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Ricardo Alemán
22 de noviembre de 2006

Votos y vetos en el gabinete

Son muchos los mensajes enviados la mañana de ayer por Felipe Calderón, al dar a conocer a seis integrantes de lo que será su gabinete económico; Agustín Carstens, Hacienda; Georgina Kessel, Energía; Eduardo Sojo, Economía; Luis Téllez, Comunicaciones; Javier Lozano, Trabajo, y Rodolfo Elizondo, al que ratificó como secretario de Turismo.

La confirmación de Agustín Carstens como encargado de la Hacienda es un envío a los centros financieros y económicos internacionales de que no cambiará la política económica. Pero el primer mensaje a los mexicanos es de un profundo contraste mediático respecto a lo ocurrido horas antes. Es decir, frente a la grosera farsa de autoproclamarse como “legítimo” de AMLO, el presidente electo ofrece una política económica responsable y dinámica; equilibrio en las finanzas públicas, promoción de la inversión, más recaudación, crecimiento económico, creación de empleos y combate a la pobreza. Lo social como prioridad, pero llevado a cabo por tecnócratas de los gobiernos de Salinas y Zedillo. Habrá que ver si pueden con el paquete.

El segundo aviso es a los elegidos. Resulta que Calderón no contratará colaboradores para todo el sexenio, acaso para la primera mitad, ya que en su mensaje dejó claro que existirá “una evaluación permanente” de los recién designados y que, “personalmente” hará dicha valoración, “con sensibilidad a las demandas sociales y al pulso de la evaluación que la misma sociedad realice del trabajo de cada uno de ellos”. En pocas palabras, que ninguno de los primeros seis elegidos tiene seguro el cargo, y que no tolerará el futurismo. La premisa son los resultados, y punto.

Una tercera misiva tiene como origen y destino a los poderes fácticos y mediáticos, a los que Calderón “capotea” sin rendir la plaza. Nos referimos a la designación de Javier Lozano como secretario de Trabajo. Vale preguntar: ¿Qué hace en la cartera de Trabajo un especialista en comunicaciones, que se ha desempeñado precisamente como experto en medios electrónicos; radio, televisión, telefonía e internet, entre muchos otros, y que además se opuso a la Ley Televisa? Pues resulta que Javier Lozano fue vetado por las grandes televisoras, en especial por Televisa, para ocupar el cargo de secretario de Comunicaciones y Transportes.

Hoy se confirma que Felipe Calderón cedió a esa presión televisiva y de los poderosos grupos mediáticos, al encargar esa importante cartera al salino-zedillista Luis Téllez, quien a su vez no es un experto en el tema, apenas un conocedor del mismo. Calderón no resistió el veto a Javier Lozano, pero no solo votó por su amigo, sino que lo rescató para su gabinete al incorporarlo a la cartera de Trabajo, desde donde seguirá siendo un consejero privilegiado en los temas relativos a las comunicaciones. Pero no es el único veto. Tampoco es un secreto que desde los tiempos de campaña, Televisa vetó a Jorge Castañeda, quien debió desempeñarse como consejero externo del entonces candidato Calderón. Y es un hecho que debido a ese veto Castañeda no se incorpore al gabinete calderonista.

Otro mensaje tiene como destinatarios compartidos al PAN y al presidente Fox. Y es que según Calderón, no todos los colaboradores del gobierno foxista habrán sido malos. Por eso ratificó como secretario de Turismo a Rodolfo (El Negro) Elizondo, el fallido vocero presidencial, un panista de cepa y un experimentado legislador que, además, es un eficiente operador político. En Turismo, Elizondo ofreció resultados positivos y podrá impulsar su principal proyecto; el de convertir, ahora sí, el turismo en una real palanca para el desarrollo, También en esa lógica Calderón promovió a Eduardo Sojo como secretario de Economía. Sojo se desempeñó, en medio de fuertes críticas, como coordinador de la oficina de Políticas Públicas del foxismo. El mensaje al PAN es que en el gabinete habrá espacio para el panismo tradicional, ese que se resistió al “asalto” de la ultraderecha.

Un recado más se dirige al sector del PRI vinculado con la tecnocracia de los gobiernos de Salinas y Zedillo. En ese caso se encuentran Agustín Carstens, Luis Téllez y hasta Javier Lozano. Pero esa incorporación de ex priístas y ex tecnócratas no parece una señal que fortalezca la alianza con el PRI de los nuevos tiempos, ya que el grupo de ex priístas que se acercó a Calderón no son “santos de la devoción” de los jefes de ese nuevo PRI. La sorpresa la dio la doctora Georgina Kessel, quien además de sus reconocidas cartas credenciales, es considerada como cuota de género.

Y por último se configura un mensaje a los centros privados de enseñanza superior. Ninguno de los seis mencionados proviene de una institución pública; tres de ellos son hijos del ITAM; Carstens, Kessel y Téllez, y el número de itamitas sería de cuatro si se toma en cuenta que Calderón realizó en esa institución una maestría. Dos de ellos provienen del Tec de Monterrey, Sojo y Elizondo, y uno más de la libre de Derecho, Lozano. También Calderón estudió Derecho en esa Universidad.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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