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El ‘jefe’ Diego
A partir de la delicada crisis política que vive el gobierno terminal de Vicente Fox y de la “herencia perversa” con la que arrancará el gobierno de Felipe Calderón, entre los grupos cercanos al nuevo mandatario se habla de la urgencia de contar con un secretario de Gobernación fuerte, con habilidades políticas para el diálogo, la negociación y el acuerdo político, pero sobre todo un profundo conocedor de la política mexicana. Por eso no pocos han pensado en que el hombre idóneo es Diego Fernández de Cevallos.
Y por supuesto que la sola mención del mítico Jefe Diego, es motivo de controversia dentro y fuera del PAN, entre los cercanos y los lejanos del presidente electo, y entre priístas y perredistas. Hablar de Diego Fernández de Cevallos, para los malquerientes del panismo, es hablar de las cuestionadas “concertacesiones” de los gobiernos de Salinas y Zedillo, del PRIAN, del Fobaproa y de los gobiernos compartidos. Pero también es hablar de algunas de las más feroces luchas que, intramuros, libró el Partido Acción Nacional en las últimas dos décadas.
Pero resulta difícil imaginar al Jefe Diego como secretario de Gobernación —como subordinado de Calderón—, no tanto por sus capacidades y habilidades para la política, sino por los profundos desencuentros que en el más reciente sexenio se han producido entre Calderón y Fernández de Cevallos; diferencias que datan precisamente de 1999, cuando el ex candidato presidencial se convirtió en factor decisivo para la elección de Luis Felipe Bravo Mena en sustitución de Felipe Calderón en la presidencia del PAN.
En esos tiempos, con Calderón como dirigente nacional del PAN, Fernández de Cevallos intervino a favor del entonces precandidato Vicente Fox —que no era bien visto por Calderón—, para que el PAN aprobara junto con el PRI la conversión del Fobaproa en IPAB. Luego el propio Jefe Diego empujó la candidatura de Luis Felipe Bravo Mena a la presidencia del PAN, con lo que la extrema derecha panista alcanzó los más importantes cargos en ese partido. Esa extrema derecha arroparía en los seis años siguientes al gobierno de Vicente Fox.
Las diferencias entre Calderón Hinojosa y Fernández de Cevallos no terminaron ahí. Ya en el gobierno foxista, al tiempo que Diego se ocupaba de la jefatura de los senadores del PAN —y que Calderón era el jefe de los diputados federales—, se inició una peculiar guerra política entre la senadora Luisa María Calderón, hermana del hoy presidente electo, quien se convirtió en una fuerte impugnadora de Fernández de Cevallos, sobre todo por el doble papel de legislador y litigante que presuntamente realizaba el Jefe Diego. Esa guerra llegó al extremo cuando La Cocoa, como se conoce en el PAN a Luisa María Calderón, convocó a la dirigencia nacional del PAN para ofrecer evidencias de presuntos manejos irregulares por parte de Diego Fernández.
El escándalo sacudió al PAN —que siempre manejó el asunto dentro de los muros que guardan los grandes secretos—, pero hizo irreconciliable la relación entre las familias políticas Calderón Hinojosa y Fernández de Cevallos. De ahí nació otra guerra política que a la postre marcaría la lucha por la candidatura presidencial del PAN. Resulta que Diego Fernández de Cevallos, junto con el Grupo Guanajuato y con el propio presidente Fox, hicieron todo por impulsar la precandidatura presidencial de Santiago Creel, al tiempo que obstaculizaron con todo la de Felipe Calderón.
Las siguientes escaramuzas se dieron en el interior de Acción Nacional. Felipe Calderón ganó el voto para que el candidato presidencial fuera elegido de entre los militantes y adherentes, contra la propuesta de Creel, que iba por el voto abierto a los ciudadanos. Luego Calderón perdió la presidencia del partido, con su candidato Carlos Medina Plascencia, en tanto que esa posición fue ganada por Santiago Creel, en la persona de Manuel Espino. Al final de cuentas, como todos lo saben, Calderón ganó las internas a Santiago Creel y se quedó con la candidatura presidencial. Derrotó a Vicente Fox, al grupo de la extrema derecha y, sobre todo, a Diego Fernández de Cevallos.
En el primer círculo del presidente electo se asegura que Calderón y el Jefe Diego han limado asperezas. Más aún, que Fernández de Cevallos ha colaborado en asuntos específicos con Calderón, pero se antoja imposible que en los próximos días el habilidoso Fernández de Cevallos aparezca como la carta del nuevo gobierno para ocupar la Secretaría de Gobernación. Y no sólo por la probabilidad de que Felipe Calderón haya olvidado los agravios del pasado y entendido la necesidad de contar con un político como el ex candidato presidencial en una cartera que será fundamental ante la crisis política de Oaxaca, sino porque parece impensable que Fernández de Cevallos acepte el papel de subordinado de su antiguo adversario, acaso uno de los más duros adversarios políticos que ha enfrentado. Al tiempo.
Y a propósito de prospectos al nuevo gobierno, son muchos los que dan su aval a Luis Javier Campos Hermosillo como director de Conagua. Se trata de un especialista cuyas cartas de presentación son su desempeño en el mismo ramo en el estado de Aguascalientes. aleman2@prodigy.net.mx
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