|
La venta de Univision
Contra todo lo esperado, a Televisa se le fue la oportunidad de oro para ponerle "una raya más al tigre". Cuando ya parecía que se había echado al bolsillo otro jugoso negocio, a El Tigrillo Emilio Azcárraga Jean se le escapó de las manos la compra de Univision, la cadena de televisión en español más grande de Estados Unidos de América. Mala noche para Televisa y su titular, el joven Azcárraga, quien durante años cabildeó en aquel país e incluso adquirió una residencia en esa nación, todo con la finalidad de acercarse a empresarios estadounidenses de medios que pudiesen asociarse con él para adquirir Univision, ese consorcio del cual el mexicano es socio con 11% de las acciones. Televisa y Venevisión, esta última propiedad del venezolano Gustavo Cisneros, son dos de los principales proveedores de Univision, cadena a la que entraron en 1992, cuando ya el empresario estadounidense Jerrold Perenchio se la acababa de comprar a la compañía Hallmark Cards. Azcárraga Jean posee, como dijimos, 11% de acciones, Venevisión 14%. Sin embargo, para que juntos pudiesen adquirir Univision, tenían que buscar alianzas comerciales con socios estadounidenses, pues la legislación de la Unión Americana prohibe que inversionistas extranjeros poseean más de 25% de los medios de comunicación de ese país, asunto que debiera ser un ejemplo para México. El precio inicial que se fijó por Univision fue de 12 mil millones de dólares. Quien se quedase con esa cadena pasaría a ser un líder en el mercado hispano de la televisión de ese país, pues su adquisición implica hacerse poseedor de Telefutura y Galavisión, dos subdidiarias de la principal cadena, además de docenas de estaciones de radio, una división discográfica y un portal de internet, todo ello en español y dirigido a la creciente comunidad mexicana y latinoamericana que radica en la Unión Americana. Finalmente, la junta directiva de Univisión vendió la firma por la cantidad de 12 mil 300 millones de dólares. Pero el ganador no fue Televisa y sus aliados comerciales, sino un consorcio de inversionistas estadounidenses, encabezados por Texas Pacific Group y Thomas H. Lee Partners, así como por el empresario de los medios Haim Saban, de origen egipcio y creador de series tan exitosas como los Powers Rangers. Televisa no tenía posiblidades de ganar. Desde hace dos años enfrenta problemas con el consejo de administración de Univision, primero por diferencias con Perenccio, su titular, quien nombró a un cubano como director de la empresa y no a un mexicano, como Televisa quería; luego, porque Univision le adeuda pagos por programación que le provee. Grupo Televisa presentó una propuesta económica a Univision, misma que rebasaba la del otro grupo. Sin embargo, los inversionistas venezolanos y estadounidenses -éstos, más de cuatro- que se habían aliado con Televisa para la compra de Univision, se fueron echando para atrás, uno a uno. El golpe más duro fue cuando se retiró Venevisión. Pero Televisa sobrevivió, con los dos aliados estadounidenses que le quedaban. Sin embargo, el consejo de administración de Univision optó por la oferta que encabezó Texas Pacific Group. Así las cosas, Univision ha sido vendida por 12 mil 300 millones de dólares. Televisa no acierta aún a entender el porqué de su fracaso. A todos los analistas financieros también les sorprendió la noticia. Y aunque Televisa hoy se enfila hacia nuevos derroteros en los negocios de la televisión internacional, hay que leer lo que aquel fracaso encierra. Por si no se enteró... ¿Por qué la directora del Instituto Mexicano de la Radio vendió un terreno que era propiedad de esa dependencia? Pronto le platicaré de esa y otras decisiones que ha tomado la señora Dolores Béistegui... *Periodista viragarcia1952@aol.com
|