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Están despertando al "México bronco" Olvidan advertencia de Reyes HerolesA nte el agravamiento del conflicto post electoral y la violencia verbal, que empezó a convertirse en violencia física entre los grupos que apoyan y simpatizan con Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, los ex candidatos presidenciales que se disputan el triunfo, tal parece que los mexicanos ya nos olvidamos de aquella advertencia que don Jesús Reyes Heroles hiciera en su carácter de secretario de Gobernación durante la ceremonia de aniversario de la promulgación de la Constitución, en su cuna del Teatro de la República de Querétaro, el 5 de febrero de 1978, cuando dijo que "todos seríamos derrotados si despertamos al México bronco". Y a éste lo están despertando las polarizadas fuerzas políticas, por lo que empezó a ocurrir en esta capital el martes pasado al que fuera abanderado panista, a quien una docena de mujeres y jóvenes lo increpó verbalmente y golpeó su camioneta al salir de una reunión con dirigentes sindicales en el Club de Periodistas, y que, a querer o no, amenaza extenderse a lo largo y ancho del territorio nacional. En aquel acto conmemorativo de la Carta Magna, encabezado por el entonces presidente José López Portillo, el extinto ideólogo tuxpeño recordó que "ese México bronco, violento, mal llamado bárbaro, no está en el sepulcro, únicamente duerme". Y así es, desafortunadamente para los mexicanos todos que hoy vemos con qué facilidad y sobre todo con cuánta irresponsabilidad, se le ha empezado a despertar peligrosamente tras una de las campañas presidenciales más competidas y sucias de muchos años en la que los tres principales candidatos, uno de los cuales, Roberto Madrazo, que lo fue de la Alianza por México, desapareció del escenario tras ser derrotado y apresurarse -como lo han hecho muchos en el interior del país y no pocos mandatarios extranjeros a los que se orilló al ridículo internacional- a reconocer "el triunfo" de Calderón, cuando los integrantes del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que es la última instancia que deberá declarar la validez o no del proceso y declarar Presidente electo, ni siquiera iniciaban su espinosa labor. Hasta hoy viernes, 19 días después de la jornada electoral, no lo hay porque el Tribunal no concluye todavía su tarea y quienes lo integran están no sólo inmersos en ella sino en el ojo del huracán postelectoral y, peor aún, bajo presiones de toda índole y desde áreas gubernamentales, partidistas, empresariales, intelectuales y ahora hasta eclesiásticas, para que actúen con estricto apego a derecho y se respete la voluntad ciudadana expresada en las urnas. En vez de más y más declaraciones y desplegados y de provocaciones y violencia, lo que debemos hacer todos es aguardar la resolución del Tribunal y no seguir despertando al México bronco al que difícilmente alguien podrá volver a dormir.
De esto y de aquello...
Los siete magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que supuestamente se iban a "blindar no recibiendo ni llamadas telefónicas de dirigentes y representantes del PAN y de la coalición Por el Bien de Todos, cambiaron de opinión y ayer anunciaron que siempre sí los recibirán y escucharán. A menos de que el propósito sea seguir enfrentado a los mexicanos, resulta no sólo ridícula sino riesgosa esa "idea" de Felipe Calderón instando a sus partidarios a prenderse moños blancos, usar pulseras o colocar banderas y listones de ese mismo color "en defensa de la democracia y el voto". Aparejado a ello, en la sede nacional del blanquiazul se informó que tras un diálogo con Calderón, los legisladores electos de ese partido emprenderán un movimiento de "espera activa" al fallo del TEPJF que incluye movilizaciones "para contrarrestar" las impugnaciones de los perredistas... Los "estrategas" del que fue candidato presidencial del PAN siguen exhibiendo su inexperiencia y desconocimiento de la realidad al estarle organizando actos con "dirigentes obreros" que si bien ostentan esos cargos no se representan ni ellos solos. Así ocurrió con el que tuvo con el aún diputado priísta Víctor Flores, presidente en turno de ese cascarón que es hoy el Congreso del Trabajo, al que no asistieron ni Joaquín Gamboa Pascoe ni Carlos Romero Deschamps, líderes de la CTM y del Sindicato de Trabajadores Petroleros. Lo peor, sin embargo, fue esa reunión en la que supuestamente el Sindicato Mexicano de Electricistas, uno de los más combativos y radicales del movimiento obrero, le brindó "su respaldo". Se trató de un encuentro de Calderón con un trabajador electricista jubilado, Gastón Sáenz, que ni es dirigente ni representa al SME, como los actuales y verdaderos líderes que encabeza Martín Esparza Flores y que lo precisaron en un desplegado de prensa. Y eso, sin contar con el encuentro que el panista michoacano tuvo con la Alianza Sindical Mexicana, ese membrete que agrupa a los "sindicatos blancos", cuya creación atribuye el movimiento obrero democrático a los secretarios de Gobernación y del Trabajo. Será hasta el lunes a mediodía cuando los 103 diputados electos del PRI elijan al que será su coordinador en San Lázaro: después de las prolongadas reuniones que sostuvieron a lo largo de la semana, no lograron ponerse de acuerdo. Al paso que van las cosas por el conflicto magisterial en Oaxaca y la radicalización de acciones de parte de los profesores de la sección 22 del SNTE, pero que conforman la disidencia, no pasarán muchos días en que el gobernador priísta de esa entidad, Ulises Ruiz, también sea "tomado" por los inconformes. Por lo pronto, y después de impedir que el festejo de la Guelaguetza se llevara a cabo, al incendiar el escenario en el que tradicionalmente se realiza, sitiaron la casa de gobierno en Santa María Coyotepec, en la que despacha el mandatario. Rebelión de empleados del Senado para exigir que el presidente del Comité de Administración de esa Cámara, Mariano González Zarur, les entregue el "bono de fin de legislatura" correspondiente a tres meses de salario. Se quejan de que el senador tlaxcalteca, que ahora será diputado plurinominal, ignora los reclamos que le hacen.
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