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    Sexualidad
Patricia Kelly
19 de noviembre de 2006

En nuestro centro de trabajo, en la escuela y dentro de nuestras propias familias, está presente la diversidad sexual, pero nadie trae una etiqueta que dice: bisexual, gay, transgénero.

Es verdad, la orientación predominante es la heterosexual, pero eso no invalida la existencia de las otras manifestaciones.

¿Quién necesita ayuda?

"Tengo un hijo de 21 años de edad con el cual tengo muy buena relación y confianza. Sé por él, que tiende a la homosexualidad. Es un chico muy maduro y dejo fuera la modestia, muy inteligente. Yo lo he criado sola desde que nació, con el apoyo de mi madre. Se pudiera decir que aunque conoce a su padre, jamás han tenido un trato familiar o cercano. ¿Cree usted, que acudir con algún sicólogo o terapeuta sexual pueda ayudarlo a definirse? El otro día yo lo planté y me contestó que si es porque yo quiero saber qué hice mal o porque me siento culpable de algo, que me equivoco. Él me considera una excelente madre. Vivimos en Torreón, ¿cree poder recomendarme a alguien, estoy equivocada al pretender buscar ayuda para él?" . María.

Por supuesto que no se equivoca al pedir ayuda, la felicito, pero el apoyo fundamental quizá lo deba recibir usted. El asunto de la orientación sexual de su hijo, cualquiera que ésta sea, ya está definido, quizá lo que se requiere es un poco más de tiempo para terminar el proceso mediante el cual él pueda decir abiertamente quién es y qué quiere. Tal vez esté siendo cuidadoso con usted, quizá ha planeado decírselo y hacérselo sentir poco a poco hasta que usted acabe por integrar esta información en su cerebro y en su corazón. No sé si sea su caso, pero en la mente de muchas mujeres que cuidan a sus hijos sin la presencia de un padre, se llega a formar una culpa muy grande cuando se enteran de que la preferencia sexual de sus hijos es distinta. No hay pruebas definitivas, ni teorías que hayan logrado determinar el origen de la homosexualidad. No se atormente con creencias falsas y culpígenas, científicamente no hay nada contundente.

También la quiero felicitar por haber establecido una muy buena comunicación entre usted y su hijo y además permitir que se exprese libremente. No es usted la primera ni la última madre en preguntarse ¿qué hice mal?, ¿en dónde me equivoqué?, ¿podré hacer algo para cambiar las cosas? Me tardé un poco en contestarle porque intenté, sin lograrlo, ubicar en Torreón un grupo como los que se han formado en algunas ciudades del país, en donde padres y madres de hijos (as) homosexuales se reúnen para hablar de sus sentimientos, sus afectos, y lograr acercarse amorosa y libremente a sus hijos. Aquí en la ciudad de México, la señora Miriam Ángel dirige un grupo así, tal vez le sea de utilidad hablar con ella o integrarse a alguna de las reuniones ¿por qué no? (Teléfono 5211-8250). Otra opción puede ser entrar en contacto, vía internet, con el doctor David Barrios que podría brindarle más orientación sobre el tema, caleidoscópiaac@yahoo.com.mx. Finalmente le sugiero leer Papá, Mamá soy gay de Rinna Riesenfeld, de Editorial Grijalbo y Acéptate, acéptalo de Bob Powers y Alan Ellis, editado por Paidós. Estos dos títulos son un gran acercamiento al tema de la diversidad sexual en los que muy seguramente encontrará respuesta a muchas de sus interrogantes. Gracias por la confianza y mucha suerte.

Esposa bisexual

"Hace un par de meses me divorcié. Aunque años atrás mi mujer tuvo manifestaciones bisexuales pero me pareció que era sólo un incidente que se había superado ya que estuvo en terapia durante varios años. Su madre la ayudó y yo también. Pienso que en mayor o menor grado, todos nos acercamos a la homosexualidad de alguna manera (pensamientos, arte, fantasías o vivencias reales) hasta que definimos con cierto grado de certeza nuestra inclinación. Después de 15 años de matrimonio me enteré que ella sostenía una relación estable por más de ocho años con una colaboradora y amiga nuestra. Yo sí sabía que la amiga era lesbiana pero nunca malpensé de mi esposa. Yo tengo amigos homosexuales y no por eso soy gay. Antes de comunicarle que me quería divorciar, procuré confirmar los hechos porque no quería cometer una dolorosa equivocación. Cuando la encaré con elementos suficientes ella no pudo negar nada. Para ella mantener el secreto de su bisexualidad era vital. Hace dos años asistimos a una terapia de pareja por mi insistencia ya que la sorprendí en casa con otra colaboradora. No soy una persona prejuiciosa, toleré lo pasado porque pensé que saldríamos juntos de la crisis y porque nos amábamos. ¿Son acertadas las aseveraciones con las que concluye su artículo sobre bisexualidad publicado en este mismo diario? Víctor.

Para descalificar y no aceptar las diferentes manifestaciones de la sexualidad humana, desde la sociedad, la ciencia y la misma medicina, se han inventado mitos y falsas creencias. Algunas con el paso del tiempo fueron superadas, pero otras siguen reproduciéndose con singular fuerza. Efectivamente, el pasado 15 de octubre publiqué un artículo sobre un libro de reciente aparición Bisexualidades, de Rinna Riesenfeld y allí apareció un cuadro con los principales mitos en torno a esta orientación sexual. Que si son personas promiscuas, que si tienen problemas sicológicos o emocionales, que si siempre son infieles o no conocen la ética. Que son personas confundidas. Precisamente sobre eso y mucho más habla este libro que recientemente publicó Paidós. La bisexualidad no es una enfermedad, y a los heterosexuales nos cuesta muchísimo trabajo creer que una persona pueda amar al mismo tiempo a un hombre y/o a una mujer. En ocasiones acudimos a terapia pensando que en ella "la confundida pareja" podrá ubicarse y elegirnos, pero como usted mismo lo comprobó, no es así. La terapia nos acompaña en nuestras decisiones, pero nadie podrá modificar nuestra real y auténtica orientación sexual. Es probable que algunos manipuladores logren llenarnos de culpa y nos obliguen a reprimirla; en otros casos, nos presionen para disimularla mediante la integración de una pareja heterosexual, pero insisto, no van a cambiar lo que realmente somos.

Probablemente para usted, pese a su amplitud de criterio, su interés por salvar la pareja y su gran amor por ella, le sea muy dolorosa la verdad. Tiene usted todo el derecho a rechazar ese tipo de relación para usted, pero eso no hará que ella modifique su propia esencia. En estas situaciones se mezcla el dolor, la confusión, la vergüenza, la autoestima queda maltrecha, pero la vida sigue. Anímese a buscar ayuda profesional, no para ella, sino para que usted pueda comprender esta crisis y su proceso con mayor claridad y logre en un plazo no muy largo, reestablecerse y tener una muy buena calidad de vida, se la merece.

Fax: 5424-0771 patricia.kelly@eluniversal.com.mx

 
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PERFIL
 
Periodista egresada de la UNAM con 30 años de carrera profesional en la radio mexicana. Es pionera de los programas de radio dedicados a la educación y salud sexuales: Prohibido Tocar, Estrenando Cuerpo, Intimo y Séptimo Sentido. Su experiencia en esas áreas la integra hoy a EL UNIVERSAL.
 
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