|
Es tiempo de escuchar todas las opiniones
Una vez más, la discusión de un problema de salud pública ocupa las primeras planas de los diarios: la despenalización del aborto. Qué bueno que se expresen todas las corrientes y pensamientos, ¿será que ya crecimos como país y que podemos hablar como adultos de un tema tan delicado? La discusión no puede basarse en el sí en contra del no; ni se puede decir que ganan o pierden los que pensaban de tal o cual manera. Se trata de dar solución a un problema que provoca, por lo menos en el Distrito Federal, la muerte de 14 mujeres al año por abortos mal practicados. Cuando se trata de la salud, el futuro y la vida de las personas hay que escuchar todas las voces, pero no podemos imponer un solo criterio. Tendremos que permitir, como en teoría lo garantiza un país democrático, que cada quien elija lo que le resulte mejor. El DF concentra 14 % del total de las muertes por aborto del país; es la tercera causa de muerte, y en toda la República representa la quinta causa del total de fallecimientos femeninos. Estos datos los ofrece el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), que por muchos años se ha dedicado a investigar, informar y discutir sobre este tema. Tiene varias publicaciones, videos y personal sumamente capacitado para discutir de manera profesional y científica, sobre la interrupción del embarazo. Más allá de un acto de fe Actualmente, en la Asamblea de Representantes del DF se discute la posibilidad de despenalizar el aborto y permitir que de acuerdo con su realidad y sus necesidades, una mujer pueda decidir libremente interrumpir o continuar con su embarazo. Los grupos ultraconservadores encabezados por la Iglesia católica, se oponen terminantemente a la autorización. Argumentan estar en favor de la vida desde el momento de la concepción, y eso es un acto de fe respetable, pero no la solución a un problema de dimensiones inimaginables. Cómo no pensar en soluciones extremas cuando no me dan trabajo si estoy embarazada; porque en otros lugares no me aceptan sin la prueba de no gravidez; o cuando las niñas son corridas de sus escuelas si las ven embarazadas. Los grupos tradicionalistas las condenan si usan anticonceptivos o condón; se oponen a la educación sexual en las escuelas, se pretende una sexualidad única y exclusivamente para la reproducción y en condiciones muy específicas. Además, se sigue viendo a la mujer como la única responsable de ese problema, olvidando que no se embarazan solas, que requieren de la participación de un varón al que tampoco se le permite hacerse responsable de cada uno de sus espermatozoides. ¿Conoce usted alguna campaña dirigida a los hombres en donde se les sensibilice sobre su responsabilidad anticonceptiva?, ¿cuántos caballeros han pedido a las mujeres que desean abortar que no lo hagan y que ellos se harán responsables del producto de aquella relación? Si se autorizara la despenalización del aborto, no van a surgir kilométricas colas de mujeres buscándolo, ni mucho menos se obligaría a nadie a practicarlo en contra de su voluntad. Lo harían aquellas que pensaran que era la mejor solución para ese momento de su vida, porque de una cosa debemos estar seguros: ninguna mujer desea abortar, ninguna. Es una experiencia muy dolorosa, pero lo sería más traer a un ser al que no se quiere, o sobre el que recaerán los resentimientos de un embarazo no deseado. Más violencia contra las mujeres Me ha tocado escuchar y leer un sinfín de declaraciones sobre el tema, pero algunas me causan rabia o hilaridad. Por ejemplo, Serrano Limón habla de "los daños terribles que sufre la mujer cuando se le practica un aborto", claro, en condiciones insalubres hasta una inyección sería mortal. Se le olvida decir que en muchas partes del mundo se han desarrollado técnicas seguras y eficientes para no dañar a las mujeres, de modo que puedan reintegrarse a su vida cotidiana sin mayores complicaciones. Santiago Creel dijo que su partido, el PAN, "es humanista y que jamás apoyarían una ley contra la vida". Lo que no recuerda muy bien el señor senador es que una de las corrientes contemporáneas del humanismo se centra precisamente en atender a la persona y sus necesidades. Como sociedad, tenemos la obligación de discutir con argumentos profesionales y científicos el tema del aborto. Insisto, un acto de fe no va a resolver un problema de salud pública; no podemos imponer uno o dos criterios religiosos, porque en este país convivimos con muchos grupos de diferentes tendencias, un estado laico lo permite. Así que tendremos que elevar la discusión y olvidarnos de los conceptos ganar y perder; se están vengando, nosotros vamos por la revancha, etcétera. Hay que dar la cara al problema para ofrecer soluciones y sobre todo, opciones a las mujeres. Que no sólo las de gran poder adquisitivo puedan hacerlo sin mayor problema, sino que todas las mujeres decidan sobre su cuerpo y sus vida. Los varones que no ejercen su sexualidad (bueno, al menos eso dicen) no pueden seguir controlando el cuerpo de las mujeres; y mientras otros se limiten nada más a "depositar su semillita" y darse a la fuga, las mujeres tienen todo el derecho de seguir buscando soluciones a uno de los más graves problemas que afectan a la nación. patricia.kelly@eluniversal.com.mx Aborto en Cifras Se calcula que por año mueren en el país aproximadamente 100 mujeres por abortos inseguros En el DF, fallecen 14 mujeres al año; una mujer por mes Entre 2002 y 2006, la Secretaría de Salud del DF realizó 66 interrupciones legales del embarazo por violaciones y por razones de salud A escala nacional, 80% de las mujeres embarazadas no tenían deseos de procrear un hijo al momento de embarazarse Del total de embarazos no deseados, el 36% se presenta en mujeres menores de 20 años El número de abortos inducidos en México es estimativo, por ser clandestino, hay un subregistro. Las cifras confiables son de 102 mil según Conapo, y 553 mil 100 según el Instituto Alan Guttmacher
|