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Todos los tonos de la derecha tienen lugar en el poder Aciertos y desaciertos en un gabinete de amigos y leales E n sentido contrario a la decisión que adoptó Vicente Fox al inicio de su gestión, de alejarse de su partido en el ejercicio del primer gobierno de alternancia, Felipe Calderón no sólo incorporó a su gabinete a renombrados cuadros de la derecha priísta, no sólo llamó a profesionales de una larga militancia en el PAN, sino que da muestras de que el suyo sí será un gobierno panista, al proponer una "sana cercanía" con su partido, al que reclamó "apoyo total y sin regateos". El de Vicente Fox, parece confirmar Felipe Calderón, no fue un gobierno ciento por ciento panista, empezando por el propio Presidente, al que Calderón combatió intramuros desde las luchas previas al año 2000 y que volvió a enfrentar en las escaramuzas anteriores al 2006. El de Calderón, como se puede comprobar al conocer los gabinetes económico y social, será un gobierno integrado por la derecha, del PRI y del PAN. Y si bien nadie debía llamarse a sorprendido si el candidato de la derecha, que fue apoyado por la derecha, presente un gabinete de derecha, sí llama la atención que no se cumpla, en principio, una de las principales promesas de campaña de Felipe Calderón; la de un gobierno compartido, integrado por fuerzas políticas diversas. Por las razones que sean; porque los eventuales aliados se negaron a participar en un eventual gobierno de coalición, o porque al final de cuentas la idea no haya sido factible para el partido en el poder, lo cierto es que el presidente electo iniciará su gestión sin cumplir una promesa fundamental de campaña. Gobernar con el partido Por lo pronto, de las 12 carteras que ha dado a conocer Calderón para integrar su gabinete, de un total de 25, cuatro no corresponden a panistas: Agustín Carstens, Luis Téllez, Javier Lozano y Georgina Kessel. De ellos, a los tres primeros se les identifica con la derecha del PRI. Los restantes ocho son panistas de larga trayectoria: Rodolfo Elizondo, Eduardo Sojo, Josefina Vázquez Mota, Alberto Cárdenas, Beatriz Zavala, Abelardo Escobar y José Ángel Córdoba. De éstos, todos jugaron un papel fundamental en la precampaña y luego en la campaña presidencial. En pocas palabras, se la jugaron con Calderón, a pesar de la línea dictada por el gobierno foxista. Estarían recibiendo el premio a su decisión política. Pero no es todo. Ayer sábado, durante la inauguración del Consejo Nacional del PAN, Felipe Calderón les pidió a sus partidarios y a los dirigentes de Acción Nacional que le brinden su total apoyo. "Por el bien del país necesito el apoyo absoluto del partido, un apoyo firme y sin titubeos de sus militantes y de sus dirigentes. Pido comprensión y respaldo", dijo. Luego calificó el inicio de su gobierno como "una hora dramática de la vida nacional", y por ello insistió: "Pido el apoyo no para mí, sino para lo que represento. Pido para el interés nacional del que ahora mi gestión es responsable, un apoyo claro, firme y sin regateos". ¿Qué significa el llamado de unidad y el reclamo de apoyo firme, claro y sin regateos? Primero lleva el mensaje de que ganar el gobierno no significa "perder al partido". Luego que gobernará con el partido, "en una sana cercanía", lo que se puede interpretar como el fracaso de los intentos de alcanzar un gobierno compartido, de coalición o plural. Y al final, un llamado a que el partido cierre filas en torno al presidente y a su gobierno. No son tiempos, según lo planteado por Calderón, de divisiones ni guerras internas. Más aún, la propia integración de una mitad del gabinete, ya muestra que los distintos grupos que se mueven en el interior de Acción Nacional estarán representados en el nuevo gobierno. Veremos, ahora sí, para bien o para mal, a la derecha en el poder. Salud Por eso uno de los más sorprendentes nombramientos en el llamado gabinete social es el del guanajuatense José Ángel Córdoba, un médico metido a la política, desde donde impulsa su ideología de extrema derecha; que ha sido diputado federal y que desde esa posición se opuso, por ejemplo, a la "píldora del día después". Cuando en el gobierno de Vicente Fox el secretario de Salud, Julio Frenk, convenció al Presidente para que en el cuadro básico se incluyera la controvertida píldora, el entonces diputado José Ángel Córdoba fue uno de los más feroces críticos. Bueno, ni Carlos Abascal, el ultraderechista secretario de Gobernación, mostró posturas tan atrasadas como las del médico y diputado, quien desde su posición de presidente de la Comisión de Salud en San Lázaro inició una campaña contra la "píldora del día después", a la que considera abortiva, y criminales a quienes la usan. La designación de Córdoba en realidad es una concesión del gobierno de Calderón a esa ultraderecha que representan Manuel Espino, El Yunque y el Grupo Guanajuato. ¿Qué va a pasar a partir del 1 de diciembre en la Secretaría de Salud? Se impondrán las políticas públicas de un Estado laico, o prevalecerán los principios personales, los dogmas y la religiosidad de un funcionario que ha dado muestras de que su pensamiento y sus creencias están por encima del interés general. Dejar la responsabilidad de un sector estratégico, como el de la salud, en manos de un político ultraderechista como Córdoba, es igual, por decir lo menos, a que Calderón prefirió dejar la Iglesia en manos de Lutero. Jalisco Otro ejemplo de que la derecha extrema estará representada en el gabinete de Calderón -de que el presidente electo le apuesta a la unidad de todos los sectores del PAN-, es la designación de Alberto Cárdenas como secretario de Agricultura. Cárdenas, como todos saben, fue alcalde y gobernador de Jalisco, y luego responsable del Medio Ambiente en el gobierno foxista, hasta antes de buscar la candidatura presidencial por el PAN. En esa guerra interna, y desde sus mocedades en la política en su natal Jalisco, fue impulsado por uno de los sectores más duros de la derecha panista, el de Jalisco. En todos sus cargos públicos, Alberto Cárdenas ha sido un funcionario gris, nada creativo, acostumbrado a la clásica burocracia de "nadar de a muertito". Llegó al gabinete de Calderón como una cuota para los reacomodos políticos al interior del PAN, no por sus capacidades y habilidades para el cargo. A esa situación, que de suyo resulta harto cuestionable, se debe agregar que el presidente electo habría comprado un pleito local, de Jalisco, que se trasladará a nivel nacional. Esto, claro, si es que llega como secretario de Gobernación el también jalisciense Francisco Ramírez Acuña. Resulta que entre Alberto Cárdenas y Francisco Ramírez Acuña hay mucho más que un pleito personal, una disputa política y una guerra por el control político del PAN en aquella entidad. Gobernadores los dos, panistas ambos, Cárdenas y Ramírez parecen dos adversarios de las antiguas arenas políticas en donde se debatían el PRI y el PAN. Cárdenas es el jefe de uno de los más poderosos grupos de la ultraderecha panista de Jalisco, en tanto que Ramírez Acuña representa al PAN vinculado con la escuela del viejo PRI. En realidad el único mérito de Francisco Ramírez Acuña -y acaso para los políticos bisoños, ese es mérito suficiente- es ser amigo de Calderón desde sus juventudes, y haber tenido el valor político de "destapar" a Felipe Calderón en 1994, "destape" que provocó el regaño presidencial y la salida de Calderón del gabinete foxista, lo que en su momento parecía una tragedia, pero que terminó por ser un acierto. ¿Vale tanto el PAN de Jalisco, como para llevar al gabinete a los dos grandes grupos políticos en disputa? La eventual llegada de Francisco Ramírez Acuña a Gobernación sería uno de los errores más graves de Calderón. Pero en el pecado llevará la penitencia. Educación Resulta un acierto, por donde se le quiera ver -y sobre todo luego de la anodina y fracasada gestión de Reyes Tamez en la SEP-, la designación de Josefina Vázquez Mota como secretaria de Educación. No sólo se trata de una de las más cercanas colaboradoras del presidente electo, sino su operadora política de confianza. Durante meses, la señora Vázquez Mota fue mencionada para ocupar la Secretaría de Gobernación, pero todo indica que Felipe Calderón decidió encomendarle el que acaso sea uno de los más conflictivos problemas político-sociales: el de la educación. Josefina Vázquez Mota se desempeñó como una eficiente secretaria de Desarrollo Social, desde donde enfrentó las ambiciones desmedidas de la señora Marta Sahagún. Fue una diligente colaboradora de Felipe Calderón desde los tiempos de la precampaña presidencial, y una pieza clave en la campaña. En su agenda aparecen dos tareas fundamentales. Recuperar el papel preponderante de la educación en la política social, tarea titánica que significa reconstruir el sistema educativo nacional, y modificar uno de los más grandes monopolios laborales del país, el del sindicato magisterial. Y es que en el centro del problema educativo nacional está el monopolio sindical que ejerce desde los tiempos del salinismo la profesora Elba Esther Gordillo, cacique del magisterio, eterna perseguidora de la titularidad de la SEP, pero en la pasada elección aliada fundamental de Felipe Calderón. ¿Qué va a pasar entre la SEP, en manos de Vázquez Mota, y el SNTE, manejado Gordillo? Si la tarea de la señora Vázquez Mota es reconstruir el sistema educativo, cuya planeación, ingeniería y hasta "obra negra" pasan por el poderoso feudo del magisterio, veremos una guerra titánica. Acaso los primeros indicios de esa batalla los vimos el mismo viernes que se dio a conocer el nombramiento de Vázquez Mota como titular de la SEP, cuando el líder formal del SNTE -cuello de ganso de la profesora Gordillo-, descalificó a la nueva titular de Educación. Pero si la tarea es que todo siga igual, la lideresa real del SNTE y la señora Vázquez Mota no darán de que hablar. Como quiera que sea, el mensaje de enviar a Vázquez Mota a la SEP, si se toma en cuenta la cercanía entre Calderón y la nueva titular de Educación, es que en ese sector se esperan cosas importantes. Desarrollo social Sin demérito a las cualidades y capacidades de la ex senadora Beatriz Zavala -que sin duda cuenta con las herramientas necesarias para desempeñar el cargo de secretaria de Desarrollo Social-, lo cierto es que desde el gobierno de Vicente Fox, esa secretaría ha sido un territorio ganado por las mujeres de Acción Nacional. Vale recordar que la llegada de Josefina Vázquez Mota a Desarrollo Social se debió, en buena medida, a las habilidades de Pina , como le dicen sus cercanos, y a que un grupo influyente de mujeres del PAN reclamó para su género esa posición. La historia se repite y el mismo grupo de mujeres impulsó, en esta ocasión, a Beatriz Zavala, quien no tiene parentesco con los Calderón. Beatriz Zavala es una militante de Acción Nacional de toda la vida. Se inició en la actividad política en su natal Yucatán -que es uno de los centros fundacionales del PAN-, y desde los tiempos en que Felipe Calderón se enfrentaba al presidente Fox, a Santiago Creel y a todo el peso del gobierno y el partido, la yucateca formó parte de sus colaboradores. En Yucatán coordinó los trabajos proselitistas en favor de Calderón y convirtió el voto panista de su estado en uno de los más representativos. También en este caso el cargo como titular de Sedesol para Beatriz Zavala es el pago a su activismo en favor de Calderón. Regiones panistas La incorporación de Juan Elvira al gabinete de Felipe Calderón como secretario de Medio Ambiente -además de sus reconocidas cartas de presentación-, confirma, por otro lado, que el presidente electo también está pensando en los territorios del panismo. Es decir, que las regiones y entidades del país donde Acción Nacional tiene una fuerte presencia, como Guanajuato, Jalisco, Yucatán, Durango y Michoacán, entre otros, estarán representados. Esa composición, que toma en cuenta al panismo en los planos vertical y horizontal, habla del interés de Calderón por conseguir un gobierno que esté acompañado por el partido, no sólo en sus liderazgos nacionales, sino territoriales. Por eso el llamado a la unidad, al apoyo incondicional, a la cohesión entre viejos y nuevos panistas, entre panistas de derecha, del Revolucionario Institucional y los de la ultraderecha; por eso panistas de los estados donde ese partido mantiene una fuerte presencia. El de Calderón será -por lo que ya conocemos y por los que faltan- el primer gobierno verdaderamente de derecha, en el que estarán representadas todas las tonalidades de esa tendencia que cohabitan en el PAN y las que se habían camuflajeado en el PRI. Y eso no debía sorprender ni asustar a nadie, porque sean de derecha, de izquierda o de centro, los gobiernos serán aceptados o rechazados, no tanto por sus colores o por su lugar en la geometría política, sino por sus capacidades, sus aciertos o errores. El PAN y la derecha mexicana tendrán, ahora sí, su verdadera prueba de fuego. Corresponde a los ciudadanos juzgar, para echarlos en la siguiente elección, o para ratificarlos. Al tiempo. aleman2@prodigy.net.mx
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