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    Sexualidad
Patricia Kelly
07 de enero de 2007

En México, existen dos enfermedades muy importantes que están llamando la atención de los especialistas desde hace algunos años: la diabetes mellitus y la depresión. Ambas afectan a hombres y a mujeres en varias etapas y aspectos de su vida, y de manera particular en su sexualidad.

Esto no lleva otra intención que hablar de lo que algunas personas pueden enfrentar con estas enfermedades, y recordarles que cualquiera que sea su padecimiento, es necesario observar cómo su proceso o el mismo tratamiento pueden influir en la vida sexual.

Todavía hay quien piensa que una enfermedad crónica es el equivalente a cancelar la vida sexual, pero no es así. ¿Por qué no pensar que la vida sexual satisfactoria y plena puede ayudarme a sentirme mejor a pesar de vivir con una enfermedad crónica?

¿Dulce enfermedad?

Cuando el páncreas de alguna persona deja de secretar suficiente insulina para lograr el control de la glucosa en la sangre, se habla de diabetes. Esta dulce enfermedad que afecta a millones de connacionales se ha convertido en los últimos años en un severo problema de salud pública que se asocia a factores genéticos, a la vida sedentaria, al sobrepeso y la mala alimentación.

Manteniendo "a raya" los niveles de azúcar en la sangre, así como una dieta especial y actividades que permitan mantener el peso en niveles saludables pueden ayudar a que la persona diabética no enfrente las consecuencias de esta enfermedad como son: daño entre otras zonas, en los ojos y riñones, se lesionan nervios y/o vasos sanguíneos, y lo que nos interesa en esta sección, el ejercicio pleno de la sexualidad.

Un gran porcentaje de los varones diabéticos (hay quien afirma que hasta 50%), se enfrentan a la reducción o a una franca pérdida de la capacidad de erección, otros en número menor, llegan a sufrir eyaculación retrógrada, es decir, no hacia afuera, sino hacia la vejiga. La falta de energía en algunos casos, también se acompaña de un bajo deseo sexual. La disfunción eréctil puede presentarse paulatinamente como un síntoma que avisa de la aparición de la diabetes, o en meses posteriores, no como síntoma sino como una consecuencia de la enfermedad.

En el caso de las mujeres hasta la década de los 70 se había afirmado que la diabetes podía provocar anorgasmia secundaria, sin embargo, poco después se sumaron la falta de lubricación, el riesgo de no elegir correctamente el anticonceptivo hormonal que no complique la enfermedad y los riesgos en el embarazo. Incluso, se ha llegado a asociar al carcinoma de endometrio con la diabetes y la obesidad como factores de riesgo.

Una madre diabética durante el embarazo puede correr tantos riesgos como el producto, lo que hace indispensable el control médico constante. Hay quienes sólo desarrollan lo que se conoce como diabetes gestacional, es decir, sólo durante el embarazo y una vez que este termina la enfermedad desaparece, pero, este fenómeno se puede repetir en embarazos posteriores provocando que la diabetes se convierta en crónica.

La diabetes mellitus, en la gran mayoría de los casos, va acompañada tanto en hombres como en mujeres, por hipertensión arterial y niveles altos de colesterol lo que complica todavía más el estado de salud. Por ello es muy importante mantenerse alerta, sobre todo si en la familia hay antecedentes diabéticos, o si presentamos otros factores de riesgo como sobrepeso, inactividad física y dieta deficiente.

Las alteraciones que repercuten en la vida erótica pueden ser atendidas por el mismo endocrinólogo o especialista que nos auxilia, o en casos más complicados, con un médico especializado en salud sexual.

¿La enfermedad de la tristeza?

Aunque se conoce desde tiempos inmemoriales, la depresión ha venido tomando cada día más importancia, al grado de considerársele ya en algunos países como un problema de salud pública.

En nuestro país, crece y crece. Hoy sabemos que puede afectar a hombres y mujeres en cualquier etapa de su vida, incluyendo la niñez y que en la edad adulta, afecta muchas áreas.

La depresión es la tristeza permanente, el desinterés total en lo que nos rodea, la falta de energía, la apatía por el sexo. En nuestro cerebro hay un desequilibrio bioquímico que altera a los neurotransmisores que regulan nuestros estados de ánimo, sustancias como la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.

En los hombres puede producir baja en el deseo sexual, desinterés por las actividades con la pareja, y en muchos casos, disfunción eréctil. Al igual que en la diabetes, puede ser un síntoma o una consecuencia. La persona deprimida baja su rendimiento laboral, deja de tener interés en las cosas que antes le gustaban, y puede tener complicaciones para concentrarse, para conciliar el sueño o dormir en demasía, se dan casos en que la persona cambia su relación con los alimentos, o come mucho o de plano pierde el apetito.

Todo parece indicar que las mujeres padecemos la depresión más que los hombres y hay situaciones muy vinculadas con nuestro cuerpo y sus procesos naturales. Por ejemplo, hay quien se deprime antes o durante la menstruación; es innegable la presencia de esta enfermedad en casi una cuarta parte de las mujeres embarazadas y qué decir de los episodios de depresión posparto. Hay casos muy evidentes de depresión después de un aborto inducido o espontáneo, y los casos que ya están bien documentados de la depresión son en el periodo menopáusico.

En la actualidad hay una gran variedad de antidepresivos que, acompañados de una buena terapia, pueden ayudarnos a salir de los episodios más severos. El asunto es estar alerta ante los "cambios inexplicables" en nuestra vida sexual que pueden traducirse en síntomas de algunas enfermedades, y lo más importante, es necesario buscar ayuda especializada.

Como decíamos al inicio de este texto, una enfermedad crónica no es siempre sinónimo de cancelar la vida erótica.

La mayoría de los enfermos pueden tener una buena calidad de vida haciéndose responsables de su enfermedad y compartiendo el afecto y el bienestar que produce una sexualidad placentera.

Fax: 5424-0771patricia.kelly@eluniversal.com.mx

 
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PERFIL
 
Periodista egresada de la UNAM con 30 años de carrera profesional en la radio mexicana. Es pionera de los programas de radio dedicados a la educación y salud sexuales: Prohibido Tocar, Estrenando Cuerpo, Intimo y Séptimo Sentido. Su experiencia en esas áreas la integra hoy a EL UNIVERSAL.
 
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