|
Irán ante la resolución (ONU) 1737
El Consejo de Seguridad, por unanimidad, ha votado la Resolución 1737, que impone al gobierno de Irán (70.7 millones de habitantes, 3 mil 500 dólares per cápita según The Economist, The World in 2007) la obligación de abandonar su plan nuclear en el plazo de dos meses y la prohibición a todos los países de vender o transferir, directa o indirectamente, material o equipo tecnológico que pueda utilizarse para el programa nuclear o los misiles balísticos de Irán. El texto del voto, que elimina otras sanciones, se obtuvo después de dos meses de negociaciones. Contó con la oposición, sostenida, de Rusia y China. Finalmente, Rusia, que negociaba con Teherán ventas tecnológicas importantes en ese sector, se adhirió al texto propuesto por Francia, Inglaterra y Alemania. Se ha señalado, internacionalmente, que la decisión de Rusia se produjo después de una conversación, en los últimos minutos, entre Putin y Bush. No hay que olvidar que Rusia se encuentra negociando un inmenso programa de gas y petróleo con Europa. Intereses enormes en juego. En el informe Baker-Hamilton, en Estados Unidos, sobre Irak, se insiste en que, para establecer la paz en Medio Oriente, es necesario contar con el apoyo de Siria e Irán. En consecuencia, contradicciones, serias, en juego que, entre sí, se desequilibran. De ahí que las sanciones contra Irán sean limitadas, solamente, al campo nuclear. Aun así la reacción en Teherán del presidente Mahmud Ahmadineyad ha sido dura. Ha considerado "ilegal" la Resolución 1737 advirtiendo que continuará el programa. Ello acontece después de tres cuestiones que parecen indispensables para el análisis: primo, que Ahmadineyad ha continuado su discurso sobre la desaparición de Israel y la "negación" (pongo entre comillas la palabra "negación" porque en varios países europeos se considera un delito, que conduce ante los tribunales, cualquier tesis del "negacionismo", es decir, que "niegue" que hubo, en el periodo nazi, un holocausto judío) del exterminio judío. Bajo los auspicios del presidente iraní se han reunido, en Irán, comisiones nacionales e internacionales que favorecían la "negación". En segundo lugar (secondo) debe incluirse, en el análisis, que la popularidad del Presidente iraní en el país ha sufrido un indudable revés en las últimas elecciones municipales, lo que significaría una creciente oposición a su discurso imperativo. En tercer lugar (tertio), no deja de ser otro elemento polémico el hecho de que el primer ministro de Israel, por vez primera, (aunque era sabido) ha declarado que Israel posee la bomba atómica. Desliz diplomático que parece una actitud inequívoca de Tel Aviv para afirmar, ante el discurso de la "desaparición" y la amenaza nuclear teórica de Irán, que Israel está dispuesto a defenderse a todos los niveles. El cuestionario, como se ve, se enrarece. Mejor noticia, en la región, es el encuentro entre el primer ministro de Israel y el presidente de la Autoridad Palestina. Ello ocurre en un momento trágico del pueblo palestino que vive -como en Irak- una guerra civil, en Gaza, entre el Hamas y el Al-Fatah de las milicias del fallecido Arafat. Es evidente, a todas luces, que el presidente Abbas se juega, con la renegociación con Israel, todas las cartas. El primer ministro de Tel Aviv, comprendiendo, a su vez, que la ausencia de recursos genera, al pueblo y sus dirigentes, una situación insostenible, ha desbloqueado 100 millones de dólares para que Abbas pueda hacer frente a los asuntos más vitales. Es de recordar que Europa, ante la actitud del Partido Hamas, había suspendido la ayuda económica a la Autoridad Palestina. Como se ve, todos los problemas están seriamente intrincados entre sí y la solución cuelga de un alero imprevisible... como en Irak. alponte@prodigy.net.mx
|