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Ciudad sin leyFox y el PAN tienen miedo a AMLO, y no van a intervenir porque no quieren revivir al mártir ¿ Qué recursos legales tiene un ciudadano común, de la capital del país, que pretenda la protección contra los bloqueos del Centro Histórico y del Paseo de la Reforma? La respuesta sería de risa, si no fuera por lo patético de la realidad. La ciudad de México es una ciudad sin ley, en tanto que los habitantes de la capital del país son ciudadanos sin derechos, en una total indefensión ante los abusos de los poderes público y político. Y se pueden dar las explicaciones jurídicas que se quiera, se pueden ofrecer los argumentos políticos, sociales y electorales que se les ocurra, pero lo cierto es que la resistencia civil que ordenó el aún candidato presidencial, AMLO, no es más que el regreso del autoritarismo, el despotismo, el desprecio oficial a los derechos sociales y humanos de los ciudadanos del Distrito Federal, aberraciones propias de las regencias del PRI. En efecto, los ciudadanos afectados -empresarios, prestadores de servicios y trabajadores en general- pueden recurrir al amparo, a la comisión local de Derechos Humanos, pueden reclamar la intervención del gobierno federal y el respeto a la reglamentación local, y hasta pedir la intervención del Senado de la República. Pueden, incluso, realizar contraplantones. Pero la realidad es que no hay autoridad que valga, los ciudadanos afectados -que son millones- están o estamos indefensos, a merced de los abusos del gobierno en turno y de los políticos de sus respectivos partidos. El responsable de impedir el bloqueo de Reforma y del zócalo, es el jefe de Gobierno del Distrito Federal y servidor público. Pero resulta que incumple con las obligaciones de su cargo, porque en lugar de servir a sus gobernados, sirve a los intereses de su jefe político, López Obrador. ¿Qué cuestionó por décadas la izquierda mexicana de los despóticos y autoritarios regentes del viejo PRI? ¿No fue eso, que servían a su jefe, el presidente, y a su partido, en lugar de servir a los ciudadanos? ¿No por esa razón los capitalinos reclamaron y lograron el derecho a elegir a sus gobernantes? El grosero autoritarismo de López Obrador -al ordenar el plantón en el zócalo y en Reforma, y al imponerlo al jefe de Gobierno, como si fuera su subordinado y no el mandatario de los capitalinos, que son los mandantes- es la mejor muestra de su talante, el caudillo autoritario, despótico y nada demócrata. ¿Pero qué hacer frente a esa muestra monumental de ingobernabilidad? ¿Qué acaso el gobierno del DF puede pasar como si nada, por sobre los derechos de los ciudadanos? ¿Qué no hay otras autoridades capaces de intervenir? La responsabilidad siguiente es la del presidente Vicente Fox, quien tiene la facultad de asumir el control de la autoridad policiaca en la capital del país. Pero resulta que el Presidente y el PAN tienen miedo a AMLO -sobre todo luego del desafuero-, y no van a intervenir porque en Los Pinos no quieren revivir al mártir. En realidad el asunto va más allá: entre los estrategas de Los Pinos y del candidato Calderón están de fiesta por el plantón, y no se debe descartar que en los hechos lo estimulen, porque significa el desprestigio de López Obrador. Y no les falta razón. Hasta los más adictos a AMLO han expresado su enojo por el autoritarismo mostrado por el candidato, quien se aleja de la gente y aparece como lo que siempre fue, un político intolerante y autoritario, al que lo menos que le importa son los ciudadanos. ¿Entonces quién podrá salvarnos? Los ciudadanos pueden acudir al amparo, figura jurídica que, por lenta y caprichosa, resulta inviable. También pueden buscar respuestas en la Comisión de Derechos Humanos, pero esa también sería una respuesta poco efectiva. Queda entonces el recurso del Poder Legislativo, es decir, que el Senado de la República llame a cuentas al jefe de Gobierno del Distrito Federal y que, al reincidir en no cumplir su obligación, promueva su destitución. Pero, ¿qué creen? Sí, los senadores ya van de salida, muchos de ellos están instalados en el siguiente columpio del trampolín legislativo. ¿Quién será el senador valiente que lo llame a cuentas? No se le ve por ningún lado. En el fondo pareciera que a nadie le importa "sacar las castañas del fuego" en el caso de los bloqueos. ¿Por qué? Porque en el PRI le apuestan a la autodestrucción de AMLO -lo cual no requiere mucho esfuerzo-, en tanto que en el PAN están de fiesta por el descrédito que el propio candidato se autoaplica. Y por si fuera poco, el monumental error de insultar a los capitalinos con el bloqueo confirma lo que muchos dijeron respecto a AMLO, que no respeta nada ni a nadie. Y ese descrédito disminuye la presión contra el Tribunal Electoral. Gracias a la naciente democracia electoral mexicana, en 1997 el PRD llegó al poder en el DF. Con ello no sólo se abrieron anchas avenidas para el acceso al poder de la naciente y perseguida izquierda mexicana, sino que importantes sectores sociales creyeron que había llegado el tiempo de los ciudadanos y que habían terminado los tiempos de los autoritarios, despóticos y antidemocráticos gobiernos del PRI. Nueve años después, están de vuelta los gobiernos autoritarios, despóticos y antidemocráticos, pero del PRD. ¿O no? aleman2@prodigy.net.mx
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