|
¡Siento que me voy, me voy! Los primeros 100 años (y no de soledad) L@s que faltanKatia D´Artigues En plena “gira del adiós”, el presidente Fox tuvo un fin de semana lleno de emociones: ojos rasados de lágrimas, risas, videos, regalos, tienta de vaquillas y ¡hasta un desmayo! Empecemos por aquí. Fue ayer cuando hizo la segunda comida por día consecutivo en su rancho La Estancia. Estaba con legisladores del PAN en plena tienta de vaquillas cuando, de pronto, se desmayó. Dicen los presentes que su familia lo detuvo y que fue trasladado en ambulancia (así de grande es el rancho) a su cabaña a que descansara. Ojalá no sea metáfora y/o pronóstico de lo que le espera una vez dejando Los Pinos... Esperamos que sea la emoción y nada de salud qué cuidar. Como le decía, las comidas comenzaron el sábado con su gabinete “legal y ampliado”. Fue una palapa que está a la mitad del rancho (bastante desértico, por cierto). El menú: barbacoa, carnitas, codornices. Frijoles, chicharrón, salsas y hasta un arroz que les salió un poco batido. Los ausentes: Luis Ernesto Derbez, el general Gerardo Vega y Luis H. Álvarez. Daniel Cabeza de Vaca llegó tarde (dicen que es su costumbre). Fox se la pasó muy bien. Le pasaron tres videos de su administración. Le dieron varios regalos: un marco (donde firmaron todos cual acta de independencia), redactado por Carlos Abascal, donde le hacen un reconocimiento de algunos logros del sexenio, sobre todo en lo social y democrático. El pensamiento terminaba con un “Que Dios lo bendiga”. Junto con él, una Virgen de Guadalupe de Lladró, una caja de plata para puros, además de un kit (Ipod, DVD y teléfono) que le será muy útil ahora que regresará al rancho. Entre música de mariachis, el ambiente fue de camaradería y no de funeral, como suelen ser esas comidas. Claro que había otros a los que se les veía doblemente animados porque creen (o ya saben) que se quedan en sus puestos o con otra chamba por ahí... Muchos se animaron a hablar como Rodolfo El Negro Elizondo, Abascal, Xóchitl Gálvez, Josefina Vázquez Mota, Nelson Vargas. Fox repitió lo que anda diciendo por estos días: que ahí en el rancho están las puertas abiertas y que él y Marta son sus amigos... Tres presidentes se encuentran (¡¡hasta más!!) Se encontraron los tres aunque fuera por unos minutos. Nos referimos a los tres presidentes. ¿Vicente Fox, Felipe Calderón y el autonombrado “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador? Nooo. Pero casi. Los dos primeros sí: Calderón, el presidente electo, y Fox, el presidente saliente. El tercero fue el anfitrión: el presidente de Grupo Salinas, Ricardo Benjamín Salinas Pliego. La reunión fue en el Museo Rufino Tamayo el jueves por la noche y ¡vaya congestionamiento de tráfico para llegar ahí! Suponemos que no era para menos. Estaban los elementos del Estado Mayor Presidencial de Fox y Calderón, que querían coordinar todo. Fue una noche para festejar los primeros 100 años de lo que hoy es el poderoso Grupo Salinas (TV Azteca, Elektra, Banco Azteca, Iusacell, Unefon, Movil@ccess) y que comenzó —como bien dijo Fox— desde un “changarro” que fundó Benjamín Salinas Westrup en 1906. ¡Por supuesto que había de chile, dulce y manteca! ¿Éramos más de mil invitados? Lo mismo políticos, que artistas. Como no hay espacio para contarle todo lo visto, nos ceñiremos a algunos highlights de la noche: —¿Sabe quién pasó sin revisión alguna por los arcos de seguridad puestos a la entrada? Carlos Slim, quien llegó tarde y directo a la mesa principal. Eso sí, ese otro presidente, el de Grupo Carso, no se fue temprano y se quedó, como gusta hacerlo, a platicar casi con quien lo abordara. Eso sí, no le hizo gracia para nada cuando el secretario de Economía, Sergio García de Alba, muy sonriente, recontó aquella anécdota del 7 de noviembre pasado cuando en Ixtapa a Valentín Díez Morodo, presidente del Comce, recibió a Calderón como “Vicente Calderón Hinojosa”, y el presidente electo lo tomó en broma y lo re-bautizó a su vez como “Carlos Díez Morodo”... —Interesante reunión tras un árbol a la entrada. En gran plática, como por 20 minutos, Ramón Muñoz, senador y todavía asesor todopoderoso de Fox, quien iba apenas llegando, y Eduardo Sojo, próximo secretario de Economía, quien había saludado con el equipo del presidente electo y ya se iba. ¿De qué tanto hablaron? Lo único que sabemos es que todo comenzó con un: “¿Y cómo te tratan allá?” de Muñoz a Sojo. Ya se estaban yendo cuando de salida venía Agustín Carstens y se retiraron otra vez a su lugar de reunión tras el árbol... —¿Y de qué hablaban tanto? —Mmm... ahhh... del Senado—, dijo Sojo. Sí, ajá... —Ramón Muñoz metió la mano izquierda al interior de su saco y sacó una camarita digital. Enseñó unas imágenes que recién había sacado esa mañana en su oficina: un calendario con la fecha, 23 de noviembre, y luego un pequeño grupo de canicas sobre un fondo de madera que parecían formar una flor: las últimas siete de las 2 mil 190 que puso en un enorme recipiente al inicio del sexenio, una por cada día que estaría en Los Pinos... ¿Cómo se siente? Contento. Será senador por el próximo sexenio y piensa meterse “fuerte” a diversos temas, aunque no dijo cuáles. Pero por el momento, acompañar hasta el último día al “patrón” y sí, apagar las luces con él. —Además de García de Alba, había otros dos secretarios de Estado salientes en la mesa principal junto con Salinas Pliego, su esposa, María Laura Medina de Salinas, y su pequeño hijo, Ricardito. ¿Quiénes? Uno de ellos era Julio Frenk con cara entre tristeza y expectación. Ahora sabemos por qué: no fue convocado a repetir en la Secretaría de Salud a la que llegó José Ángel Córdoba Villalobos. El otro era nada menos que ¡Francisco Gil Díaz! ¡Toda una imagen para verlo sentado en la mesa principal! Y sí, por supuesto que hubo abrazo con Salinas Pliego y todo. Parece ser que los malos tiempos por el asunto de la denuncia que se interpuso en contra de Gil Díaz —¿lo recuerda? Se habló de supuestas anomalías de TV Azteca en las transacciones de Unefon, y el secretario acabó denunciado por abuso de autoridad, intento de extorsión e intimidación—, están superados... Del ‘gabinetazo’, ¿quién llegará? En espera de la última tanda del gabinete felipista, es interesante comentar rápido (ya lo haremos con más detalle cuando esté listo todo el reparto) el gabinete social que se nombró el viernes. Para empezar, puros panistas (¿para que no se sientan excluidos los blanquiazules?). El único que repite (una nueva oportunidad para aprendernos su nombre) es Abelardo Escobar Prieto en la Reforma Agraria. Josefina Vázquez Mota habitará ahora el mítico despacho de José Vasconcelos en la SEP, y Alberto Cárdenas Jiménez (ex secretario de Medio Ambiente) será titular de Agricultura. Otra mujer, la senadora yucateca María Beatriz Zavala Peniche (no es pariente de Margarita Zavala en ningún grado) será titular de Desarrollo Social. Nótese claramente que a Julio Frenk jamás se le perdonó lo de la “píldora del día siguiente”. Qué lástima. Si no, cómo entender que a su lugar llega José Ángel Córdoba Villalobos, quien fue presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados en la legislatura pasada y se le enfrentó con todo... En Medio Ambiente, el actual subprocurador de Inspección Industrial en la Procuraduría Federal de Protección Ambiental, Juan Rafael Elvira Quesada. Si no hay raja de última hora, hoy Calderón acabará de nombrar a su equipo. Las caritas a rellenar los grises cuadritos (así están, se ven muy chistosos) en esta página: www.felipe.org.mx/fc/html/gabinete.htm. A saber: Gobernación, Marina, Defensa, SSP, PGR, Cancillería y Función Pública. ¿Habrá otra mujer secretaria? Lo digo porque una fuerte candidata a la Cancillería es Sandra Fuentes-Berain, aunque por supuesto que Arturo Sarukhán se la jugó desde un principio y está consideradísimo. Por cierto, no crea querido lector, lectora, esas versiones de que Sandra le pidió a Calderón cierta embajada, sería ingenuo de creer en una profesional como ella con 30 años en el servicio exterior. Claro, no es suerte, sino capacidad demostrada no sólo diplomática sino de atracción de inversión extranjera lo que hizo que Calderón la llamara para entrevistarse con ella. Algunos ejemplos: antes de ser embajadora de Holanda, cuando estuvo en Milán, consiguió en tres años 400 millones de dólares en inversiones que crearon empleos en estados gobernados lo mismo por el PAN, que el PRI y el PRD. Igual pasó en Francia y Canadá. Además, tenemos un juez mexicano en la Corte Internacional de Justicia, ¿no? Bernardo Sepúlveda. Y aunque por méritos propios, también tuvo que ver nuestra embajadora. ¿Qué parte del personal de su embajada la demandó? Sí, es cierto. Pero también hay que ver por qué y cuáles eran las condiciones antes de que ella llegara. Como pagos ilegales en efectivo y empleados de doble nacionalidad que evitaban impuestos… En fin, que lo cierto es que después de Derbez, bienvenido será un embajador de carrera (y no a la carrera) que pudiera recuperar la tradición de la diplomacia mexicana. Así como que no hay pierde cualquier nombramiento, después de Sari Bermúdez, quien este fin de semana de plano lloró al ser abucheada en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. katia.katinca@gmail.com
|