|
Elecciones, medios y Televisa
Concluyó la jornada electoral, histórica y emblemática por el número tan elevedado de ciudadanos que salió a las calles a votar. Se acabaron los spots, desaparecieron las páginas electrónicas de los candidatos, dejaron de fluir los correos electrónicos cargados de textos escritos más con el hígado que con la cabeza; por las calles de México sólo permanecen las huellas publicitarias de la presencia de esas campañas, esos cartelones con el rostro de todos los candidatos a los distintos puestos de elección popular. Basura electoral cuya impresión, colocación y retiro le cuesta tanto al mexicano. ¿Qué sigue ahora? Mientras el IFE hace su tarea para darnos a conocer los resultados definitivos de las votaciones, valdrá la pena hacer una reflexión acerca de la participación mediática en las campañas, y cómo la falta de neutralidad y de equidad informativa de algunos medios contribuyó a crear tensión, polarización y rispidez entre candidatos y ciudadanos. Porque es inocultable la parcialidad que algunos periódicos, casi toda la televisión comercial y una parte de las empresas radiofónicas nos mostraron durante las campañas políticas. Pocos, muy pocos medios se empeñaron en mantener la neutralidad informativa. Algunos evadieron su responsabilidad con la equidad al pasar por alto información determinante para que el ciudadano pudiese conocer mejor los claroscuros de cada candidato, su trayectoria, sus compromisos o compadrazgos políticos y sus nexos con el dinero y el poder. Expedientes como el de la empresa Hildebrando, del cuñado de Felipe Calderón, o aquel de la evasión de impuestos de Roberto Madrazo, entregado por Campa, así como la denuncia del "cochinito electoral" o cobro de cuotas por parte de autoridades capitalinas a taxistas y ambulantes para la campaña de López Obrador, puso en evidencia hacia qué lado, o candidato, se inclinaban ciertos medios. Esas denuncias no sólo fueron fuertes golpes al punto central de la credibilidad de los candidatos aludidos, también puso a prueba la ética y la credibilidad de los medios y reveló su relación perversa con el poder y el dinero. Faltó más trabajo de investigación de cada periódico, cada radio, cada televisión, en torno de los aspirantes a la presidencia del país y a otros cargos de elección. Los medios perdieron de vista su papel de guías de una comunidad, por ello, casi ninguno profundizó en las propuestas de campaña de los candidatos, en el qué y el cómo de un proyecto de nación que es, junto con la honestidad y la calidad moral, lo que debiera importarnos más a la hora de votar por un candidato. En fin, que esa relación perversa de la política electoral con los medios tendrá que revisarse e irse decantando con los años. Ojalá pronto se legisle mejor en materia de publicidad o mercadotecnia electoral. Es mucho el dinero que se gasta en proselitismo mediático y es poco el resultado en términos de información y de conocimiento profundo de quién es cada candidato. Se ha comprobado que no siempre el que paga más dinero es el que gana en las urnas. También es una verdad incuestionable que la televisión comercial nunca pierde. Se lleva todo el dinero y adquiere todo el poder. Por si no se enteró... A Televisa se le fue la oportunidad de oro de ponerle una raya más al tigre: no logró comprar Univisión. En donde aparentemente avanzó fue en México, en el palomeo, por parte del Congreso, de los miembros de la Cofetel. Quién sabe si el gusto vaya a durarle mucho, pues recordemos que las reformas a las leyes de radio, telecomunicaciones y televisión han sido impugnadas y siguen actualmente un proceso en la Suprema Corte de Justicia... Hedda Gabler, de Henrik Ibsen, pulcra y sobria puesta en escena de Enrique Singer. Una delicia la actuación del elenco, pero destacada la participación de Lisa Owen. La escenofonía de Rodolfo Sánchez Alvarado, acabó de vestir con delicadeza la obra. Teatro El Granero. viragarcia1952@aol.com
|