera edad. Ella nos propone: 1. Mantener durante toda la vida una práctica sexual continua y equilibrada; conservarse sexualmente activo ayuda a prevenir las atrofias de los órganos sexuales. 2. Cambio de horario en la actividad sexual. Nuestros niveles hormonales están en mejores condiciones cuando despertamos que en la noche, cuando cargamos todo el cansancio del día. 3. Cuidar el estado general de salud y evitar o controlar los factores de riesgo de enfermedades vasculares y neurológicas: el tabaco, el alcohol, el colesterol y el azúcar en la sangre. 4. Recordar que las buenas relaciones no necesitan romper ninguna marca olímpica. No hay prisa, no están compitiendo. 5. Explorar nuevas prácticas sexuales y procurarse una cierta variedad para no caer en la monotonía y el aburrimiento sexual. 6. Conocer las variaciones fisiológicas que se tienen con la edad, asumir los problemas que conllevan y mantener una buena comunicación con la pareja para que estos cambios se acepten y no malinterpreten. 7. Si surgen problemas físicos en la vida sexual no hay que dejarse vencer. 8. Si el coito resulta muy difícil o imposible, adaptarse a una nueva forma de realizarlo. La visión oriental Deepak Chopra editó el año pasado Rejuvenezca y viva más tiempo en donde a través de 10 pasos él garantiza que podremos retardar el envejecimiento. Independientemente de los fuertes cambios que pueden representar para un habitante del mundo occidental, me llamó la atención que dentro de este programa el paso número 10 estuviera dedicado a la sexualidad. El le llama Revierta su edad biológica por medio del amor y afirma: El sexo es realmente placentero y engendra muchísimo amor e intimidad cuando se experimenta como un proceso y no como una finalidad. La sociedad occidental ve el mundo en términos de objetivos finales. Tanto los hombres como las mujeres están condicionados para alcanzar las metas establecidas lo más directa, rápida y eficientemente posible. Esta actitud se manifiesta también en nuestras relaciones sexuales, en las cuales hemos aprendido a apreciar el clímax como el único objetivo de la intimidad física. Aunque todos los amantes gozan el placer del orgasmo, las tradiciones de la sabiduría de la India y de la China sugieren que jugar con la energía sexual y prolongar el proceso de la intimidad sexual es un medio para expandir el corazón, la mente y el espíritu y enriquecer a la vez, el goce físico. Conocidos como el Tantra en la India y el Tao del sexo en la cultura tradicional china, los principios básicos de las relaciones sexuales concientes son : 1. El ritual. Si el sexo para usted es un acto sagrado, comprenderá el valor del ritual. Destine tiempo para prepararse para el amor sexual como si fuese a viajar al reino del placer celestial. 2. La comunicación. Comunique sus sentimientos y necesidades a su pareja antes, durante y después del acto sexual. 3. La delicadeza. La sutileza, la delicadeza y el momento propicio son la esencia del éxtasis. En muy poco tiempo el tema de la vejez y la sexualidad irá tomando el lugar que le corresponde dentro de nuestra sociedad. Me parece que muchas personas que no han llegado a ese período de la vida, pueden darse la oportunidad de prepararse para arribar a él en las mejores condiciones posibles. Los grandes cambios sociales, no se realizan antes de que las ideas y los pensamientos se transformen. Empecemos por pensar cómo queremos llegar a nuestra propia vejez, y cómo queremos vivirla. ¿Reproduciendo los viejos mitos, o contribuyendo a crear nuevos paradigmas? A reserva de volver a escribir sobre esto, quiero concluir con una fragmento de un libro que se llama Erótica y vejez, de Ricardo Lacub, editado por Paidós: "El sexo puede ser un antídoto ante la idea del cuerpo como una suma de dolores, y puede servir para evitar el descompromiso social, para promover y mantener el contacto intergeneracional, como ejercicio físico, para mantener una saludable autoimagen y para manejar las ansiedades personales.(.) el hombre o la mujer de la tercera edad pueden y deberían disfrutar de una vida sexual, la que le daría serenidad al envejecimiento". patricia.kelly@eluniversal.com.mx
|