El Universal Columnas
El Universal Universal, ElUniversal, México, Mexico, DF, Periódico, Periodico, Noticias, Información, Informacion, Clasificados, Avisos, News, Newspaper, Information, Editoriales, Columnas, Internacional, Nación, Nacion, Estados, Ciudad, Finanzas, Deportes, Espectáculos, Espectaculos, Cultura, Galería, Galeria, Clima, Horoscopos, Aviso, Oportuno, Dinero, Fotogaleria, Ocio, Especiales, Compras, Entretenimiento
 
 Buscar en: 
  
 
   
    Itinerario Político
Ricardo Alemán
29 de enero de 2007

El IFE, moneda de cambio

Sin la caída del actual Consejo General, no habrá reforma electoral posible, amenazan convencidos "demócratas"

A nadie debiera extrañar que la dirigencia del PRD proponga el despido de los consejeros del Instituto Federal Electoral -como condición para un probable acuerdo de reforma electoral-, dado que ese partido busca encontrar en ese reclamo al "chivo expiatorio" que justifique los errores y desaciertos cometidos en la pasada contienda presidencial, los excesos de soberbia de su candidato Andrés Manuel López Obrador y, sobre todo, el espantajo del supuesto fraude.

Por eso, perredistas y lopezobradoristas apuntan el índice flamígero contra el Consejo General del IFE, en chabacana conclusión al estilo del muy mexicano refranero popular: "Muerto el perro, se acabó la rabia". Pero el despropósito muestra su talante real, de fondo, cuando a la vociferante demanda del PRD se suma el PRI. Sin la caída del actual Consejo General del IFE, no habrá reforma electoral posible, amenazan convencidos "demócratas" del Revolucionario Institucional. El chantaje como política, el IFE como moneda de cambio.

Vulgaridad política en los dos bandos. En el primero, el PRD, se prefiere culpar al IFE por un resultado electoral fallido, antes que reconocer -en un ejercicio de autocrítica propio de la izquierda- los errores y la impericia mostrados desde la integración del Consejo que hoy cuestionan y a lo largo del proceso electoral. La culpa de esa derrota traumática fue de la institución electoral, no de los políticos, los candidatos y su partido. Fallan las instituciones, no los líderes y sus mesiánicas apuestas. Así, si logran la caída de los consejeros, habrán justificado todo, limpiado conciencias y lavado culpas.

En el segundo, el del PRI, la vulgaridad es extrema. El PRI se asoció al PAN para renovar al Consejo General del IFE, en una apuesta que en su momento aprovechó las torpezas del PRD y de su líder parlamentario Pablo Gómez. Dejaron la maniobra en manos de una profesional, la profesora Elba Esther Gordillo, quien en efecto logró meter como presidente a uno de los suyos, Luis Carlos Ugalde. Nada dijeron entonces, sino hasta que la lideresa magisterial completó la faena; contribuyó al triunfo del panista Felipe Calderón, a la derrota del PRI y de su candidato, Roberto Madrazo, y hasta sacó premio, su partido Nueva Alianza. Al PRI el IFE le importa un pito. Lo que está en curso es el cobro de facturas con la señora Gordillo.

En los dos casos, lo que está en juego en ese vulgar manejo de la política mexicana no es la eficacia, credibilidad y confianza en la otrora más acreditada institución electoral, la joya de la corona, sino su valor como moneda de cambio. El PRD y el PRI intentan, desde distintas genéticas, un objetivo que parece común: la caída del actual Consejo General del IFE, cuya hipotética renovación sería presentada como la corrección de todos los males del sistema electoral mexicano. Pero el PAN y el gobierno de Calderón se empeñarán en sostener a ese Consejo, porque su caída sería igual a reconocer, por lo menos, la ilegitimidad del nuevo gobierno.

Pero más allá de la rentabilidad que pretendan las partes en esa peculiar telenovela electoral, todos tienen claro que es urgente una reforma de tercera generación en el edificio electoral mexicano, que no pasa sólo por el recambio de los consejeros del IFE, sino por la renovación de las reglas del sistema de partidos, la reducción de los tiempos de campaña y del financiamiento público, por el cambio en las facultades del propio IFE para que no se repitan los excesos del presidente en turno y de sectores empresariales, el acceso a los medios, la segunda vuelta electoral y la reelección, entre muchos otros aspectos que, por su trascendencia en el armado electoral, hacen ver como una vulgaridad el reclamo pendenciero, chantajista y engañabobos de sólo despedir a los consejeros electorales, o que su despido sea condición para una reforma de fondo.

En su momento aquí y en muchos otros espacios se cuestionó con severidad no sólo la integración irregular del actual Consejo General del IFE, sino el desinterés mostrado por todos los partidos, PRI, PAN y PRD, para hacer ajustes al sistema electoral mexicano, que ya en 2003 daba muestras de graves y peligrosas fallas, de vacíos y lagunas que podían poner en riesgo la elección de 2006. A nadie le importó, y menos al PRD y a su candidato López Obrador. ¿Por qué ese desinterés? Porque en el PRD y en la desmedida soberbia del equipo del señor Obrador la elección no era más que mero trámite. Nunca aceptaron siquiera la posibilidad de la derrota y que las imperfecciones del sistema electoral, en una elección tan cerrada como la de julio pasado, magnificaría esas imperfecciones.

Un análisis riguroso, serio, sin la pasión del triunfo o el trauma de la derrota, muestra que la de 2006 fue una elección más limpia que la de 2000, a pesar de las interferencias foxistas y empresariales. Y es que el problema no está en el IFE o sus consejeros, sino en la incultura democrática de los actores políticos, que cuando ganan, vitorean a las instituciones. Pero cuando pierden, vociferan que están podridas. El problema es que hay quien se los cree.

aleman2@prodigy.net.mx

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
Columnas anteriores
 
Va el Presidente por el PAN 2007-01-28
 
Elba: el poder 2007-01-25
 
De Los Pinos a Espino 2007-01-24
 
¿Eso es todo? 2007-01-23
 
Periodismo incómodo 2007-01-22
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2007 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V.