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Conoce las necesidades de tu alma a través de los sentidos
Si creemos todo lo que nos dicen, ¿cómo expresar nuestro propio pensamiento? El ser humano vive en una búsqueda constante de gozo y plenitud. Los sentidos perciben todo aquello que nos produce placer o malestar; tanto físico como emocional. Solamente el cuerpo puede nutrir o envenenar el alma, por eso es importante conocer sus necesidades y seleccionar el alimento que satisfaga a ambos.
¿Cuál es la diferencia entre un ente y la humanidad? Un ente es cualquier cosa que existe en un espacio y un tiempo determinado, por lo tanto, nosotros somos entes como los animales y las plantas. La humanidad es una raza que sobrevive, pero corre peligro de extinción conforme pierde conciencia del sentido de su propia naturaleza.
La palabra “sentido” se usa para valorar la finalidad de la creación por medio de diferentes canales energéticos. Cuando trazamos un destino es porque tenemos claro un objetivo, de lo contrario, navegamos perdidos en el tiempo; sin rumbo ni dirección. Aún así, tenemos que definir un medio de transporte para poder trasladarnos y llegar.
¿Sabes a dónde vas en la vida? Creo que todos vamos al mismo lugar que los que ya se fueron. El camino hace diferente el viaje. Hay veces que se nos hace corto, otras, lo sentimos eterno; podemos andar solos pero tener amistades cercanas. El reto es saber disfrutar y seguir adelante a pesar de las adversidades.
La última parada del cuerpo es cuando llega a su destino: la liberación del alma y los sentidos. Podemos llegar caminando, en bicicleta, tren o avión; cada quién lleva su ritmo y es libre de elegir la ruta, horario, medio de transporte y compañía. Mientras no llegue el final, tenemos la maravillosa oportunidad de equivocarnos y rectificar.
Cinco vías sensoriales para conocer las necesidades del alma:
1. Vista: Los ojos permiten ver límites, superficies y colores. Procura contemplar lo que no es visible, ve más allá de las apariencias e imagina lo que hay detrás.
2. Audición: Los oídos reciben sonidos que provienen del exterior. Aprende a escuchar el silencio y a atender a la voz de tu interior.
3. Olfato: La nariz distingue aromas y es filtro del oxígeno que nos mantiene vivos.
4. Gusto: El paladar reconoce sabores y texturas; la lengua también sirve para hablar. 5. Tacto: La piel es sensible a la temperatura y refleja el estado de salud interno.
Entrenar diariamente los sentidos ayuda a despertar la conciencia, percibir las necesidades del alma y aumentar nuestra capacidad de amar con todo el cuerpo.
lahojaenblanco@gmail.com
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