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Capitalizar la experiencia
En algunos casos se habla de capital intelectual o capital organizacional como si fueran sinónimos, lo cual es incorrecto Los activos llamados intangibles como el conocimiento y el know-how siguen cobrando importancia en los negocios no obstante las limitaciones y dificultades para definirlos y determinar su valor. Este no es el caso de la propiedad intelectual, las patentes y los derechos de autor, ya que esos activos son fácilmente monetizados e individualizados en términos del ingreso que generan y la identidad de sus autores, creadores o propietarios. La importancia de los intangibles se ha visto reflejada en la estructura del capital de las empresas, principalmente las que los producen y explotan, en particular, el sector farmacéutico, la industria del entretenimiento, la computación y el software. Asimismo, los intangibles son determinantes en la valoración de las empresas que los poseen y comercializan. Hay otro tipo de intangibles que por su naturaleza difícilmente pueden transmitirse sin vender la empresa donde se desarrollan ya que son inherentes a su organización, operación y desarrollo de sus productos o servicios. Dentro de esta segunda categoría destaca la ventaja comparativa, la lealtad de los clientes, la eficiencia y el talento del equipo dirigente, la productividad y fidelidad de los trabajadores y otras formas de capital humano o capital intelectual, uno de los activos mas difíciles de evaluar e individualizar. No obstante los problemas para valorar el capital humano (término acuñado por el Premio Nobel de Economía Gary Becker), se ha convertido en parte del léxico empresarial y político. En algunos casos se habla de capital intelectual o capital organizacional como si fueran sinónimos, lo cual es incorrecto a juicio de expertos como Jeffrey Cohen, director en Chicago Partners, empresa especializada en cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual. En su libro Intangible Assets: Valuation and Economic Benefit Cohen lista las particularidades del capital humano como activo intangible, destacando las diferencias entre aquello que esta vinculado directamente a su creador, a una persona o una organización, como es el caso de una obra literaria, una fórmula química o un proceso y lo que producen los equipos de trabajo de las empresas como parte de su operación, los que en general son numerosos y poco diferenciados. Dentro de esa categoría de activos están los sistema de capacitación interna, sistemas de producción, bases de datos, etcétera. Para hacer más explícita la distinción entre los dos tipos de intangibles, Cohen menciona industrias como el cine, donde, no obstante el enorme costo de los bienes materiales utilizados en la producción de películas, el pago de actores por su talento (un intangible fácilmente individualizado y muy valioso en el caso de las estrellas) es proporcionalmente muy alto. Otro libro que revela la importancia del tema es Intangible Assets de John Hand y Baruch Lev, investigador de la Universidad de Nueva York ya que estima que esos activos son uno de los motores de crecimiento económico, inversión y generación de riqueza. Citando a una serie estudios de la organización empresarial The Conference Board el libro contiene ejemplos de como el desarrollo del capital intelectual es uno de los criterios que usan las empresas para medir desempeño. A diferencia del sector privado donde es prioridad el fomento del capital humano y la construcción de mecanismos que aseguren el uso y acopio de la experiencia y la habilidad de sus funcionarios y empleados, el gobierno ha desestimado esos activos y no ha sido capaz de crear sistemas de evaluación que le permitan distinguir qué funciones y cargos son necesarios y cuales son redundantes, o establecer políticas objetivas para retener recursos humanos valiosos y eliminar los ineficientes. Tampoco se han diseñado mecanismos que garanticen la capacitación y actualización profesional de los funcionarios o un sistema de salarios basado en su desempeño. En general el manejo de los recursos intangibles por el gobierno es otra muestra del derroche que hace de los activos. Lecturas: 1. Jeffrey Cohen. Intangible Assets: Valuation and Economic Benefit. John Wiley & Sons. 2005. 2. John Hand y Baruch Lev. Intangible Assets (Oxford Management Readers). Oxford University Press. 2003
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