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Obrador busca conciliación con el FAP
El ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador está empeñado en reconciliarse con el PRD y en tender puentes con el Frente Amplio Progresista, el FAP. ¿Qué pasó entre los actores políticos?, se preguntará usted. El proceso de credencialización para empadronar a supuestos gestores o representantes del gobierno legítimo provocó sospechas y desconfianza en el perredismo. Algunos cuadros vieron en el programa del tabasqueño un intento por crear un partido político. En los hechos, los hombres cercanos a don Andrés Manuel se percataron que esa distancia y las suspicacias no eran buenas compañías. De tal forma que el ex aspirante de la coalición Por el Bien de Todos tuvo que acercarse al PRD. La semana pasada estuvo en las instalaciones del FAP y giró instrucciones a los integrantes del gabinete legítimo para que dialoguen con los legisladores perredistas, petistas y convergentes. El gabinete de seguridad conocerá este miércoles el denominado proyecto Plataforma México, integrado por una red de interconexión de voz, datos e imagen, que permitirá la identificación ipso facto de cualquier delincuente a nivel nacional. El secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, quiere en ese evento presentar la Estrategia Nacional de Prevención del Delito y Combate a la Delincuencia. El presidente Felipe Calderón Hinojosa estará presente en la ceremonia, para además inaugurar la nueva sede de la SSP, ubicada en Constituyentes, y mostrar al público la nueva imagen de la policía federal. Por supuesto, estarán todos los secretarios del gabinete de seguridad. Han pasado más de cuatro meses sin que el Senado haya logrado elegir al nuevo consejero de la Judicatura Federal. El procedimiento está atoradísimo y no hay fechas para las comparecencias de 26 aspirantes al cargo, y mucho menos se han revisado los trabajos que desde el año pasado se pidieron a los candidatos para evaluar sus conocimientos sobre el funcionamiento del consejo. Lo que parece un hecho es que el grupo parlamentario del PAN, encabezado por el senador Santiago Creel Miranda, sería mano en este proceso y tendría el voto decisivo en la elección del consejero de la Judicatura Federal. Por fin, el jurista de extracción panista Rafael Estrada Sámano encontró un lugar de trabajo en el gobierno federal. Después de los fallidos intentos por hacerlo, primero, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y después, consejero de la Judicatura Federal, este hombre tendrá un espacio en la estructura de la Secretaría de la Función Pública. Ahora todo depende de él para incorporarse a esa dependencia. Con un abogado de esa talla, el secretario Germán Martínez Cázares estaría encantado, comentan en la administración federal. La semana pasada, usted conoció en este espacio la percepción que tienen los colaboradores más cercanos del jefe de Gobierno de la ciudad de México, Marcelo Ebrard, sobre algunas piedras en el camino que pone la corriente perredista Nueva Izquierda (NI) al trabajo de las autoridades capitalinas, sobre todo en la parte del ordenamiento del transporte urbano. Usted recordará las manifestaciones de microbuseros en el zócalo. La posición de NI, cuyo liderazgo recae en Jesús Ortega, es que la falta de acuerdos entre don Marcelo y los dirigentes de los microbuses, que se oponen a la incorporación del Metrobús en el eje vial 4 Sur, “no debe ser utilizada para responsabilizar a una expresión política por la inoperancia”. El pleito sigue y será de pronóstico reservado.
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