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Un partido socialista y una mujer
Francia tiene 60 millones de habitantes y es la sexta economía mundial en tamaño y la 19 en términos per cápita (30 mil 370 dólares), según el Banco Mundial 2006 con datos del año 2004. De acuerdo con Alliance des Femmes pour la Démocratie (Alianza de las Mujeres para la Democracia) en un texto del 20 de noviembre de 2006, las francesas presentan, a la vez, la tasa de actividad profesional más alta de las mujeres de la Unión Europea y, también, el indicador mayor en el nivel demográfico. Sin embargo, a tenor de los documentos de la Alliance des Femmes, pese a la Ley de Paridad de Género del 6 de junio de 2000, sólo 3% de ellas están en la presidencia de los consejos generales; 10.9% en las alcaldías; 12.3% entre los diputados y 16.9% entre los senadores. Una mujer, Segolene Royal, será, ahora, la candidata del Partido Socialista en las elecciones presidenciales de 2007. Su campaña, en la cúpula del partido, fue muy adversa a Segolene. Los más importantes "barones" (con "b" no con "v") de la cúpula socialista se opusieron. El Partido Socialista (ella se inscribió en 1978), en ese gran país industrializado, solamente tiene, como miembros activos, a 216 mil 969 inscritos. Esa base social tenía que decidir, finalmente, entre Segolene Royal (ex ministra con Mitterrand) y dos grandes "barones", Dominique Strauss-Kahn y Laurent Fabius. Votaron 178 mil 632 afiliados y, por tanto, hubo una abstención, incluidos los nulos, de 17.7%. Segolene Royal obtuvo 60.7%; Fabius, 18.73% y Strauss-Kahn, a su vez, 20.57%. Un trepador como Fabius, de muy alto nivel ministerial con Francois Mitterrand, quedó el último. Quizá alguno de mis lectores recuerde lo que dije aquí cuando Fabius dividió al partido encabezando la oposición a la Constitución europea. Dije, entonces, que su pretensión última y la más notoria era aparecer, frente al presidente Chirac defensor de la Constitución, como el "representante puro de la izquierda". Me permití señalar, entonces, que esa proposición pretendía transformarle en el candidato socialista para las elecciones de 2007. Dije que estaba condenado al fracaso. En una sociedad desarrollada esa hipertrofia por el poder le condenaba a no ser el candidato socialista. Ha sido así. En aquellos días era, aún, impensable la aparición de Segolene Royal, pero el imaginario colectivo recordó aquel papel de Fabius y le ha condenado al último lugar. Una sociedad madura. Ello no quiere decir, en modo alguno, que Royal tenga seguro el voto en la próxima primavera donde convergerán muchos problemas -débil crecimiento económico, crisis social con la inmigración, desempleo juvenil, problemas educativos, violencia, etcétera- que podrán ser utilizados por Sarkozy si el Centro-Derecha opta, finalmente, por el actual ministro del Interior del gabinete del presidente Chirac sin descontar que este último, en un acto circense, se presente de nuevo si el Centro-Derecha se divide. En suma, lo importante, a escala, es que una mujer inteligente, libre en su actuación como persona, haya contado, frente a los elefantes sagrados, con 60.7% de los votos en el microcosmos del partido. Ello así porque, contrariamente a lo que se cree, los revolucionarios han sido, fundamentalmente machistas y les falta vivir (ya expliqué que la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789 fue solamente para los hombres) e, inclusive los bolcheviques de 1917 fueron asustados por Alexandra Kollontai cuando sustentó, en la praxis, su autonomía sexual. Lenin asumiendo su libertad la hizo la primera embajadora, mujer, del mundo. Llegó a decir, en el primer gobierno de Lenin, "que la separación de la cocina y el matrimonio constituía un paso igual al de la separación de la Iglesia y el Estado": Alexandra Kollontai. alponte@prodigy.net.mx
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