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Engañó con la verdad
AMLO cumplió a todos quienes pronosticaron que no respetaría el resultado si éste le era adverso Durante casi todo el periplo proselitista de López Obrador como candidato presidencial, una preocupación dominó todos los frentes del escenario político y periodístico. "No respetará el resultado electoral si le es adverso". Aquí lo dijimos, no por mera ocurrencia, sino por la probada proclividad de AMLO a no respetar las reglas básicas de la política. La respuesta de simpatizantes, fanáticos y apologistas de AMLO siempre fue la misma: "Se le quiere hacer aparecer como un político que no respeta las reglas del juego", y había quienes opinaban que se trataba de "una campaña para desprestigiarlo". En casi todas las entrevistas que concedió López Obrador, los entrevistadores insistieron y a regañadientes AMLO siempre dijo que sí, que respetaría el veredicto de las urnas y aseguró tener claro que en la democracia "se gana y se pierde". Más aún, en horas previas al 2 de julio, un supuesto hacker metió a la página de AMLO un mensaje en el que se llamaba a la movilización social contra el fraude. En respuesta, López Obrador y sus voceros se apresuraron a señalar que no era cierto, que AMLO no haría un llamado de esa naturaleza porque "somos demócratas". Pasada la elección, resuelto el conteo del IFE, AMLO cumplió a todos quienes pronosticaron que no respetaría el resultado si éste le era adverso. Engañó a todos con la verdad. Pero más allá de la peculiar mitomanía de los políticos, conviene examinar la proclama de López Obrador con la que justifica que las elecciones fueron fraudulentas. La historia comenzó con los "3 millones de votos perdidos" que supuestamente el IFE escondió para favorecer a Calderón. Aquí hay que aceptar que, en efecto, el IFE cometió un error al no haber aclarado durante la difusión del PREP que existía un acuerdo de todos los partidos para separar las casillas con inconsistencias. Lo que nadie dice, porque se trata de engañar a todos, es que en las elecciones de 1997, de 2000 y de 2003 se hizo lo mismo. Más aún, en esas tres elecciones, ese dato circuló no por internet, sino por intranet, sólo disponible para los partidos. La diferencia con la elección de 2006 es que en aquellos casos no hubo una contienda tan cerrada, y el porcentaje de los votos con inconsistencias no eran significativos. Otro engaño es que el PRI y el PAN se apoderaron de manera perversa del control del IFE. Falso, lo que ocurrió es que cuando se integró el actual Consejo General, el PRD se empeñó en la reelección de un consejero. Prefirió quedar sin representación a presentar otra propuesta. Fue un error estratégico por una deficiente negociación. Se dice también que se manipuló el PREP para colocar siempre adelante a Calderón. Vamos a suponer que así haya sido. ¿Pero para qué engañar a la gente, si el resultado era adverso al PAN? La respuesta a la interrogante se despejó cuando el resultado del conteo distrital -que siempre mantuvo arriba a AMLO, hasta las últimas horas, cuando Calderón lo superó- reportó prácticamente el mismo resultado que el PREP. Así pues, si se hubiera manipulado el PREP, ¿por qué razón los resultados del conteo rápido y del conteo distrital prácticamente fueron los mismos? ¿O es que también se manipuló de manera perversa a casi un millón de ciudadanos que hicieron el recuento? La aseveración de AMLO en ese sentido no es más que un grosero engaño que muchos se han tragado. Se dice, por otro lado, que el IFE y su presidente, Luis Carlos Ugalde, incurrieron en una complicidad inconfesable con el presidente Fox, porque el mensaje del primero la noche del 2 de julio fue idéntico al del segundo. Podemos suponer que así haya sido, que Fox le pidió a Ugalde la información del PREP antes que la conocieran los mexicanos. En ese supuesto, estaremos ante una falta del titular del IFE que en nada afecta el resultado de la elección. Y si Ugalde amerita una sanción, que se proceda como corresponda, pero esa no es causal de anulación de la elección, y mucho menos de que existió un fraude. En 2000 Zedillo mantuvo una comunicación constante con el IFE, y nadie dijo nada. También se insiste en que de manera irregular el titular del IFE declaró ganador a Calderón, al dar a conocer el resultado del recuento distrital. Vamos a suponer que es cierta la aseveración. Pero también se impone una pregunta elemental. ¿Esa supuesta declaración afectó el resultado del recuento de votos? Claro que no, y si el consejero Ugalde incumplió la ley, que se le sancione. Pero esa supuesta falta no es causal de anulación de la elección ni afectó el resultado. Hay otras contradicciones que exhiben que la denuncia de AMLO, no es más que una mascarada ofensiva. Resulta que, según él, la elección presidencial fue fraudulenta, pero las de diputados y jefe de Gobierno fueron legales. ¿Es posible eso? ¿Es posible que se haya manipulado a un millón de personas, a las que se deja en calidad de delincuentes electorales, sólo para la elección presidencial y no para el resto de las elecciones? Estamos ante una farsa en donde AMLO pretendió engañar con la verdad. Al tiempo. aleman2@prodigy.net.mx
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