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    Sexualidad
Patricia Kelly
01 de abril de 2007

Urgente comentario. Así tituló una amiga lectora su comunicado en respuesta a mi opinión por un caso expuesto el pasado miércoles en esta misma sección. Los invito a reflexionar sobre el tema. Son las nuevas situaciones que van viviendo algunas familias mexicanas.

‘No me parece justo’

Te escribo porque leí tu columna en donde le contestas a una mujer con un hijo de 12 años que no ha visto a su padre. Yo estuve en una situación similar y créeme que poniéndome en sus zapatos la entiendo perfecto. Tu le contestaste diciéndole que ella eligió ese padre para su hijo y que ahora se aguanta. La verdad ahí si estoy en total desacuerdo, porque si una saca adelante a sus hijos, los mantiene, vela por su bienestar y ellos vienen y dicen ya llegué y quiero verlo, pues no me parece justo. Independientemente de que los niños quieran también verlos, porque la mía no quería ni siquiera esto. Te comento que si uno eligió mal al padre de sus hijos y que desafortunadamente decides dejarlo por problemas como violencia física y sicológica, me parece, con todo respeto, muy disparatado que le digas que deje de manipular. Creo que no se trata de control ni de manipuleo, sino pensar en el bienestar de los pequeños. Si sabes como es, sería una locura de parte nuestra “seguir en el error” permitiéndole al padre que los vea. Me pareció que le dijiste a la chica que aunque el papá sea matón, loco o narcotraficante, no importa, tú déjaselo al fin tú lo elegiste. No creo que se trate de eso, incluso puedes poner en riesgo la vida del menor y lamentablemente el niño todavía no está capacitado para tomar decisiones tan serias en su vida . Norma.

Antes que nada, te agradezco tu protesta, porque gracias a ella, tenemos la oportunidad de ventilar uno de los graves problemas que enfrentamos las mujeres, la irresponsabilidad o el franco abandono de los padres de nuestros hijos. Hay otros que asumen amorosa y gustosamente su papel, pero respecto al caso de Adri, vale la pena hacer algunas precisiones.

Coincido contigo en que un error se puede corregir y si escogimos equivocadamente a nuestra pareja podemos terminar la relación con ellos, pero no podemos limitar la relación que tengan con nuestros hijos. Me queda muy claro el gran coraje que produce “sacarlos adelante, mantenerlos y velar por su bienestar para que otros, sin hacer nada”, sin cumplir con las más elementales responsabilidades de momento aparezcan y disfruten de lo construido. Cierto. Pero los hijos durante sus primeros años, no ven más que su gran necesidad de encontrarse con su papá o su mamá, sobre todo si vivieron juntos. A un niño no le puedes decir “porque no te da pensión, no tiene derecho a verte”, porque no se trata de venderle las visitas. El niño no es culpable de la irresponsabilidad del padre. Por eso le dije que los asuntos legales se arreglan en los juzgados y no con los “afectos del niño”.

¿Cómo se va a dar cuenta el menor de 12 años que no le interesa a su papá?, pues cuando él perciba que no lo visita como le promete, que lo deje plantado, que no llegue a la hora acordada, etc. Si hay una mamá que está recordándole una situación tan dolorosa, volcará parte de su malestar contra ella, incluso la puede culpar de la falta de compromiso del padre: ¡Por tu culpa mi papá no viene a verme! Los plantones, las llegadas tarde, van a dolerle al hijo (a) pero al mismo tiempo se dará cuenta de la verdad, ellos no necesitan de “traductoras”, la sobreprotección les daña.

Cuesta mucho trabajo verlos esperar a un papá que no va a llegar, nos da mucha rabia, pero no podemos absorber la responsabilidad que ellos tienen con sus hijos. Nunca vamos a sustituir el lugar del padre, pero tampoco hay que dejar que el niño construya una figura falsa, una imagen que va delineando con su fantasía de lo que “debería ser”. Como no conocen al papá real, lo idealizan. ¿Y dónde dejamos la crisis del menor cuando vive la separación? Ellos se hacen preguntas muy duras: ¿voy a perder a mis padres?, ¿se separaron por mi culpa?, ¿me dejarán de querer?, ¿ya no tengo familia?.

La falta de pensión, el abandono, muchas veces no se dirige al menor, sino a la madre. Algunos intentan controlar por el dinero, o lastimarte sabiendo que no ver a sus hijos te hiere. Es una tontería, es un autogol, pero son muchos los casos que viven esto todos los días. Sucede también, que somos nosotras las que nos mantenemos unidas a la relación mediante el resentimiento, el deseo de venganza, el coraje, y eso impide que nos separemos realmente, seguimos atadas a la relación, no se da el verdadero divorcio. En otros momentos, proyectamos en nuestros hijos, los sentimientos negativos que tenemos hacia el padre, ya sea mediante un gesto, un tronido de boca, un comentario incisivo. Insisto el conflicto es más con la ex pareja. Tengo mucho años diciendo en la radio, hay ex maridos, existen ex mujeres, pero nunca ex hijos (as).

El caso de Adri no se refería a un narcotraficante ni a un violento golpeador, nunca lo mencionó, si así fuera, ella tendría todas las armas para evitar que vieran a su hijo. Por supuesto que no se trata de exponer a los niños a un daño mayor, pero cuando algo amenaza el bienestar de los menores, existen leyes muy claras al respecto: un juez suprime las visitas, o las acepta mediante supervisión, pero no lo absuelve de seguir dando pensión. Son cosas diferentes.

Una situación que merece atención especial es la enfermedad del alcoholismo u otra adicción. La inexperiencia, la falta de información, e incluso un débil autoconcepto y una peor autoestima, provoca que muchas mujeres elijan a hombres enfermos. Al paso del tiempo se dan cuenta del error y tratan, en el mejor de los casos de alejar a los hijos, pero esto lentifica el aprendizaje que ellos deben tener de la enfermedad del padre, o de la madre si fuera el caso. Hay niños de 6 ó 7 años que cuando su padre llega a recogerlos con copas, les dicen que no les gusta; sé de un adolescente que reencontrándose con su progenitor le pidió que si quería verlo, lo hiciera sin estar bajo los efectos etílicos. Conocer la verdad es una forma de crecer, y a veces resulta un poco dolorosa pero es mejor que la mentira o la sobreprotección. El divorcio es un evento difícil en la vida de cualquier ser humano, pero los conflictos de los adultos no tienen que ser pagados por los y las menores, es injusto que les pidamos que tomen partido por alguno de los dos; es criminal hacerlos depositarios de nuestros rencores y frustraciones. Ellos, tarde o temprano, tendrán que aprender que papá y mamá no son seres perfectos.

patricia.kelly@eluniversal.com.mx

 
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PERFIL
 
Periodista egresada de la UNAM con 30 años de carrera profesional en la radio mexicana. Es pionera de los programas de radio dedicados a la educación y salud sexuales: Prohibido Tocar, Estrenando Cuerpo, Intimo y Séptimo Sentido. Su experiencia en esas áreas la integra hoy a EL UNIVERSAL.
 
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