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Enojos de Eduardo Ruiz
Un desaguisado, ocurrido al parecer bajo el influjo de una noche de copas, puso de manifiesto en días pasados en Cancún —durante la asamblea de la industria de la radio y la televisión— los entretelones de la difícil relación que priva entre la poderosa industria televisiva y el entrante gobierno de Felipe Calderón . El incidente fue protagonizado durante la comida que la cámara del sector ofreció a Calderón Hinojosa, el pasado miércoles 26 de octubre. Hasta ahí llegó Eduardo Ruiz Vega, comisionado de la Comisión Federal de Telecomunicaciones, y se molestó por no tener un lugar en el presídium, como sí ocurría con Héctor Osuna, presidente de la citada Cofetel. Desafiante, Ruiz Vega permaneció de pie, tomando fotografías del presídium, pero un elemento de seguridad le pidió ocupar su asiento cuando Calderón se dirigió al podio desde donde leyó su mensaje. Se nos asegura por parte de quienes lo escucharon, que Ruiz Vega encaró al agente de seguridad —un elemento del Estado Mayor Presidencial— con el argumento de que él no había votado por Calderón, al que habría dedicado insultos diversos. Ruiz Vega decidió abandonar el salón, pero en el último momento sostuvo un jaloneo del que llevó la peor parte, pues resultó con una mano seriamente lesionada. Los lectores de EL UNIVERSAL conocen muy bien a Ruiz Vega. Un personaje ligado a una amplia diversidad de intereses, que navegó con bandera de académico, con la que se sometió a los dictados de los operadores de la llamada Ley Televisa. Lo que resulta una novedad es que el actual presidente de la Cofetel, Héctor Osuna, sigue en busca de la postulación de su partido, el PAN, para el gobierno de Baja California, y Doña Tele se apresta para usar su peso a fin de que el sucesor sea Ruiz Vega, quien tanta vocación de peón ha mostrado. Sólo habrá que librar un escollo: antes debería ser propuesto por Felipe Calderón, ya presidente de la República. El mismo por el que no votó y al que tantos epítetos le dedicó. Avanza con pasos consistentes el proyecto para crear en el arranque de la próxima administración una policía federal que sume a la actual Policía Federal Preventiva con la AFI y las corporaciones de Aduanas, fiscal y fronteriza, entre otras, con lo que la nueva entidad integraría al menos 30 mil elementos, muy por encima de los actuales 11 mil de la PFP. Los promotores de esta iniciativa consideran que una corporación de estas características tendría mayor eficacia en tres frentes fundamentales: combate al narcotráfico, control de fronteras e inhibición del terrorismo. Pero todavía abrigan algunas dudas; entre otras, si esta nueva policía federal debe estar bajo control de la Secretaría de Seguridad Pública, que hoy encabeza Eduardo Medina Mora, o si es preferible encuadrarla en la Secretaría de Gobernación, lo que supondría automáticamente la extinción de la SSP. “Ya lo perdimos”, se asegura en amplios círculos del perredismo cuando se habla de Juan Sabines , el gobernador entrante de Chiapas, quien usó las siglas del partido del sol azteca pero ahora empieza a recorrer el mismo camino que en su momento cubrió el gobernador saliente, Pablo Salazar , el cual arribó al poder con el apoyo de dirigentes del PRD, a los que primero marginó y luego acabó persiguiendo.
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