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Peligra comisión de TLCANWASHINGTON.- A la chita callando delegados de EU y México se reunieron en Washington, y su encuentro bien podría determinar el futuro desmadejamiento de la Comisión para la Cooperación Laboral creada por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Diseñada para ser ineficiente, como aseguran sus críticos, la comisión sin embargo llena un papel que le ha permitido al menos tratar de establecer un cuerpo de trabajo sobre la situación laboral en América del Norte y servir como "caja de resonancia" para algunos de los problemas que afectan a la zona. Y ahora que se habla de una mayor coordinación en busca de prosperidad y seguridad de la región, lo único que se les ocurre a los burócratas de EU y México es socavar la institución, y de paso abrir el camino a problemas mayores en el TLC, por si no hubiera suficientes problemas. De acuerdo con todos los indicios y dos o tres avistamientos en bares, Jena Bush, la hija del presidente George W. Bush que reportó planes para ir a dar clases en algún lugar de América Latina a fines del verano, todavía está en Washington. La rubia joven pasó los últimos días de la semana pasada en la casa de verano de la familia en Kennebunkport, con su padre. El subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Gerónimo Gutiérrez, y el embajador de México en Washington realizaron las últimas semanas lo que un novelista calificaría como un "valeroso pero ultimadamente inútil" esfuerzo por contrarrestar las audiencias antimigrantes realizadas por diputados republicanos en diversas partes del país. La mecánica era más o menos que antes o después de las audiencias, De Icaza o Gutiérrez estarían en la ciudad donde se realizarían para hablar con medios informativos, ofrecer conferencias académicas y de prensa y, en general, tratar de presentar el punto de vista del gobierno mexicano. Pero en un ambiente donde la derecha estadounidense, incluso la mayoría de los diputados republicanos y algunos demócratas, encuentra más fácil y productivo culpar a los indocumentados como presuntas amenazas a la seguridad nacional para tratar de hacer olvidar sus propias "metidas de pata", y en el que los gritos y la exageración sustituyen a la información -y que conste que no sólo se da en Estados Unidos sino también en México-, lo mejor que se puede decir es que trataron honorablemente.
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