|
Tener más de 40 años no es un pretexto para disminuir nuestra vida sexual, ni para cancelar los buenos hábitos que nos permiten tener un cuerpo presentable. Hacer algo por nosotros (as) todos los días, eleva nuestra autoestima, nos da bienestar y mejora las relaciones íntimas. Frente a la avalancha de operaciones estéticas y reconstructivas con que nos sorprenden todos los días, bajo la promesa de mantenernos jóvenes y bellas (guapos), pareciera que no tiene importancia algo tan sencillo como nuestra alimentación. Todo lo que comemos o dejamos de comer; lo que bebemos y lo que no, se ve reflejado en nuestro cuerpo. La cuarta y quinta décadas ya nos muestran los primeros síntomas de enfermedades que, de no ser atacadas, pueden llevarnos a complicaciones más severas en años posteriores, mismas que afectarán nuestra capacidad sexual. Nuestro cuerpo es como una tarjeta de presentación, refleja muy claramente lo que pensamos de nosotros mismo (as), del cuidado y la autoestima que nos tenemos. Cuesta trabajo creerlo, pero la manera en que nos alimentamos puede ser de gran utilidad para vernos y sentirnos muy bien en el momento de ejercer nuestra sexualidad. ¿Qué hacer? Hombres y mujeres vamos perdiendo la firmeza muscular y aparece la flacidez en algunas partes. Las mujeres en particular viven esto más evidentemente cuando han tenido varios hijos y los han amamantado. Sin lugar a dudas el cuerpo se transforma. Es altamente recomendable formarnos hábitos para ejercitarnos todos los días, o por lo menos tres o cuatro veces por semana. El ejercicio además de mantener con mejor tono nuestros músculos, y ayudarnos a fijar el calcio en los huesos, libera una serie de sustancias que refuerzan el buen humor y la libido. No tenemos que convertirnos en atletas de alto rendimiento, pero sí tener actividades que permitan el buen funcionamiento del corazón, los pulmones y la circulación de la sangre, tan necesaria, por ejemplo, para una buena erección. El ejercicio combinado con una buena alimentación da resultados sorprendentes. Hace unos días conversé con la licenciada en Nutrición, Julieta Ponce, y nos daba algunas ideas para las mujeres con más de 50 años. Habla de consumir vitamina E para ir disminuyendo la resequedad de la piel, para suavizar algunas arrugas y auxiliarnos para recuperar la humedad de las mucosas, la vaginal sería un ejemplo. La disminución en la producción de estrógenos de la etapa climatérica y menopáusica se refleja directamente en la piel. Para contrarrestar algunos de sus efectos naturales como bochornos, sudoraciones y hasta la baja en el estado de ánimo, propuso el consumo de isoflavonas, sustancias que se encuentra en la soya, el hinojo y la linaza. En la cuarta y quinta décadas hay que disminuir el consumo de alimentos fritos y capeados para controlar el colesterol y los triglicéridos. Sugiere el consumo de aceite de oliva extravirgen y en caso de necesitar algo más para cocinar, aceite puro de canola. Tenemos que disminuir el consumo de carnes rojas y sustituirlas por pescado y otras fuentes de proteínas. Aquí entran las que tienen origen vegetal como las que encontramos en la nuez, la almendra, la semilla de girasol , las pepitas y el ajonjolí. Ese mensaje de la Secretaría de Salud que nos dice que una cintura de más de 90 centímetros en las mujeres y de 100 en los hombres, nos alerta sobre la acumulación de grasa que puede traernos severos efectos nocivos a la salud. En nuestro país hay más de 300 frutas y verduras que pueden enriquecer nuestra alimentación y llenarla de color. Para una mejor circulación en el cerebro, es decir para que no empecemos con los famosos olvidos, se sugieren frutas y verduras en tonos morados, rojos, azules como las ciruelas, berenjena, col morada, pasa, ciruelas pasas, zarzamora, fresas, cerezas, etcétera Para verte más joven Si a usted le interesa abundar más sobre el tema, le será de gran utilidad una reciente publicación de editorial Océano Ambar: Cómo tener diez años menos a partir de los 40, de Adriana Ortemberg. La autora, no solamente habla de ejercicio y alimentación para mejorar nuestra apariencia, salud y bienestar, sino que incluye otras áreas como el sueño, técnicas de relajación, estimulación al cerebro y otras. El libro está lleno de color, tiene una redacción de fácil comprensión e ideas fáciles de llevar a la práctica. Tiene un capítulo dedicado a la sexualidad en donde afirma "el mayor afrodisiaco de todos es una buena salud física y mental, porque cuando nos sentimos bien y tenemos buen aspecto, también nos encontramos más atractivos y seductores". Y continúa: "Las personas que hacen ejercicio tienen una vida sexual infinitamente mejor que la de quienes no lo hacen. En un estudio que se realizó con 160 nadadores veteranos con edades entre los 40 y los 80 años, los investigadores encontraron que quienes hacían ejercicio tenían una vida sexual más satisfactoria que personas inactivas de menor edad". Bríndese la oportunidad de cuidarse, de sacar el mejor provecho de estas décadas que antiguamente se asociaban al deterioro, a la precipitación de la vejez. Hoy se calcula que la vida sexual de los varones puede prolongarse alrededor de los 70 y 75 años en promedio y que las mujeres podemos llegar hasta los 80. ¿Cómo queremos vivir todos estos años?, ¿olvidándonos de nosotros (as) mismos (as)?. La falta de pareja, el divorcio o la viudez, "los hijos que ya se fueron", no son un pretexto para abandonarnos, sino para crear nuevas estrategias para vivir mejor y no descuidar nuestra sexualidad que puede manifestarse de mil y un formas. ¿Se anima a descubrirlas? Cordial invitación El próximo jueves 29 de marzo, en la Casa del Risco en San Ángel, se presentará el libro Hijos sí, marido no, de María Antonieta Barragán y Mónica León. Hablamos de él la semana pasada y ahora los (as) invitamos para que nos acompañen a las 19 horas. Entrada gratuita. patricia.kelly@eluniversal.com.mx
|