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La recta final del gabinete
La recta final por la Secretaría de Relaciones Exteriores seguía el lunes tan congestionada que el ganador se llevará el cargo por una nariz... o quizá por el roce de una uña esmaltada. Arturo Sarukhán, personaje reclutado por Josefina Vázquez Mota, ha hecho bien las cosas en el equipo de transición y usa con habilidad su derecho al alegato de oídas con el presidente electo Felipe Calderón. Podría salir triunfador, salvo si se decreta que, como en el golf, gana quien da menos golpes a la pelota. Frente a sí tenía todavía anoche a tres adversarias, que llegaron a ser cuatro con la inclusión de Sandra Fuentes-Berain, nuestra embajadora ante el reino de Holanda, quien en días pasados fue invitada a conversar con Calderón, pero al final no hubo humo blanco, al parecer por las resistencias panistas al apoyo que la diplomática extendió durante algunos meses del 2000 al entonces aspirante presidencial priísta Francisco Labastida. Quienes sí continúan en la lista son Patricia Espinosa, embajadora ante Austria; María de Lourdes Dieck, apoyada por el actual canciller Luis Ernesto Derbez, y Silvia Hernández, con una amplia trayectoria acumulada, aunque también desde el PRI. Le adelantamos que doña Patricia había tomado la delantera. El Partido Nueva Alianza (Panal), creado a trasmano por la profesora Elba Esther Gordillo, se prepara a cambiar de mandos, ante la inminencia de que el ex candidato presidencial Roberto Campa amarre chamba en el gobierno. De una vez apunte usted al milusos Tomás Ruiz como nuevo presidente del organismo político. Y por ahí, como uno de los cinco secretarios, nada menos que a ese prócer de la democracia del bofe , Jorge Kahwagi, quien recién dejó al Partido Verde Ecologista de México. Todavía no entran en funciones los nuevos funcionarios en el equipo calderonista, pero el ex socio de uno de ellos —de cuya oficina se espera surjan múltiples contratos— se retiró ya de la exclusiva compañía consultora donde ambos laboraban y montó fast track una empresa para el desarrollo de obras. Un genio de la intuición, sin duda. José Saramago, el claridoso escritor premio Nobel de Literatura, rindió un diagnóstico impecable durante su presencia en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara: México no vive una transición democrática, sino una confusión política. Y dio dos consejos: Calderón debe dedicarse a gobernar, y Andrés Manuel López Obrador, a construir una izquierda moderna. El ex candidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo Pintado, regresó a la ciudad de México. La tarde del domingo ocupó un lugar en barrera de primera fila de la plaza de toros, acompañado de su hija Daniela, que tiene aspiraciones para ser rejoneadora. El tabasqueño bajó algunos kilos durante su retiro en Miami, Florida. Ninguno de los asistentes a la corrida vio a los integrantes de la familia Calderón, conocidos aficionados, en sus apartados del coso de Insurgentes. La estrella del secretario particular del presidente Fox, el panista Emilio Goicoechea Luna, parece apagarse justo con la terminación del gobierno. El equipo del mandatario saliente no ha dicho esta boca es mía para sostener su designación como embajador de México en Canadá. En el Senado no se tiene ninguna noticia de que Calderón avale el nombramiento de don Emilio y, por supuesto, no hay ninguna reunión prevista de las comisiones para examinar el caso de este hombre que quiere ingresar a la diplomacia por la vía del dedazo de última hora.
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