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Un futuro mejor
La futurología es considerada una herramienta muy útil si se maneja con criterios científicos, como es el caso de la que produce el Institute for Prospective Studies de la Unión Europea. En el caso de México, hubiera sido deseable que instituciones serias como el Centro de Estudios Prospectivos de la Fundación Javier Barros Sierra discutieran los problemas de la coyuntura actual Los futurólogos no adelantaron un desenlace electoral como el que estamos viviendo, ya que el conteo de votos tuvo características nunca vistas, los resultados están siendo disputados en el Tribunal Electoral y para muchos está en duda si la elección fue realmente justa, tomando en cuenta el activismo del gobierno federal durante el periodo preelectoral. Dadas esas circunstancias, sería importante realizar estudios de prospectiva que adelantaran distintos escenarios políticos basados en hipótesis sobre la aptitud del próximo gobierno para enfrentar los problemas, su orientación y sus prioridades en un contexto en donde la desigualdad y la pobreza es un factor determinante. Para poder pronosticar qué tipo de gobierno tendremos habría que especular si el triunfador tiene o no la capacidad de reconocer el bajo número de votos que obtuvo como proporción del total de los electores (20% del total) y si es sensible a la creciente desilusión y falta de interés por la política en México. También sería importante dilucidar si tiene la facultad de operar en un mundo en el que la pérdida de relevancia de los gobiernos es más generalizada y si puede desenvolverse en una sociedad como la que describe el futurólogo Alvin Toffler en su nuevo libro, que como la nuestra es cada vez más compleja e independiente y en la que la mayoría de las personas son responsables de su destino. Como mencionamos en la pasada columna, la futurología es considerada una herramienta muy útil si se maneja con criterios científicos, como es el caso de la que produce el Institute for Prospective Studies de la Unión Europea. En el caso de México, hubiera sido deseable que instituciones serias como el Centro de Estudios Prospectivos de la Fundación Javier Barros Sierra discutieran los problemas de la coyuntura actual, pero desafortunadamente no está funcionando plenamente. Para tener una idea de la evolución de esta ciencia o actividad, A Brief History of Tomorrow del periodista del Financial Times Jonathan Margolis, presenta un interesante recuento de los éxitos y fracasos de los futurólogos a lo largo de la historia. El autor analiza textos de autores como H.G. Wells, Arthur Clarke y Julio Verne, y cita a especialistas modernos que gracias a las nuevas tecnologías y bases de datos tienen más posibilidades de acertar en sus predicciones que las que tuvieron sus predecesores. Los nuevos profesionales operan en instituciones especializadas y generalmente basan sus estudios en criterios científicos y datos objetivos que son relevantes para el tema en cuestión. Por ejemplo, para realizar un estudio en materia de consumo futuro de energía se requiere combinar datos históricos de carácter global, por país, región y estrato social, con datos de crecimiento de la población y otros factores similares, con lo cual se producen tendencias y pronostican necesidades en un futuro determinado. Por el contrario, cuando se trata de asuntos directamente relacionados con el comportamiento humano, especialmente si son de carácter político como los mencionados, hay pocos datos disponibles, por ello su grado de credibilidad es generalmente bajo. Además, en muchos casos intervienen variables distorsionadas por la propaganda, la defensa de intereses particulares y argumentos de tipo subjetivo que cambian rápidamente, como sucede con la popularidad o las preferencias electorales. Sin embargo, el momento actual nos presenta realidades objetivas como la baja votación obtenida por quien finalmente resulte ganador y el tener un país profundamente dividido, y sujeto al riesgo de una mayor polarización, de persistir las dudas sobre la veracidad de los resultados anunciados por el IFE. Si queremos tener un futuro mejor es deseable escuchar la opinión de destacados intelectuales como el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente y la de millones de mexicanos que consideran que el mejor camino para acabar con la tensión que existe en México es "esclarecer, con base en la ley, las dudas generadas en torno de los resultados de los comicios federales" y si fuera necesario, realizar un muestreo que sea representativo de la votación. Lecturas 1. Jonathan Margolis.A Brief History of Tomorrow. The Future past and Present. Blumsbury, 2001 (edición de bolsillo) 2. Alvin Toffler y Heidi Toffler. Revolutionary Wealth. How it Will be Created and How it Will Change Our Lives. Knopf. 2006
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