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Ellas y sus libros de artistas
Los libros de artista me fascinan. Son una propuesta híbrida, rebelde y de muy difícil definición. Los hay de todo tipo. Algunos conjugan el texto y la imagen, otros usan las palabras como forma. Muchos utilizan la estructura secuencial del texto, pero no todos. Hay los que aprovechan los materiales tradicionales de los libros, pero también los que experimentan con otros. Casi siempre son objetos sorprendentes. Actualmente, el National Museum of Women in the Arts (Museo Nacional de Mujeres en las Artes), en Washington, está presentando The Book as Art: Twenty Years of Artists´ Books from the National Museum of Women in the Arts (El libro como arte: veinte años de libros de artista en el NMWA). Me hubiera gustado asistir a esta exposición por tratarse del trabajo de mujeres artistas, pero aún más por ver una colección de libros de artista considerada entre las mejores del mundo. El acervo del NWMA incluye más de 800 libros de artista. En esta exposición se presentan 108 libros de 86 artistas de 12 países. Afortunadamente, disfruté una probadita de la exposición, ya que varios de los libros están en internet (http://www.nmwa.org/exhibition/detail.asp?exhibitid>150). Lo interesante es que en el mismo museo, los libros sólo pueden "hojearse" a través de una pantalla. Así resolvieron la eterna contradicción entre artistas que crean objetos para un consumo íntimo, pero que acaban presentándose en museos con públicos amplios, obligados a proteger y conservar la obra. Ver estos libros en internet es divertido. Cuando uno pasa el ratón encima de la orilla de la página, ésta se mueve como si el libro estuviera ansioso de que lo recorriéramos. De los seis libros disponibles, me cautivó Five Luminous Towers. A Book to be Read in the Dark (Cinco torres luminosas. Un libro para leerse en la oscuridad), de Carol Barton. Editado por la Popular Kinetics Press, esta obra de 2001 consta de una edición de 50 ejemplares, hechos con impresión offset, alambre, madera, tela y foco. Se trata de una caja que, al abrirse, muestra un poema sobre una torre en la campiña italiana. Al voltear la página, emerge la estructura tridimensional y se ilumina. El recorrido virtual apenas sugiere la experiencia de manipularlo. Este libro ejemplifica lo asombroso que puede ser combinar elementos aparentemente tan sencillos como la luz y el papel. Esta exposición me hizo pensar que entre los principales nombres que asocio con este género artístico en México, están los de varias mujeres, como Martha Hellion, artista, coleccionista e investigadora, a quien le debemos Ulises Carrión: ¿mundos personales o estrategias culturales? y Libros de artista, editados por Turner. También está Yani Pecanins, que abrió la galería El Archivero, con Gabriel Macotela y Armando Sáenz, en 1984, única en su tipo por estar dedicada a los libros de artista. Y su trabajo artístico personal es notable, pues ha invadido todo tipo de objetos con palabras, transformándolos en libros. Por último está Magali Lara, creadora de infinidad de libros de artista, que siempre ha hermanado la imagen y el texto en sus obras, sean dibujos, pinturas, cerámica o textil. Por cierto, actualmente y hasta el 25 de febrero, Lara está presentando Alzheimier, una serie de dibujos efímeros en el Antiguo Palacio del Arzobispado. Si nunca ha visto un libro de artista, el Museo Nacional de la Estampa está presentando Libro objeto. Ejemplares, una colectiva en la que participan, entre otros, Erick Beltrán, Mariana Castillo, Pablo Rasgado y Martacarmela Sotelo Nathalie Regard. ¡Atrévase! *Artista visual pintomiraya@yahoo.com
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