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La canciller
Sería óptimo y deseable, por ejemplo, que la Secretaría de Relaciones Exteriores recuperara su brazo económico, puesto que resulta irónico que las negociaciones comerciales internacionales se encuentren en manos de la Secretaría de Economía Como enjambre de obreras en torno a la abeja reina, los miembros del Servicio Exterior Mexicano rodeaban a la nueva canciller el sábado pasado. Ahí convergieron los miembros de la vieja guardia, formados bajo el principio de que impedir el paso de los inversionistas extranjeros equivale a defender la soberanía, con los nóveles yupis anhelantes de algún día ser ungidos como embajadores. Por fin, después de décadas, una auténtica egresada del gremio arrancará su gestión con el sexenio. Y es que por lo general los presidentes han concedido esa investidura a funcionarios poco avezados en el arte de la diplomacia; fue así como se encumbró a personajes pintorescos como Santiago Roel, dicharacheros como José Ángel Gurría, y abiertamente desenfadados como Jorge G. Castañeda. Sólo hasta que el barco comenzaba a hacer agua se recurría a los profesionales. Vicente Fox fue la excepción, suplió a Jorge Castañeda -prueba contundente de que el oficio diplomático no es transmisible por vía de la sangre- por un aprendiz de cortesano que apenas si recibió aplausos durante el evento. Patricia Espinosa Cantellano tendrá que demostrar que un diplomático de carrera está mejor preparado para conducir la política exterior de México que uno "a la carrera", pero no sólo eso, también tendrá que demostrar las capacidades de una mujer para colocarse al frente de esa responsabilidad. Es cierto que ya hubo una mujer canciller en la persona de Rosario Green, pero también es cierto que la ahora senadora por el PRI no tuvo que hacer frente al estado de demolición de nuestras relaciones con el exterior como lo tiene ante sí Patricia. El reto, por consiguiente, es grande. Tal vez nunca como ahora México había estado tan solo en el orden internacional sin el afecto de Cuba y los sudamericanos, y con una fuerte corriente antimexicana en los círculos políticos de Estados Unidos. Para la OCDE, México está en el fondo de las estadísticas, y en la APEC somos el hazmerreír, sobre todo después de que en la cumbre de líderes de noviembre pasado el asiento de México quedó vacío. Las condiciones para emprender nuevos vuelos, no obstante, pueden ser halagüeñas. La renovación del Congreso estadounidense con mayoría demócrata puede ser una magnífica oportunidad para emprender un cabildeo intenso a favor de los intereses de México. Los demócratas suelen ser más receptivos hacia la idea de amnistiar a los inmigrantes con larga estancia en Estados Unidos y de establecer un acuerdo migratorio con nuestro país. Por otra parte, ante el inminente cambio de mando en el liderazgo cubano se abre la posibilidad de reanudar los lazos de amistad con una nación muy querida por los mexicanos. La canciller cuenta con un equipo indudablemente avezado, aunque poco podrá hacer si no logra al mismo tiempo fortalecer la estructura interna del órgano administrativo a su cargo. Sería óptimo y deseable, por ejemplo, que la Secretaría de Relaciones Exteriores recuperara su brazo económico, puesto que resulta irónico que las negociaciones comerciales internacionales se encuentren en manos de la Secretaría de Economía, al igual que resulta absurdo que la política migratoria de México se conduzca desde la Secretaría de Gobernación. La secretaria Espinosa tiene cualidades que la podrían proyectar como una funcionaria de primera línea para la administración calderonista. Su trayectoria curricular la avala: graduada de El Colegio de México, con estudios superiores en Suiza, con un perfecto dominio de varios idiomas y una trayectoria impecable en el Servicio Exterior. Quienes conocemos un poco más de su personalidad sabemos que su calidad humana, su sencillez y buen trato le harán ganar las simpatías de propios y extraños. Sabe escuchar y sabe defender sus posiciones, por lo que no hay duda de que México tiene al frente de su diplomacia internacional a una verdadera canciller. Ya era hora. betoker57@hotmail.com
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