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Relevo en la dirigencia priista
Si no hay cambio de señales en los próximos días, Mariano Palacios Alcocer entregará el sábado la dirigencia del PRI, en medio de la peor derrota desde su fundación, en 1929. Hoy es la tercera fuerza en un sistema político que construyó desde sus cimientos. Palacios Alcocer concluyó su mandato en marzo, pero se mantuvo en el puesto gracias a que los estatutos partidistas limitan la remoción del dirigente en época electoral, la cual ya concluyó, y de qué manera. Su relevo será decidido en las próximas horas entre dos personajes: Beatriz Paredes y Enrique Jackson. La primera atrajo un millón de votos en el DF, la mayor cosecha lograda en las últimas tres elecciones. Jackson, por su parte, fue un líder senatorial obsequioso con la administración Fox y con los poderes fácticos del país, por lo que alguna utilidad podría representar para los nuevos dueños del partido: los gobernadores y los dirigentes reales, destacadamente la líder magisterial Elba Esther Gordillo. Este bloque del priísmo construye un pacto con el equipo de Felipe Calderón bajo una premisa clara: ellos son el canal para negociar; Madrazo ya es historia. Así quedó de manifiesto desde la semana pasada, en una discreta reunión que congregó, por un lado, a los gobernadores Enrique Peña Nieto , del estado de México, y Natividad González Parás , de Nuevo León; y por el otro, a Josefina Vázquez Mota , pieza clave del equipo de Calderón y muy probable secretaria de Gobernación si no se revierte la ventaja del panista sobre López Obrador . El único que sonríe con sinceridad en los pasillos del PRI es Jorge Emilio González Martínez , dirigente del Partido Verde, el cual, hasta donde es posible calcular, no aportó voto alguno al tricolor, pero sí le pasó una altísima factura, de tal suerte que una docena de los diputados y senadores que debieron haber correspondido al Institucional estarán bajo la batuta verde. El partido del niño Emilio quedará registrado en la historia con algo así como 8% de los votos, casi la tercera parte de los capturados por el PRI. Una controvertida ley formalmente inspirada para dotar de autonomía editorial y política a la agencia gubernamental de noticias Notimex podría desembocar en una mascarada esta semana, cuando la Comisión Permanente del Congreso designe al nuevo director del organismo. La cuarteta de aspirantes al puesto está formada por Enrique Aranda, subsecretario de Gobernación, ex director de la agencia y promotor de la nueva ley, por lo que su nombramiento representaría un traje a la medida, una autoherencia; Herminio Rebollo, eficaz vocero de la dependencia, pero cercanísimo colaborador del titular, Carlos Abascal, quien podría ser acusado de dar un dedazo transexenal; Aurelio Bueno, el actual director, impuesto a su vez por Aranda. El cuarto nominado es Alejandro Ramos, respetado directivo de El Financiero, quien empezó su carrera en Notimex hace 30 años y que es, por mucho, el único candidato en verdad independiente. Apenas quede cerrado el expediente electoral, veremos una reactivación del conflicto político en Oaxaca, donde el PRI alardeaba de control pero que se pintó totalmente de amarillo perredista. Reportes allegados a este espacio alertan en el sentido de que los maestros, alentados por la fortaleza obtenida con el registro del Partido Nueva Alianza y el resurgimiento de Elba Esther Gordillo en el escenario priísta, intentarán ahora sí no parar hasta mandar a su casa al gobernador Ulises Ruiz . La caída de Ruiz, que ha sido ya sopesada en los principales despachos de la Secretaría de Gobernación, podría arrastrar las aspiraciones de su antecesor José Murat, quien todavía hace algunos días se imaginaba rumbo a la coordinación de la bancada priísta en la Cámara de Diputados.
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