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El cuarto de guerra de Gordillo
La profesora Elba Esther Gordillo reinstaló el cuarto de guerra en su penthouse de Polanco. Despacha ahí con una especie de gabinete paralelo con la idea de influir en la manufactura de la política educativa, sin que nadie toque un pelo al sindicato magisterial. Usted puede juzgar por los hechos: una gran pasarela en Los Pinos y una poco difundida reunión que tuvo la semana pasada con Josefina Vázquez Mota, titular de la SEP. La maestra habló fuerte e hizo mancuerna con el líder formal del SNTE, Rafael Ochoa, para dejar en claro lo que el sindicato desea. Para empezar, Gordillo logró, de manera inusual, incluir al sindicato en la comisión que elaborará la parte de educación del Plan Nacional de Desarrollo, y luego dispuso que cualquier negociación laboral es con el Comité Ejecutivo Nacional y no con las secciones locales. Durante el encuentro, Ochoa le dijo a la secretaria de Educación que para la próxima no olvide nombrarlo y referirse a él por su nombre y cargo. Le contamos que en una reunión previa en Guadalajara, la funcionaria no hizo referencia ni a don Rafael ni a su altísima investidura. ¡Ahí nomás! Los asesores del presidente del Instituto Federal Electoral, Luis Carlos Ugalde, examinan con lupa los enunciados de los actores políticos sobre lo que podría ser una reforma de tercera generación de la legislación en materia de organización de los comicios. Por ejemplo, algunos consejeros ven con agrado la iniciativa de los diputados del PRI para una renovación escalonada en el IFE, así como la regulación de sus percepciones y prestaciones. Pero coinciden, sin embargo, que una segunda vuelta electoral resultaría un enorme gasto y desgaste —esto lo propuso un diputado del PRD—. ¡Ni los ciudadanos en calidad de funcionarios electorales aguantarían! ¿Por qué?, se preguntará usted. La organización de una elección requiere de cuando menos nueve meses. Lo que ocupa y preocupa a los consejeros es que desde ahora el PRI promueva quitar al IFE la facultad fiscalizadora de los partidos, como planteó a este diario el representante del PRI ante el IFE, Alfredo Femat. El general Jesús Castillo, jefe del Estado Mayor Presidencial, trae la espada desenvainada. Desde que asumió el cargo con el presidente Felipe Calderón, el mando militar arrancó el proceso de cambios en Los Pinos: vigilancia extrema en los invitados a los eventos y un cerco a los periodistas que cubren las actividades presidenciales. Los reporteros son colocados en un corral, no el de la ignominia de San Lázaro, con seis elementos que no pierden detalle de los movimientos de los comunicadores. El nuevo edificio de la Cancillería podría llamarse la cueva de los grillos . La canciller Patricia Espinosa Cantellano y su equipo andan movidísimos buscando un nuevo coordinador político, pues Humberto Ballesteros tendrá una salida digna como “panista”: una embajada al exterior. El jaloneo es entre distintos grupos. La senadora priísta Rosario Green impulsa a Luis Eduardo Garzón; Ballesteros quiere a José Carlos Burundi; Manuel Espino respalda a Rodrigo Iván Cortés, y Francisco Ramírez Acuña promueve a Ema Rosas . Ahora sí que Bernabé le pegó a Muchilanga, le echó a Burundanga… Como le anticipamos en este espacio, las tribus del PRD hicieron cochinita pibil y salbutes de relleno negro con la ex panista Ana Rosa Payán, que se quedó con las ganas de ser la candidata del perredismo a la gubernatura de Yucatán. Falta ver cómo pega esta decisión en los otros dos partidos que forman el Frente Amplio Progresista.
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