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    Sexualidad
Patricia Kelly
04 de abril de 2007

No es ciencia ficción, sino cruda realidad

En un lapso de cinco semanas, nos enteramos que un hombre descuartiza a su novia por celos; las alumnas de un internado femenino son víctimas de una supuesta "histeria colectiva" y el dictamen sobre la muerte de una anciana de 73 años oscila entre una violación tumultuaria y la anemia.

No, no estamos entrando en la dimensión desconocida, esta es una parte de la violencia contra las mujeres mexicanas.

¡No me defiendas, comadre!

Ernestina Ascensio Rosario fue encontrada agonizante por su hija a la que débilmente comentó: "Se me echaron los soldados encima". Después de varias horas, la mujer indígena de 73 años murió; el informe oficial hablaba de violación tumultuaria. Por lo menos 15 personas fueron testigos de las horas previas a su muerte el 26 de febrero y constataron su estado físico: hemorragia por perforación anal y fractura de cadera. Se acusó a cuatro militares que formaban parte del 63 Batallón de Infantería. Alrededor de 5 mil indígenas bloquearon carreteras para evitar que los soldados abandonaran el lugar.

El 7 de marzo nos enteramos de que la Secretaría de la Defensa Nacional emitía un primer boletín e informaba que "peritos forenses tomaban muestras de sangre a 79 elementos de la tropa y cuatro oficiales para compararlo con el líquido seminal recogido del cuerpo de la hoy occisa y determinar si alguno de los militares participó en la violación tumultuaria. (.) fueron sometidos a evaluaciones médicas quedando de manifiesto que no habrían tenido actividad sexual cuando menos siete días antes de los hechos que les imputan". (El Sol de México, nota de Manrique Gandaria). Después vino el comentario casi "adivinatorio" que el Presidente de la República hizo a dos reporteras de La Jornada el 13 de marzo, Elena Gallegos y Claudia Herrera.

A ellas, sin pregunta sobre el tema, les dijo: "La señora murió por gastritis". Más tarde, el ombudsman nacional afirmó que nadie podía decir que Ernestina Ascencio murió por violación, sino por anemia.

Habría que aclarar que todavía no existe una prueba que pueda demostrar que una persona no tuvo actividad sexual siete días antes. No existe, es una mentira. Consulté a varios sexólogos y lo confirmaron. Si no había duda sobre los soldados, entonces ¿por qué les hicieron pruebas del "semen encontrado en la hoy occisa"? Me pregunto cómo pudo Felipe Calderón precisar el motivo de muerte si todavía no se daban los nuevos resultados. Por qué y para qué proteger a militares violadores; no es la primera vez que esto se denuncia en nuestro país, y resulta paradójico que esto sucediera mientras en la Suprema Corte de Justicia se debatía si los soldados infectados con VIH podían ser expulsados del Ejército, como se pretendía.

No hay que olvidar el caso de las 13 trabajadoras sexuales violadas por soldados en el municipio de Castaños en julio de 2006; sólo se ha detenido a 14 de los 30 agresores.

Sin embargo, la declaración más vergonzosa vino de la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres. María Del Rocío García Gaytán descalificó a Ernestina diciendo: "Pues estaba moribunda, balbuceaba; entonces, se me quita la certeza de lo que dijo". Afirmó que la postura oficial de Inmujeres es respaldar lo dicho por el presidente Felipe Calderón: "Él es el Presidente, tiene información privilegiada, tiene que estar enterado, y no es sospechoso que haya adelantado un dictamen". Además (la declaración de doña Ernestina) "fue en náhuatl, entiendo que estaba moribunda, ya no tiene uno fuerza en la voz". Viene a mi mente una idea plasmada por Marina Castañeda en su libro El Machismo Invisible: no se tiene que ser hombre para ser misógina y machista.

Por celos la descuartiza

José González Peña se puso celoso porque su novia de hacía un mes trabajaba como mesera en un bar donde la conoció. Discutieron, ella terminó la relación y él la asfixió y luego, con ayuda de sus hermanos y un amigo, la descuartizó. Su tronco sin cabeza ni extremidades fue hallado en Tláhuac, con el tatuaje de un hada en la espalda.

Después se encontraron las piernas en Xochimilco, los brazos en Iztapalapa y finalmente, la cabeza en el canal de Chalco. La mató la noche en que cumplía 19 años. ¡Cuánto odio!, ¿por qué la acumulación de tanto rencor contra una persona, particularmente, mujer? Desconozco la forma en que trabaja la mente criminal, pero estoy segura de que además de las características personales de este hombre encarcelado ocho años por robo, también se suman sus ideas y el concepto que tiene sobre la mujer, por eso se habla de crímenes por odio, de feminicidios.

Histeria colectiva, pero ¿por qué?

A veces pienso que esas instituciones que de manera gratuita y desinteresada ayudan a las niñas pobres y desprotegidas, no todas, claro, pero muchas encierran intenciones poco sanas. ¿Se acuerda de Succar Kuri? Él ayudaba a niñas a estudiar y hasta daba dinero a sus madres desvalidas. Hasta el momento se le conoce como uno de los autores de una importante red de pederastas mexicanos.

El internado Villa de las Niñas, en Chalco, está dirigido por hermanas de la Orden de María, originaria de Corea y que llega a México a través de beneficencia japonesa. El caso es que desde octubre se reportaron 500 niñas con fiebre, dolor e inmovilidad en piernas. Expertos buscaron el origen de esa "rara enfermedad" y Jesús Kumate, ex secretario de Salud, afirmó que podía tratarse de un trastorno conversivo o histeria colectiva. (La Jornada, 26 de marzo).

Víctor Manuel Torres Meza, subdirector de Epidemiología de la Secretaría de Salud del estado de México, declaró que después de minuciosos estudios a los que fueron sometidas niñas entre 12 y 14 años, "se determinó que los trastornos que presentaron desde los últimos días de febrero no se debieron a un padecimiento infeccioso, sino a un problema sicológico. (.) El trastorno conversivo epidémico es un factor sicosomático que pudo originarse por una situación de tensión y estrés que tendría relación con la disciplina que prevalece en el internado. Cuando hospitalizamos a algunas de ellas para evaluarlas detalladamente con algunos exámenes médicos, resulta que ya estando en el hospital, no manifestaban ninguna molestia." (EL UNIVERSAL, 27 de marzo).

La agencia de noticias EFE publicó el pasado 1 de abril algunas de las reglas de convivencia dentro del internado: cuando las castigan, las obligan a correr sin zapatos por las 40 hectáreas del terreno escolar o a dormir en el corral de los borregos toda la noche. Se bañan con agua fría y limpian los establos sólo con sus manos. No las dejan peinarse de raya o deben llevar una diadema a cuatro dedos de distancia de la frente. Las monjas objetan, dice la agencia, que las niñas tengan posesiones personales y se les pide olvidar su fecha de cumpleaños porque el único que se festeja es el del internado, el 15 de agosto. Los padres que acudieron a ver a sus hijas sólo pudieron hacerlo por cinco minutos y bajo vigilancia.

Algunas autoridades hablan de contaminación del agua, de un virus en el aire, pero lo cierto es que hay que investigar qué pasa allá adentro, en ese espacio que ha provocado la "histeria colectiva" de 500 a 600 menores, en ese lugar donde los padres hacen visitas un par de veces al año.

¿No habrá quién se acerque para investigar, hablar con la verdad y no descalificar diciendo que están locas? ¿qué maltrato físico o emocional se ejerce sobre las menores, ¿qué abusos padecen? Ni la mejor disciplina se justifica haciendo daño, ¿qué mal se puede permitir en nombre de Dios?

patricia.kelly@eluniversal.com.mx

 
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PERFIL
 
Periodista egresada de la UNAM con 30 años de carrera profesional en la radio mexicana. Es pionera de los programas de radio dedicados a la educación y salud sexuales: Prohibido Tocar, Estrenando Cuerpo, Intimo y Séptimo Sentido. Su experiencia en esas áreas la integra hoy a EL UNIVERSAL.
 
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