El Universal Columnas
 
 Buscar en: 
 
 
   
    Crónicas neuróticas
Rafael Pérez Gay
20 de noviembre de 2006

Una entrevista de banqueta

Mientras caminaba entre puestos de comida callejera, lavacoches, acomodadores, valetsparkings, vendedores ambulantes, basura, charcos de la lluvia de ayer, largas filas de coches estacionados en doble fila, camiones de diesel, de redilas y de pasajeros, música y ruido, me hice a mí mismo una entrevista de banqueta. El lugar que elegí para la conversación fue la esquina de Eje Central y Ayuntamiento, me pareció un punto culminante de la ciudad, por esta razón algunas frases son inaudibles. El resultado es el siguiente:

Pregunta: ¿No ha exagerado un poco en sus quejas de la ciudad?

Respuesta: No lo suficiente. Convendrá usted conmigo en que el espectáculo que estamos viendo equivale a una escena del fin del mundo, los últimos días de la raza humana: tránsito enloquecido de personas que parecen huir de una hecatombe, humo, tasajo en cada esquina, mariscos del Ajusco, vendedores ambulantes teletransportados de una película de Al Capone, montones de basura a media calle, indigentes que duermen en los quicios de los comercios, viejos cines que se caen a pedazos. ¿Se acuerda del Pathé? Mírelo, si corre un viento fuerte se vendrá abajo. La realidad es la que exagera.

Pregunta: ¿A qué vino entonces?

Respuesta: Vine al centro porque me dijeron que acá estaba una tienda de vinos y licores, La Europea, de precios son muy accesibles. Mire. (El entrevistado abre una bolsa y muestra tres botellas de whisky de marcas prestigiadas). Además vine a ver a mi marchante de películas. Espero que no nos estén oyendo las autoridades, pero aquí traigo varios estrenos. Destaco entre ellos Volver de Almodóvar, Infiltrados de Scorsese, El ilusionista del productor de Entre copas y perdón, pero no me perderé Superman regresa. A esto yo le llamo un pirata pack completísimo, veinte pesitos cada una.

Pregunta: ¿Ya no va al cine?

Respuesta: Muy poco. El aire acondicionado es un suplicio en esas salitas. Antes, los cines eran auditorios anónimos para más de quinientas almas ávidas de historias. En mi memoria, las grandes salas trazan el mapa de una ciudad perdida para siempre. Además ahora hacen rifas y dan premios. Presento mis credenciales. Conocí El Palacio Chino, un ostentoso teatro de cortinajes rojos y grecas orientales a donde mi padre me llevó a ver El Puente sobre el Río Kwai (1957), la película del director David Lean con William Holden y Alec Guinness. Me refiero a la dramática historia de la construcción del puente que levantaron bajo maltratos indecibles los prisioneros de guerra ingleses y estadunidenses bajo las órdenes del temible coronel japonés Sessue Hayakawa. Aún puedo silbar la melodía que hizo famosa esa trama de guerra (El entrevistado silba el tema de la película). Debió ser el año de 1961 pues aún tenían que leerme los subtítulos. Me gustaba que el cine tuviera dos entradas y dos taquillas, una en la calle Iturbide número 21 y otra en Bucareli 18. En la dulcería, mi padre, una enciclopedia viva de la ciudad de México, me contó que en ese mismo lugar estuvo el Frontón Nacional donde el pelotari Irigoyen II asombraba al público con la cesta de Hai Alai. En el mismo lugar, años más tarde, se inauguró la Arena Nacional.

Pregunta: ¿Por eso prefiere la piratería ? ¿Sabe usted el daño que hace comprando películas piratas ?

Respuesta: Mire, de momento no vamos a ponernos a discutir sobre la condición humana y el futuro de la industria cinematográfica. Estoy armado hasta los dientes para el puente del 20 de noviembre. Además usted me dijo que sería una entrevista sobre la ciudad.

Pregunta: ¿En dónde está su marchante?

Respuesta: Si se lo digo, los amigos se van a desbarrancar para llegar al puesto y acabarán con los estrenos. Nada más le digo que son copias que aspiran a la perfección. Lo lamento, pero no puedo decírselo. Mejor pasemos a otros asuntos.

Pregunta: ¿Es verdad que sale muy pocas veces de la colonia Condesa?

Respuesta: Duro y dale con que no salgo de la Condesa. Falso. He tratado, eso sí, de escribir la historia de un camellón que antes tenía pasto y palmeras y ahora es un tramo de tierra lleno de basura en el que ha fincado un grupo de lavacoches. Su casa es un Impala de los años sesenta; el comedor, el cofre del coche donde extienden un mantel, beben gaseosas y comen tlacoyos y sopes del más cercano puesto callejero, utilizan el baño de un estacionamiento, se roban la luz de un poste de energía, tienen hasta mascota, un perro muy raro que a veces actúa como un ser humano. Los lavacoches han privatizado un espacio público, pero esto ocurre en todo el Distrito Federal, no nada más en la Condesa. La pregunta que tratan de responder mis artículos es la siguiente: ¿cómo se vive en México? Ahora mal: si se trata de ir caminando a Naucalpan para conocer a fondo la ciudad, no cuenten conmigo. Si lo que usted quiere saber es si conozco la Martín Carrera, le respondo que sí; ¿la Nopalera? También, ¿la colonia Revolución Proletaria? (inaudible) espero no conocerla nunca.

Pregunta: ¿Por qué le gusta tanto Gutiérrez Nájera?

Respuesta: Porque es un autor moderno, de gran fuste narrativo. El Duque Job escribió artículos para mañana con una prosa rápida y correctísima, de alientos irrepetibles. Todas las formas de abordar los asuntos de la ciudad las inventó Gutiérrez Nájera. No en balde Amado Nervo lo consideró su maestro y Salvador Novo lo admiraba. Oiga, empiezo a impacientarme, no me lo tome a mal pero tengo que irme a ver mis películas (inaudible) no he terminado mis compras. Me faltan algunas cosas necesarísimas: pilas, una sudadera, un cinturón, agujetas, un control remoto porque el mío se lo tragó la cama, un extensible para mi reloj, una caja de alfileres de seguridad, en fin, se está haciendo tarde. ¿No le importa que demos por terminada la entrevista?

Pregunta: Algo más: ¿lo esperamos en la toma de posesión del presidente legítimo López Obrador?

Respuesta: No me esperen (inaudible) la ópera bufa no es un género que me interese. El nuevo delegado de la Cuauhtémoc, un señor Muñoz, se ha gastado quién sabe cuánto dinero del erario público colgando anuncios en toda la delegación que dicen "Sufragio Efectivo, no imposición". Este hombre se pasa de listo, él es delegado gracias a los votos de la elección del 2 de julio. No entiendo, mejor me voy a ver mis películas.

Pregunta: ¿No me va a decir dónde está su marchante?

Respuesta: Ya le dije que me es materialmente imposible. Buenas tardes.

 
BÚSQUEDA
Autor:  
Columna:
 

PERFIL
 
 
Columnas anteriores
 
El infierno de Insurgentes 2006-11-13
 
Es que hay obras 2006-11-06
 
Por aquí andaban los gruyeros 2006-10-30
 
Luz y fuerza no puede 2006-10-23
 
Se renta departamento 2006-10-16
 
 
- A   A   A +
El UNIVERSAL | Directorio | Contáctanos | Código de Ética | Avisos Legales | Mapa de sitio
© 2006 Copyright El Universal Online México, S.A. de C.V.