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¿Eres detallista? Conoce tu nivel de apreciación
Un detalle es mucho más que un obsequio material de costo monetario. Es un gesto aparentemente insignificante, que se relaciona más con la atención y agudeza sensorial de cada persona para detectar lo que otros no son capaces de percibir sobre una persona en especial. Los siete niveles de apreciación: 1. Indiferencia: Abúlico, despreocupado, inútil. 2. Detallista depresivo: Destructivo, sin autoestima. 3. Detallista negativo: Observador prejuicioso y pesimista. 4. Detallista: Educado, correcto. 5. Detallista positivo: Creativo, confiable y alegre. 6. Detallista excesivo: Interesado, convenenciero. 7. Detallista obsesivo: Perfeccionista, insoportable pero muy eficiente. La calidad de vida de las personas depende de su capacidad de apreciación de los pequeños detalles. Detallista no solamente es quien tiene la iniciativa de prestar un poco de su tiempo para mejorar su entorno, sino también aquel que es agradecido. Hay personas que por miedo a asumir compromisos dejan de ser detallistas; en lugar de proponer un cambio social, elevando la autoestima de los demás, generando un eslabón más en la cadena de armonía, no hacen nada. Cuando alguien hace evidente el rechazo hacia un detalle cordial, no hay que tomarlo personal. Es una forma de liberar odio acumulado, como único alimento de su alma. Los que lo hacen son seres fríos, incapaces de amar, que necesitan cambiar su actitud frente a la vida si no quieren sufrir una eterna soledad. Quien aprecia únicamente las buenas acciones de los demás, pero se limita a ser observador, tal vez sea una persona responsable, mentalmente sana pero emocionalmente insegura. No se atreve a ir más allá de sus propios límites para evitar caer en provocaciones que puedan ocasionarle conflictos. La gente valiosa sabe conservar amistades sinceras en las buenas y en las malas, escucha atentamente los intereses de su entorno. Nunca pierde la oportunidad de hacer sentir bien a sus semejantes con palabras amables, honestas y de buen gusto. Cosas pequeñas son las que hacen grandes diferencias. Por ejemplo: la jícama fresca es sabrosa, pero con chile y limón sabe más rica; una mujer hermosa se ve bien en traje de baño, pero en bikini se ve mejor. Como decía Cantinflas en sus películas: "¡Ahí está el detalle!". lahojaenblanco@gmail.com
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