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Raúl Rodríguez Cortés
12 de julio de 2006

Comicios, inconformidad y videos

Así como Felipe Calderón no puede ni debe hablar todavía de una victoria electoral, Andrés Manuel López Obrador no puede ni debe hablar de un fraude en los comicios. La razón que aplica para ambos es la misma: el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no ha oficializado resultados ni validado la elección ni declarado Presidente electo. Así que sin resultados oficiales no se puede hablar de fraude ni de ganador, menos aún en un escenario donde la diferencia de votos es tan estrecha.

Esto, en términos llanos, quiere decir que el proceso electoral no ha terminado, aunque Calderón y AMLO actúan como tienen que actuar: el primero mueve todos los hilos a su alcance para arrancar todos los reconocimientos posibles en México y el extranjero, así como para preparar la transición; y el segundo impugna la elección y moviliza a sus huestes para revertir el resultado del cómputo distrital. Si la situación fuera inversa, López Obrador haría lo mismo que Calderón y éste lo que hace aquél. Así es, en términos prácticos, la lucha por el poder.

Estamos ahora en la etapa que prevé la ley para canalizar inconformidades. Hoy arribamos, de hecho, al plazo marcado para que los 300 Consejos Distritales Electorales del país hagan públicas las impugnaciones interpuestas contra la elección presidencial para transferirlas de inmediato al TEPJF.

Debe quedar claro que la coalición Por el Bien de Todos ha impugnado 50 mil casillas en busca de que se abran los paquetes electorales y se cuente voto por voto. De no ser así demanda al tribunal electoral que no se expidan las declaratorias de validez de la elección ni de Presidente electo.

Llama la atención que también haya, aunque en menor grado, impugnaciones del PAN por inconformidades con el conteo realizado en casillas y distritos del DF, el estado de México, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Tabasco, donde los resultados, por cierto, le fueron desfavorables.

Más allá de los medios de impugnación legalmente previstos, López Obrador ha recurrido a la presentación de videos que, según dice, evidencian manipulación del voto. El lunes mostró uno para documentar relleno de urnas en la casilla 2227 básica de Salamanca, pero ese mismo día fue enérgicamente desmentido por el IFE al aclarar que se trataba de una transferencia acordada con los representantes de los partidos de votos para diputados que estaban en la urna para Presidente. Al desmentido se sumaron ayer el presidente de la casilla, Juan Gilberto Castro Razo y la representante del PRD, Juliana Barrón Vallejo.

El otro video presentado el lunes muestra una sesión de cómputo en un distrito de Querétaro, donde el presidente del mismo se niega a abrir paquetes a pesar de que los votos emitidos no coinciden con la lista nominal de electores. De esa videograbación nada ha dicho el IFE.

Dos videos más fueron mostrados ayer: uno grabado en un distrito de Tabasco, donde el lunes pasado se abrió paquetería electoral pese al impedimento legal de hacerlo y otro en Zacapaoxtla, Puebla, donde se trató de impedir el conteo el día de la elección. Ayer mismo en la tarde el IFE los descalificó e insistió que la elección fue limpia.

De seguir por ese camino, López Obrador deberá asumir con claridad y contundencia la carga de la prueba. Si no sustenta sus denuncias tarde o temprano se revertirán en su contra. Nos vemos el viernes en este Gran Angular.

rrodriguezangular@hotmail.com

 
 
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