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El balance
Al final de cuentas parece que el presidente Calderón se precipita y descuida elementos esenciales, como la credibilidad N o sabemos bajo qué lógica de comunicación social los estrategas de Los Pinos decidieron que el presidente Calderón presentara un balance de sus primeros 45 días en el cargo. ¿Para qué? Acaso para tranquilizar al "respetable" por la burbuja especulativa e inflacionaria desatada por el incremento en el precio de la tortilla, acaso para pulsar imagen y popularidad del Presidente luego de sus primeras acciones de gobierno. Como sea, lo cierto es que el impacto mediático de la primera conferencia del presidente Calderón -a pesar de que se ofreció en domingo y se limitaron las preguntas- estuvo muy por debajo de los efectos comunicativos que han mostrado sus primeras acciones; los errores y las pifias evidentes. Pero se alcanzó el objetivo de que Calderón sea visto como Presidente. Pero si se trataba de un balance inicial, en conjunto el resultado parece negativo. Calderón cometió un primer error al designar como secretario de Salud al médico guanajuatense José Ángel Córdova, ultraderechista que muy pronto enseñó de qué está hecho. El 26 de noviembre preguntamos en este espacio: "¿Qué va a pasar a partir del 1 de diciembre en la Secretaría de Salud? ¿Se impondrán las políticas públicas de un Estado laico o prevalecerán los principios personales, los dogmas y religiosidad de un funcionario que ha dado muestras de su pensamiento y sus creencias están por encima del interés general?" Dejar la responsabilidad de un sector estratégico, como el de la salud, en manos de un político ultraderechista como Córdova es igual, por decir lo menos, a que Calderón prefirió dejar la Iglesia "en manos de Lutero". Y en efecto, el señor Córdova arrancó su gestión lanzando al bote de basura las concepciones del Estado laico. Más aún, uno de sus primeros errores fue argumentar la "inutilidad del condón". Ya como Presidente, Calderón sorprendió a todos con un marcado acercamiento con las Fuerzas Armadas y con operativos policiaco militares contra el crimen organizado y el narcotráfico. Dichos operativos fueron aplaudidos por amplios sectores sociales, a pesar de que se trató de una estrategia mediática, bien diseñada, que intentaba enviar mensajes sobre la fuerza institucional del Estado. Está claro que no se podía hacer mucho más en esa materia, ya que para aplicar una política de Estado contra el narcotráfico se requiere el concurso de todas las instituciones, de un diseño de reformas constitucionales, además de dinero y tiempo. Y muy pronto aparecieron las evidencias de que los cárteles del narcotráfico siguen como si nada; el jueves 11 de enero fue asesinado en su casa, por presuntos sicarios del narco, un custodio de La Palma. La impunidad a plenitud. También en los primeros 45 días de su gestión, el presidente Calderón realizó su primer viaje al extranjero, y se reunió con el servicio exterior mexicano. En Nicaragua primero y, ante embajadores mexicanos, Calderón decidió que en su gobierno la prioridad diplomática no será América del Norte, sino Sudamérica; no más acuerdos migratorios y menos coqueteos con el vecino del norte: "El destino de México está en América Latina", dijo Calderón, al tiempo que ordenó estrechar relaciones diplomáticas con Cuba y Venezuela. Especialistas del tema consideran poco acertado el golpe de timón en la diplomacia mexicana -luego de la cuestionada conducción del gobierno de Vicente Fox-, sobre todo porque no se puede dar la espalda al vecino del norte, principal socio comercial y destino de millones de mexicanos. Justo cuando Calderón visitaba Nicaragua, en México estalló la crisis de la tortilla, cuyo inesperado efecto tomó mal parados a todos, desde el Presidente hasta sus secretarios. Esa crisis, que pegó en la confianza y la credibilidad del nuevo gobierno, y que tendrá severas repercusiones políticas, mostró a un equipo de gobierno no sólo novato -lo cual podría explicarse a 30 días de asumir su cargo-, sino falto de pericia para la encomienda. Pero nada justifica errores evidentes, de estrategia económica y hasta de información. A la impericia económica siguió la incapacidad de explicar al mexicano de la calle lo que estaba pasando, vacío que generó una peligrosa ola especulativa. A pocos días de que arrancó de manera formal uno de los programas sociales más prometidos, el de guarderías para madres solteras, resulta que investigaciones periodísticas mostraron que, al viejo estilo, ese programa fue inaugurado de manera precipitada y deficiente, sólo para la imagen mediática, sin contar con la infraestructura necesaria y, sobre todo, sin garantizar la seguridad física, alimenticia y formativa de los niños en esos centros recién inaugurados. "Son guarderías patito", motejó un diario. También se echó a caminar el programa para garantizar servicios médicos gratuitos a todos los niños nacidos a partir del inicio del gobierno de Calderón, y los servicios médicos itinerantes. En el primer caso se trata de una iniciativa de fuerte impacto social, que con el tiempo mostrará sus resultados. En el segundo, de una propuesta que, si resulta, resolverá una lacerante deuda para los que menos tienen. El tiempo tiene la última palabra. Al final de cuentas parece que el presidente Calderón se precipita y descuida elementos esenciales, como la credibilidad. Pero aún así, es muy poco tiempo para un balance, aún tiene seis años por delante. aleman2@prodigy.net.mx
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