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Hace un sexenio… Madruguete mediático Más nombramientosKatia D´Artigues Era un día como hoy hace justo seis años. Contrario al enfrentamiento que vivimos hoy, el 1 de diciembre de 2000 bien podríamos decir que el país estaba eufórico. Fox había logrado lo que hasta hace unos meses se creía imposible: sacar al PRI de Los Pinos y además, sin balazos de por medio, como rezaba la amenaza de Fidel Velásquez. Una amenaza que ni siquiera pudo ver que no se cumplió porque murió unos meses atrás. En la mismísima toma de posesión en San Lázaro, nomás puesta la banda presidencial, Fox dio muestra de lo que sería el talón de Aquiles —o uno de ellos— de su sexenio: sus palabras. En ese momento parecía algo anecdótico. Saludó a sus hijos, presentes en San Lázaro, antes que al Congreso. Esa mañana había comenzado su día arrodillado ante la Guadalupana (ayer terminó su sexenio de manera igual). Más tarde, en el Auditorio Nacional, su hija Paulina le dio un Cristo. Marta (sin h, una letra que adquirió una vez casada) era entonces su vocera y veía —supuestamente— los toros desde la barrera. Estábamos presenciando el inicio de un sexenio pletórico de esperanza y que culminó como una gran oportunidad perdida. Pero eso todavía no lo sabíamos y ese 1 de diciembre de 2000 Fox fue a una comida en Palacio Nacional, donde acudieron integrantes destacados de toda la sociedad. En una mesa frente al presídium, había una mesa que estaba semivacía. O más bien, sólo la ocupaba un matrimonio. Al parecer las importantes personas que ocuparían esa mesa eran un grupo de embajadores que no llegaron. Ese matrimonio de dos políticos acababa de regresar de Estados Unidos, de la Universidad de Harvard, donde el marido, que ahora era el coordinador de la bancada panista en la Cámara de Diputados, había estudiado una maestría y se había relajado muchísimo. ¡Con decirle que volvió a ir a clases en bicicleta, algo que no hacía desde la prepa! Aunque definitivamente Vicente Fox no había sido su gallo cuando la sucesión panista, ahora tanto marido como mujer estaban encantados. Como panistas, llegar a la Presidencia era la cristalización de un sueño que heredaron de sus padres. En ese momento, tomaban tequila para festejarlo. Él, el marido, había escrito al respecto un sentidísimo escrito para Proceso dedicado a su padre, Luis Calderón Vega, donde relató su sentir durante el 2 de julio… Quién diría ahora que, en aquella mesa semivacía, estaban sentados el hombre que sucedería a Fox en el cargo, Felipe Calderón, y su esposa, Margarita Zavala, quien entonces era secretaria de Promoción Política de la Mujer del CEN del PAN. Fueron ellos los que, al verse solos en la mesa, facilitaron que para su crónica un par de reporteros, que por ahí estaban, se sentaran con ellos para que pudieran escribir mejor: Roberto Zamarripa y yo. Lo que son las cosas. El entonces coordinador panista en la Cámara de Diputados declaró unos meses antes, el 13 de octubre de2000, esto sobre la “inquietud” de la fracción panista por buscar una sede alterna para el cambio de poderes: —No habrá de nuestra parte una petición para que se declare un recinto alterno; será en el recinto de San Lázaro la toma de posesión de Vicente Fox, de acuerdo como lo marca la ley, y se respetará el interés de diputados y senadores de todos los partidos, de que el acto se revista de austeridad y sobriedad republicana. Pero lo de la sede alterna no era por el clima político ni por la rebatinga de la tribuna para impedirle el paso al presidente saliente ni al electo… como ahora. La razón fue por razones de seguridad y principalmente de capacidad, por el número de invitados a la toma de poder. ¿Y todos los demás protagonistas de hoy, dónde andaban? Andrés Manuel López Obrador estaba a cuatro días de tomar posesión como jefe (después peje) de Gobierno del Distrito Federal. Le había ganado por muuy poquito a Santiago Creel, quien fue nombrado por Fox como su secretario de Gobernación. El panista Héctor Larios Córdova dejaba el cargo de diputado federal para pasar a la Cámara de Senadores, donde fue coordinador de los panistas. El actual presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el panista Jorge Zermeño estaba al frente de la Comisión de Justicia del Senado de la República. Era también integrante de la comisión para el caso Colosio; esta comisión se encargaría de darle seguimiento a las investigaciones por el asesinato del priísta. ¿Qué hacía Javier González Garza, ahora coordinador de los perredistas en San Lázaro? Era subsecretario de Gobierno capitalino y se hacía el anuncio de que era designado director del Metro capitalino. El actual coordinador de la fracción perredista en el Senado de la República, Carlos Navarrete, fungía como vocero del CEN del PRD. El priísta Emilio Gamboa Patrón venía de ser uno de los tantos coordinadores de la —fallida— campaña presidencial de Francisco Labastida Ochoa, pero tuvo reintegro. En diciembre de 2000 ocupaba ya un escaño en el Senado de la República. Mientras, Manlio Fabio Beltrones, actual coordinador de los senadores priístas, estaba en medio de la tormenta política. ¿La razón? Se le mencionó que habría ayudado a Raúl Salinas de Gortari a obtener pasaportes con otro nombre. Falsificación, pues. Todo esto, en medio del escándalo de aquella célebre llamada telefónica ventaneada entre Adriana y Raúl Salinas de Gortari. No le iba nada bien, como no le fue nada bien durante todo el sexenio de Ernesto Zedillo. Toma de posesión mediática Claro mensaje para el des…astre que hasta ayer se traían en la Cámara de Diputados. Los rumores estuvieron a todo lo que daban desde la mañana: que si la fuerza pública entraría a poner orden a los diputados, a desalojarlos para que todo estuviera en santa paz —o en paz, dejemos a un lado lo santo— para que Felipe Calderón pudiera rendir protesta ante el Congreso… Lo cierto es que Carlos Navarrete llegó al recinto y amenazó con ampararse para que no los sacaran. Entonces, más vale prevenir… a que les den madruguete. Es lo que pensaron ayer en lo que todavía era el equipo de transición de Felipe Calderón. Por la tarde se dio a conocer que, en punto de las 12 de la noche, Calderón Hinojosa recibiría el poder de manos del presidente Vicente Fox, en una ceremonia que se realizó en el primer minuto de hoy, hoy, hoy en Los Pinos. El cambio de estafeta también será para el gabinete de Calderón, quienes recibirán de parte del gabinetazo sus respectivos nuevos cargos. Sólo los entrantes y los salientes. Nadie más. Hasta el cierre de esta columna, el programa oficial consideraba que el ya presidente Calderón daría un mensaje a la nación. Sería su primera cadena nacional. Es decir, para que no digan que no hay Presidente. Cuestión de reforzar el hecho de que en el primer minuto del 1 de diciembre Calderón Hinojosa, aunque con la ceremonia de San Lázaro pendiente de realizarse, era ya el Presidente. Un acto simbólico, si quiere, pero son importantes. Además de inteligente a nivel mediático, porque hoy por la mañana (no es difícil de adivinar) será nota lo que haya dicho ayer en la noche… Era algo que se hacía antes, sí, pero sin difusión. Penúltimos nombramientos Con el llamado “gabinete ampliado”, pendiente aún de dar a conocer, Felipe Calderón anunció ayer a cuatro nuevos funcionarios de su gobierno. Nada menos que los encargados de la seguridad, que no es poca cosa en este país, uno de los más importantes bemoles del sexenio de Fox. Si bien no hubo repeticiones, sí dos personas que trabajaron en este sexenio en importantísimos puestos y que ahora se quedan en la misma área. Uno es Eduardo Medina Mora, quien es ya el nuevo titular de la PGR (¡paquetazo!) y hasta ayer secretario de Seguridad Pública. Otro, Genaro García Luna, quien asumió Seguridad Pública y hasta hace unos días era el encargado de la Agencia Federal de Investigación (AFI). Esa agencia nuestra que, al menos en comercial, equiparan a la FBI o Scotland Yard. Los otros dos nombramientos son militares: el general Guillermo Galván en Defensa, quien antes era subsecretario de esa misma dependencia, y en Marina —¡sorpresa!— el almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, quien era director del Instituto de Seguridad de Servicios Sociales de las Fuerzas Armadas… Es decir: a la mera hora no llegaron los Galván a las Fuerzas Armadas. El que todo hacía suponer que sería el secretario de Marina el nuevo almirante Raúl Galván fue bajado a última hora. ¿Fue porque el presidente Calderón se enteró de que su esposa, Olga, era pariente del Cochiloco? Por cierto, ayer nos enteramos que Arturo Sarukhán ya tiene status de embajador. Fue firmado por el entonces presidente Fox el viernes de la semana pasada, no sin berrinches de Luis Ernesto Derbez. Ahora sólo se espera el beneplácito de Estados Unidos y de nuestro Senado para decir que es nuestro embajador en Washington. Ellos lo dijeron —Nos estamos comportando como seres indignos de la democracia y eso es terrible: Carlos Fuentes sobre la toma de la tribuna. —México es de los países más difíciles de interpretar en el mundo y conozco muchos: Felipe González, el ex presidente español. Que ve una “bruma muy rara”. katia.katinka@gmail.com
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