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Pasión y poder… ¿Con quién se va Ana Rosa? Renovarse o morir
Que quienes piden al PRD deslindarse de AMLO, es como si le solicitaran el suicidio, dice Carlos Navarrete ¿Será? Ahora que uno de los temas chismosos del día son los ecos de la boda de Jorge Zermeño y la ex periodista Astrid Casale, me puse a pensar en una de las más famosas citas de Henry Kissinger, famoso y temido secretario de Estado de Richard Nixon, que traduzco así: “El poder es el más grande afrodisiaco”. Mmm. No es que piense que Jorge Zermeño no es buen tipo. Pero el comentario va aparejado, también, de lo que decía el otro día Jorge Zepeda Patterson en su blog, Rehilete: “La mejor muestra de que el presidencialismo está de capa caída es que las bodas más sonadas ya no son las de los hijos de los presidentes, sino las de los diputados, o al menos uno de ellos…”. ¿Será? Bueno aquí lo que llama también la atención es que el actual presidente de la Cámara de Diputados se casa con una mujer mucho más joven y muy guapa. Es decir, una materialización en nuestro mundito político del fenómeno de la trophy wife o “esposa trofeo”, que se traduce, por lo general, en que una mujer atractiva se casa con un hombre mayor y por lo general —con excepciones, como todo— rico (o poderoso por aquello de la cita de Kissinger) se da cada vez más seguido. Y sí, claro, suele no ser su primera esposa. ¿Qué es? Puedo aventurar hipótesis sicologistas (la mujer busca a su padre en el esposo). O pragmáticas (no andará buscando más allá). De inteligencia femenina sobre la masculina (me entiende más que alguien de mi edad). O simplemente románticas (el amor, después de todo, no tiene edad). Lo cierto es que en poco tiempo, digamos, ha habido casos muy sonados en la minimicroesfera política. Los más recordados sin duda son dos. Maude Versini casada con Arturo Montiel. Y Liliana de León, jovencísima novia de Diego Fernández de Cevallos por la que dejó/interrumpió/hizo a un lado (yo no sé) su matrimonio —sólo por la Iglesia— de mucho tiempo. A la que le construyó, pues, “la carretera del amor” y le declamaba poesía en público. Me lancé a internet a buscar porqués. Claro, el sexo, después de todo, es un detonante simbólico, ¿no cree? El poder, la fuerza, la fertilidad y también… ah, el tan tentador pecado. Lo dijo Woody Allen: “Sólo existen dos cosas importantes en la vida: la primera el sexo, la segunda, no me acuerdo”. Uno primero, en su libro Anatomía del sexo y el poder, el autor Michael Hutchison descubre costumbres del mono macho dominante: hace lo que quiere, tiene acceso a todas las disponibilidades existentes, incluidas las hembras, lleva al grupo por donde quiere y todo porque posee testosterona en abundancia. Ahhh… Fuera de la referencia homínida, me encontré un referente interesante escrito ya al respecto. Un best seller ¡francés! escrito por un par de periodistas de Le Parisien, Christophe Deloire y Christophe Dubois, llamado nada menos que Sexus politicus. Publicado apenas el año pasado (sin traducción al español aún), en él documentan las realidades o sospechas de hombres y mujeres, claro, en el poder y sus amoríos extramaritales, por supuesto. Que si a Chirac le decían monsieur tres minutos, ¡zas!... O claro, Francois Mitterand y sus dos familias. También referencias a los actuales contendientes por la Presidencia francesa: lo mismo Nicolás Sarkozy, en supuesto affaire con periodista de Le Figaro y su reconciliación con Cecilia Albéniz, su mujer. Y Ségolène Royal, con sospechas de amante parisino. Ay, Dios. El libro termina con una interpretación humorística del famosísimo lema republicano: Liberté, Egalité y en lugar de Fraternité… Libertinage. ¿Se imagina que alguien se atreviera a hacer un libro como éste, pero a la mexicana? Quizá más que libro sería… ¿enciclopedia? Mejor basta del tema. Que se trata de desearles un buen matrimonio a Zermeño y Casale…. Entre los asistentes a su boda estuvieron el presidente Felipe Calderón y Margarita Zavala, Diego Fernández de Cevallos, Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota y la priísta Silvia Hernández con su esposo Jorge Alcocer, entre otros. El que anduvo ausente fue Manuel Espino, presidente nacional del PAN. Eso sí, no fueron invitados, pero hicieron acto de presencia simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, quienes gritaron consignas en contra de Calderón Hinojosa. Se quedaron con las ganas Ana Rosa Payán se quedó con las ganas de ser candidata a la gubernatura de Yucatán por el Partido de la Revolución Democrática. Uyyy. La decisión la tomaron el sábado pasado, en el sexto Consejo Nacional del PRD, donde hubo todo tipo de reclamos… con nombre y apellido, como lo demostró Guadalupe Acosta Naranjo, secretario general de ese partido: —Quien nos dijo que deberíamos ir con Ana Rosa, si no iba el Panal (Nueva Alianza) se llama Andrés Manuel López Obrador (¡pum!), y lo digo aquí y no lo ando escondiendo. Y quien nos mandó decir que siempre no, se llama igual: Andrés Manuel López Obrador (¡Ops!)… ¡¿Qué tal?! ¿No que mucha unidad en el partido? Mmm. El presidente nacional del PRD, Leonel Cota, pintó su raya y dijo que la decisión de echar para atrás la candidatura de la ex panista fue de todo el partido. Señaló que no tiene en mente su renuncia, por lo fallido de las negociaciones con el PRD. Habrá que esperar qué deciden los otros partidos integrantes del Frente Amplio Progresista… Cómo estarán las cosas que Cota Montaño propuso que el Congreso Nacional de su partido no se lleve a cabo en agosto próximo, sino hasta febrero de 2008, cuando él tendría que dejar la presidencia del partido. Por lo pronto ya hay un perredista apuntado para ser candidato a gobernador. Se trata de Érick Villanueva Mukul, quien hará un sondeo para hacer el recuento de los daños de cómo termina el PRD luego del fallido coqueteo con Ana Rosa Payán. Hablando de sondeos, ya se dio a conocer uno nuevo sobre cómo van los candidatos a la presidencia nacional del PRI. De acuerdo con la encuesta de Parametría, Beatriz Paredes estaría alcanzando 47% de los votos, mientras que Enrique Jackson alcanzaría 18%. ¿Se autocensura Hugo? El presidente Hugo Chávez se alejó momentáneamente de su programa dominical Aló, Presidente. Ayer no salió al aire. No crea que se autocensuró ni nada que se le parezca. Oficialmente se dio a conocer que le están dando una reestructuración “conceptual, técnica y estética (sic)” a su emisión. No se sabe cuándo reaparecerá el programa, el cual se enfocará primordialmente a lograr la revolución de la cual habla Chávez. Recordará que la emisión dura aproximadamente seis horas. ¿Será que quiere extenderse a 10 ó 12 horas cada domingo? katia.katinka@eluniversal.com.mx .
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