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TRANSacciones
Mezcle lo anterior con un poquito de anarquía, definida por Esther Ferrer (España, 1937) como "una creación natural del pensamiento libre, capaz de generar las bases de un comportamiento individual responsable" y, en manos de esta artista, el resultado es una vida de creación. Ferrer es una artista congruente. Su actitud hacia la vida y su mirada política, en el sentido más amplio del término, están implícitas en la estructura de sus obras, en su mayoría instalaciones y performances interactivos. Tampoco intimida al público con ideas complejas, sino que las exprime hasta llegar a su esencia. Su obra tiene la profundidad y lo absurdo de lo cotidiano. Ferrer es una artista constante. Hay obras, como sus autorretratos, en los que mezcla fotografías que se tomó a lo largo de dos décadas, que han disfrutado una larga vida propia. Otras han renacido en nuevas versiones, enriquecidas por diferentes materiales y contextos. Pocos artistas son tan generosos. Pero, por encima de todo, es una maga que con unos sobres blancos distribuidos sobre el piso o una silueta repetida en un muro, plantea una reflexión compleja sobre la forma, el ritmo y el espacio. Es una artista conceptual por excelencia, pero sus obras son plenamente estéticas. El 3 de abril esta pionera del arte acción y sonoro, integrante de grupo Zaj, que crearon Ramón Barce, Juan Hidalgo y Walter Marchetti en Madrid en 1964, inauguró la exposición Al paso del tiempo, en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Río de Janeiro. En esta muestra presenta obra que marca el ritmo del tiempo en su cuerpo. Pero hoy es su día de suerte. No tiene que ir a Brasil para conocer la obra de Ferrer porque el MUCA Roma (Tonalá 51) presenta TRANSacciones, una pequeña pero selecta muestra de sus obras. Además, a las siete de la noche puede asistir a la interpretación de varias de sus acciones realizadas por Katnira Bello y Elizabeth Romero, dos de nuestras mejores performanceras. Seguramente usted ya está pensando que me volví loca porque en las artes visuales no acostumbramos interpretar las obras de otros. Cuando mucho existen formas de reelaborar las ideas de otros artistas. Algunas, como la paráfrasis o la apropiación, no sólo son aceptadas, sino hasta están de moda. Otras las desdeñamos o las consideramos ilegales, como el vil refrito y el plagio. En ninguno de estos casos el autor primario plantea una interacción con el autor secundario. Sin embargo, a partir del arte conceptual y del arte acción, ha habido muchos ejemplos de obras abiertas cuya estructura se acerca a la partitura musical o a la receta de cocina. En estas obras el autor primario y el secundario, que muchas veces es el público, son cómplices en la creación. Pero no se espante. Si va hoy al MUCA, nadie lo va a obligar a hacer nada, aunque hay dos obras con las que el público puede interactuar que seguro se le van a antojar. También podrá disfrutar piezas para contemplar y la inusual experiencia de ver a dos artistas que conocen bien la obra de Ferrer realizar sus propias propuestas. Si no puede ir hoy, no se pierda esta exposición. Es una buena oportunidad para conocer la obra de una artista que abrió brecha y sigue vigente. Así, cuando encuentre reverberaciones de la obra de Ferrer en generaciones subsecuentes, usted podrá decidir si está ante una interpretación o ante otro descubrimiento más del hilo negro. *Esther Ferrer define la performance, como le dicen en España, como "el arte del tiempo, del espacio y de la presencia". www.pintomiraya.com.mx
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