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El Teletón de EU en dólares
Cada año espero con interés sociológico las aportaciones de los ciudadanos y las corporaciones estadounidenses a sus organizaciones humanitarias. El presidente de la Giving USA Foundation, Richard T. Jolly, acaba de hacer el balance, en orden a ese enorme tema, del año 2005. La cifra final impresiona: 260 mil 280 millones de dólares (las exportaciones totales de México en 2005 se elevaron a 213 mil 700 millones de dólares), lo que representa una magnitud equivalente a 2.1% del PNB de Estados Unidos. La Giving USA Foundation señala, con justa razón, que los desastres naturales elevaron sin duda las aportaciones hacia las organizaciones caritativas (en el año 2004 la cifra total fue de 245 mil 220 millones de dólares); aun así, la cifra representa casi la tercera parte del PIB de México. El patrón de las conductas, individuales y colectivas se expresa en un hecho notorio: que 93 mil 180 millones de dólares se entregaron a los sistemas religiosos del país. Es una prueba notable de confianza en el uso de que se le dará a esa impresionante suma de dinero. La preocupación por la educación aparece en el desglose de las cifras. Nada menos que 38 mil 560 millones de dólares se dirigieron hacia las instituciones de educación. No se eluda, en ese punto, que EU dedica a la educación primaria, por alumno, 7 mil 560 dólares; a la secundaria 8 mil 779, y a la superior 22 mil 234 dólares per cápita. En el caso de México, en los tres niveles y en el mismo orden, es de mil 357; mil 915, y 4 mil 341 dólares por alumno. El promedio de los 30 países de la OCDE, organización a la que pertenece México (antes era un club de países ricos, pero ahora pertenecen también Turquía, Polonia, Hungría y la República Checa), en los tres niveles es de 4 mil 850; 6 mil 510, y 10 mil 052 dólares por alumno (Datos de la OECD in Figures, OECD Observer 2005, Suplement 1). Ese cuestionario posee para mí, que tengo una cierta responsabilidad en el tema y que en el mes de mayo se me concedió la Medalla al Mérito Académico, una significación ineludible. Sobremanera cuando nos enfrentamos con elecciones presidenciales. Digo esto porque las donaciones privadas en EU para las instituciones educativas representaron, en 2005, prácticamente el presupuesto público mexicano para la educación global. Ello explica, a su vez, las causas (aunque no todas se deben al "presupuesto", pero sea inexcusable tratarlo) por las cuales México ocupa, todavía, el último lugar en educación en la OCDE. Ello permite insistir una vez más en un aspecto sobresaliente: que apenas circula en los discursos políticos de las campañas electorales, aunque vagamente se hable de "educación", de un supuesto central del mundo del siglo XXI, la dotación económica al centro vital de nuestros días, el presupuesto dedicado a Investigación y Desarrollo, cuyas siglas universales son, como se sabe, I&D. En efecto, impresiona que el discurso político omita el papel de la investigación en el desarrollo, pese a que todas las sociedades avanzadas entienden que sin investigación no es pensable la transformación. Los datos del documento antes citado no ignoran ese aspecto. Nos revelan que el Grupo de los Siete (EU, Japón, Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Canadá) dedica a la investigación y al desarrollo 791 dólares per cápita; la Europa de los Quince, 532 dólares, y la OCDE, en su conjunto, 589 dólares. México solamente 36 dólares. Más alertador aún: mientras para el conjunto de la OCDE la industria representa 61.61% de las inversiones en I&D y el resto de los gobiernos (la industria sabe que no puede autotransformarse para competir sin asumir responsabilidades en I&D), en México la industria invierte en I&D 29.84% y el gobierno 59.05% de esos 36 dólares. Causas y efectos. alponte@prodigy.net.mx
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