|
Valleur y Matysiak: enfermedades actuales
A finales del siglo pasado y en el que estamos viviendo, entendimos que los cambios en muchos terrenos, asimismo, traen problemas nuevos, algunos de ellos que se consideran graves y hasta irresolubles. Es por ello que resulta importante leer Las nuevas adicciones del siglo XXI. Sexo, pasión y videojuegos de Marc Valleur y Jean-Claude Matysiak (Paidós). El alcoholismo, el tabaquismo, la drogadicción, considerados durante largo tiempo como vicios, fueron catalogados, acertadamente, de adicciones. En muchos casos, quienes se enganchaban sin remedio en alguno de esos estimulantes, lo hacían, se supo, porque su metabolismo los obligaba a continuar sin frenar. Eso se hizo muy evidente en los bebedores, quienes respondían a determinados procesos bioquímicos. No así aquellos que en un momento dado decían: "basta". Curioso, a quienes andaban en La copa nostra -como tituló a uno de sus libros el sicoanalista Armando Barriguete (Diana)-, no les servía ni un tratamiento de pastillas ni siquiera asistir a un siquiatra o discípulo de Freud, sino necesariamente acudir para la sanación a los grupos de Alcohólicos Anónimos. El rescate es parte de un equipo que sufre los mismos problemas: la incapacidad de detenerse. Ahora, empero, a las tradicionales adicciones se han sumado otras. Las tres mencionadas en el subtítulo de la obra de los franceses, pero además, la internet, el juego y hasta el crimen serial. Aunque no se habla de otras más que también las encontramos por todos lados: el uso del celular, el trabajo, el deporte y hasta la figura considerada estética. En donde tenemos casos patéticos o hasta suicidios para cumplir determinadas metas. Muchos traumatismos estaban anunciados hace tiempo, como siempre, y no fuimos lo suficiente perspicaces; los ignoramos. Dos parejas nos dicen mucho: Romeo y Julieta y Bonnie y Clyde. Pero hasta los cuentos del Pato Donald, bien vistos, nos presentan ejemplos al por mayor. No se diga la famosa serie Los Simpson. No se trata, únicamente, de un asunto químico ni sólo de algo emocional. Al parecer es una combinación de ambos, aunque en cada ocasión la balanza se incline para un lado. Y es "en función de dificultades existenciales, cuando se instala la conducta adictiva. Ésta constituye una respuesta para estar mejor o para intentar resolver las cuestiones existenciales". Es una "huida hacia delante". Y sólo "cuando el sujeto toca fondo" es el momento "donde nace el deseo de parar". Algo que muchas veces no se logra de un golpe, sino luego de esfuerzos repetidos y con ayuda. Somos muchas veces dependientes en el amor, aunque no parezca, e incluso estamos dispuestos a morir por ese supuesto afecto. Acerca del sexo sin control tenemos varias películas, entre ellas la española Entre las piernas de Manuel Gómez Pereyra. En el juego, no se diga, simplemente hay que recordar el caso del siniestro Kamel Nacif y el no tan recordado de Chava Barragán del sindicato petrolero. Bueno, hasta la delincuencia es una pasión sin límites, recordemos El coleccionista de huesos de Phillip Noyce. Ni siquiera vale la pena ejemplificar acerca de la red de redes, pues en cualquier esquina vemos a miles de jóvenes que pasan días enteros embobados en la pantalla cristalina. La solución a muchos de los nuevos conflictos no es sencilla. En la página 247 se ejemplifica con los 12 pasos de doble A como un elemento a considerar. Pero el asunto es más enredado y por eso vale esta investigación que nos inquieta y abre posibilidades de encarar los asuntos de hoy y mañana. jamelendez@prodigy.net.mx
|