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¿Existe algún secreto para realizar los sueños?
Cualquier anhelo, con sólo pensarlo, tiene la fuerza suficiente para convertirse en realidad. El problema es que desconocemos la capacidad de nuestra mente para atraer las cosas. Si no creamos una imagen clara de nuestros deseos, generamos energía que produce algo similar pero no exactamente lo que andamos buscando. En La vida es sueño de Calderón de la Barca, la escena XIX dice: "Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende." De una forma tan poética, describe los sueños. De igual manera en la que físicamente somos lo que comemos, nuestra vida es el resultado tangible de los sueños que habitan en nuestro inconsciente y lo que creemos cuando estamos despiertos. Así lo escribió el poeta estadounidense Édgar Allan Poe: "Todo lo que vemos o creemos ver no es más que un sueño dentro de un sueño". El secreto para realizar nuestros sueños es la ley de la atracción. Todo lo que sucede en la mente es atraído hacia nosotros como si fuéramos imanes. Si la materia y la energía no se crean ni se destruyen, únicamente se transforman; entonces, es posible materializar los deseos creados a partir de un pensamiento que es puramente energético. Diariamente experimentamos la transformación de masa en energía y viceversa: cuando ingerimos alimento en el desayuno, consumimos calorías que luego se transforman en energía. A la inversa sucede con las personas que tienen menos actividad física, la energía queda almacenada en su cuerpo convirtiéndose en masa. Cada pensamiento tiene una frecuencia, envía una señal magnética al cosmos que atrae lo correspondiente. Cuando varias personas se sintonizan positivamente en el mismo objetivo, concentran intensamente su energía hasta que irremediablemente sucede en la realidad. La "buena vibra" y la "la mala vibra", repercuten en lo absoluto. A la ley de la atracción no le importa si percibimos algo como bueno o malo, si lo deseamos o no; responde a nuestros pensamientos. Evite quejarse del dolor porque lo único que atraerá es más dolor; ríase de las tragedias para que se vayan rápido y regrese pronto la alegría. No se limite a soñar despierto. Según la dimensión de sus sueños, será el tamaño de su realidad, haga la prueba y tenga una actitud triunfadora en los desafíos de la vida. Para Sigmund Freud es necesaria la interpretación del inconsciente, pero sería más útil crearnos una conciencia en el presente, capaz de establecer nuevas imágenes de lo que realmente deseamos, reforzarlas sin que lleguen a convertirse en obsesión. Las palabras resuenan en el universo, pidámosle que nos conceda aquellas cosas que brinden satisfacción a nuestra alma antes de complacer a nuestro ego; así podremos vivir en equilibrio y plenitud constante sobre de este planeta. lahojaenblanco@gmail.com
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