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    Itinerario Político
Ricardo Alemán
14 de diciembre de 2006

"Mano izquierda de la derecha"

Nadie sabe, ni por la decisión de Calderón ni por la oferta electoral del ex candidato, a cuántos burócratas se afectará
En el camino

Ya salió el peine. Si, cuando entró el equipo del entonces presidente electo Felipe Calderón se argumentó, antes del 1 de diciembre, que el nuevo gobierno federal "rebasaría por la izquierda" a su adversario, nadie le aclaró al "respetable" que el supuesto rebase planteado por los felipistas no era por el camino de las concepciones doctrinarias de izquierda, sino por el flanco izquierdo del "mesías tropical", a quien el propio jefe zapatista Marcos identificó como "la mano izquierda de la derecha".

Y no, no se trata de un galimatías. No pocos de los estudiosos serios del proceso electoral vivido a lo largo del agonizante 2006 documentaron con abundancia que la formación política del "legítimo", sus propuestas de gobierno y sus métodos para el ejercicio del poder lo colocaban más en el espectro de la derecha que de la izquierda. Incluso abundaron las opiniones que lo emparentaban con actitudes fascistas.

El populismo que durante seis años exhibió el "indestructible" -cinco como jefe de Gobierno y uno como aspirante presidencial- poco o nada tienen que ver con las concepciones de una izquierda moderna, que no regala dinero para convertir a los beneficiados en clientela electoral y no promueve la reducción salarial de la alta burocracia, sino la creación de empleos seguros, remunerados y de calidad, respaldados por una organización obrera representativa y democrática. Esas dos propuestas, de suyo ofensivas por su alto contenido populista y de imagen electorera -más que verdaderas palancas contra la desigualdad-, son propias de experiencias latinoamericanas harto conocidas y estrechamente vinculadas con la derecha.

Y si no fuera porque se trata de una muestra más de que un amplio sector del PRD aún no asume el tamaño de los errores cometidos por su ex candidato presidencial y del extravío al que llevó a ese sector de la izquierda, resultaría de risa que ahora -luego que el gobierno de Felipe Calderón retoma algunas de esas banderas populistas como la reducción del salario a la alta burocracia- muchos de esos perredistas reclamen alegremente no sólo la paternidad de esas propuestas, sino su legitimidad.

"¿No que no?", titula el senador Ricardo Monreal una colaboración periodística (El Sol de México, 5 de diciembre), para concluir de la siguiente manera: "No sólo le escamotearon la elección a AMLO, sino que también plagian sus propuestas de gobierno". Eso quiere decir, según el senador Monreal, que el naciente gobierno de Calderón se convenció y hasta se conmovió por las bondades de una propuesta de gobierno de la izquierda mexicana que le reportará, al derechista Calderón, fabulosos beneficios en imagen y popularidad, y que será un pequeño bálsamo para los millones de pobres. ¿No será al revés? Por qué no se les ocurre al senador Monreal y a otros como el "legítimo" que asisten a la confirmación de que la suya fue una propuesta de gobierno propia de la derecha.

Calderón está lejos de haber plagiado al "indestructible" o a la izquierda institucional sus propuestas de gobierno, porque a las que nos referimos no son de la izquierda, sino de la derecha populista. Es más fácil reclamar y festejar el "plagio" que reconocer las desviaciones, que aceptar que la suya no fue una propuesta realmente de izquierda y, que en el fondo, intentaron llegar al poder con las mismas banderas de la derecha. No es casual, por eso, que en el momento más álgido de la lucha entre los liderazgos de la llamada izquierda mexicana, entre el entonces "indestructible" y el jefe zapatista Marcos, éste haya identificado a aquél como "la mano izquierda de la derecha".

Tan populista, demagógica y efectiva para efectos mediáticos y de imagen es la propuesta de Calderón de reducir 10% los salarios a los burócratas de primer nivel, como populista, demagógica y efectiva lo fue para el "indestructible" en los tiempos de campaña. En todo caso, lo interesante sería que uno y otro nos explicaran, a satisfacción de los electores, de dónde saldrán los 25 mil millones de pesos y los 40 mil millones de pesos que cada uno argumenta se ahorrarían con sus respectivas propuestas.

Nadie sabe, ni por la decisión de Calderón ni por la oferta electoral del ex candidato, a cuántos burócratas se afectará, de qué niveles, cuáles son los rangos salariales y si, por ejemplo, ese recorte también impactará en las prestaciones. En los dos casos, el del gobierno felipista y el del candidato perredista, la idea se lanzó a los medios, pero no se ofreció la información dura al respecto. ¿Por qué? Porque lo que se busca en el naciente gobierno y lo que buscaban en la campaña electoral era dar golpes mediáticos y efectivistas. Nada más.

Por vacaciones, el Itinerario Político dejará de aparecer en este espacio a partir de hoy. Regresaremos con la misma frecuencia, de domingo a jueves, en el espacio habitual, a partir del domingo 7 de enero de 2007. Felicidades a todos.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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