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PAN: entre lo bueno y lo idóneo La paz, según Gil Terapia priísta
Manuel Espino está viendo hacia la pequeña terraza iluminada de su oficina en el CEN del PAN. Está sentado en el pequeño sofá como perdido en sus pensamientos. De pronto el intercomunicador suena. Es su secretaria. -Señor Espino, tengo en la línea a Olga, de la oficina del senador Creel. ¿Se lo dejo? -Sí, gracias- dice, y toma la llamada. -Bueno. -¿Bueno o lo mejor?- dice Santiago Creel con una pequeña risita del otro lado de la línea. Espino suspira antes de contestar, aunque sí, sonríe: -Pues lo idóneo y ya... ¡o lo que hay! ¿Qué pasó? Creel está en su oficina en el piso 20 de la Torre Azul, en Reforma. A lo lejos ve el Ángel de la Independencia. Todavía, a la fecha, cada que lo ve recuerda algo que soñó durante muchos años pero que se quedó en eso: en sueño. El día en que como candidato ganador del PAN a la Presidencia daba su primer discurso de triunfo... -Sólo te quería decir, Manuel, que salí a hacer declaraciones de unidad respecto a lo que dijo Carlos en el periódico hoy. Sólo para que sepas... Por cierto, ¿qué le pasó a él? Como que se nos hizo bolas, ¿verdad? O que se sintió "profundamente liberado", como dijo en la entrevista... ¿Ya hablaste con él? -No, andaba en la nueva comisión que hizo en la escuela de su hija para supervisar las lecturas, o en misa, no recuerdo... Pero ahorita hacemos un enlace y hablamos los dos con él, ¿te parece? No cuelgues... Espino marca la extensión 4013, donde contesta María Flor. -¿Bueno? ¿O lo mejor? Ay, perdón... Dígame licenciado Espino. -María Flor, qué formas son esas de contestar. Ve cómo nos atacan afuera y usted también adentro. Páseme a su jefe. ¿Ya llegó de misa, digo, de donde andaba? -Sí. Permítame tantito (se hace un silencio porque no tienen musiquita de espera en el conmutador). Abascal acaba de llegar a su oficina. Como siempre que llega, ve a la Vírgen y checa que las flores blancas en su honor estén frescas. Se persigna, como siempre y más en estos santos días. María Flor le habla por el intercomunicador: -Licenciado, el presidente en la línea... -¿Fox? ¿Calderón? -No, licenciado, el señor Espino. -Ah, bueno. Lo idóneo es que me lo pase. -Se queda en la línea. Habla Espino: -Quihubo, Carlos. Está en la línea Santiago... -¡Qué tal mi distinguido senador! Gusto en saludarlos a los dos- dice Abascal. -Estábamos preguntándonos qué te pasó... te hiciste bolas, ¿no?- dice Creel. -Es que me sentí liberado. -suspira Abascal mientras, parado, gira un lápiz sobre su escritorio y ve al Cristo que está justo frente a él. -Pues sí, pero te pasaste- dice Espino. Acuérdate que sí queremos hacer sombra, pero no de sopetón. Es importante que nosotros, los verdaderos panistas, hagamos nuestro esfuerzo porque las cosas salgan bien, de acuerdo a nuestro proyecto, con o sin el Presidente... -Bueno, se me chispoteó. Pero ya saldré a dar entrevistas y decir que el Presidente tiene todo nuestro apoyo, como debe ser. No tengo ningún problema en desdecirme, fue un error semántico... -Por lo pronto ya lo dije yo- dice Creel con voz orgullosa. -Pues muy bien -dice Abascal-, es algo que todos debemos decir. -¡Sí, o que si no le parece, que salga a defenderse como hombrecito! Es que... si yo hubiera sido candidato y Presidente las cosas. Abascal interrumpe: -Momentito, Santiago. Con el debido respeto te digo: tú hubieras sido im-pa-ra-ble (hace énfasis con su mano aunque nadie lo vea) como candidato si tan sólo no te hubieras cuidado tanto, desde casi el inicio de sexenio, como el futuro candidato. Que Dios me perdone, pero es la ver-dad. -Ja. ¿Tú me vas a decir cómo hacer las cosas? Tú siempre serás recordado como el hombre que mandó -estoy de acuerdo pero es políticamente incorrecto- a las mujeres a la cocina. -Santiaaago. La oficina de secretario de Gobernación, que el Presidente, perdón, ex presidente Fox me tuvo a bien encomendar a míiiii, es para hacer cosas por el bien del país. Yo me atreví, con la ayuda de la Virgen y del gobierno, a entrar a Oaxaca, por ejemplo... Algo que tú jamás te hubieras atrevido a hacer por tu imagen. No todo son charreadas, a veces hay que meter las manos al lodo para purificar a nuestras instituciones. Espino, que ha estado escuchando la conversación, interrumpe: -Compañeros. en este momento es hora no de pelearnos, sino de pensar cómo derrocar a ese presidente... Abascal y Creel (que se ruboriza, cosa fácil) al unísono: -¿Queeeeeeeé? -Pues sí, a Hugo Chávez... Los dos suspiran y contestan con un desenfadado: ahhhhh. -Pues sí, también estamos haciendo cosas en política exterior, ahí está nuestro canciller interno, Luis Ernesto Derbez ¡No es posible que Felipe le haya dirigido la palabra en Nicaragua! ¡A ese dictador y populista! Tenemos que hacer algo. Lo estamos haciendo. Abascal, ¿ya le hablaste a Vicente? -No, le hablé a la señora Marta- dice Abascal. -Ya le está preparando ella su próximo discurso. Insistí en que, por el momento, dejemos a... al señor López y que ni lo mencionemos. Ya en uno de sus comunicados dijeron que lucharán contra el populismo. Y eso, para los que saben, abarca todo. también le pedí que supervisara las memorias del ex presidente, para que no se libere demasiado... -Estoy de acuerdo- dice Creel. -Ahora, lo que viene es la reunión bilateral del 12 al 14 de marzo. ¿Qué vamos a hacer? ¿Con quién nos la jugaremos? Creo que me toca salir a hablar a mí... de manera en que no hagamos muchas olas. Que tú Carlos ya lo hiciste y Manuel... ¡esas declaraciones en España! -Hay que apoyar a Giuliani, ¿no? Porque una mujer en la presidencia, ¡Dios guarde! -dice Abascal. -Pues sólo doña Marta- tercia Espino. -¿Y qué? ¿A mí, desde ahora ya me dan por muerto?- respinga Creel. -¿Y yo? ¿Por qué no?- dicen juntos Abascal y Espino... Se corta la comunicación. RECUENTO El retorno del ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, como presidente del Consejo de Administración de Telefónica México, además, claro, de estar pendiente su ingreso como empleado de HSBC. Para todos aquellos que le temen, dice que regresa en son de paz. El lindo mensajito va con los atentos saludos para Carlos Slim.. El PRI y su terapia grupal, transformada en cuarta Asamblea Nacional Extraordinaria, en la cual aceptaron que sólo discutían entre ellos, que no convencieron al electorado y que -dice Mariano Palacios Alcocer- se desdibujaron en lo ideológico. Más bien del plano electoral, ¿no?
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