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Raúl Rodríguez Cortés
21 de junio de 2006

Focos rojos en Jalisco

El carácter estratégico que tiene el Distrito Federal para el PRD, lo tiene Jalisco para el PAN. Pero a diferencia del partido del sol azteca, Acción Nacional está en riesgo de perder su bastión político durante las elecciones locales en que se renovarán gobernador, 40 diputados (20 de mayoría relativa y 20 de representación proporcional) y 125 alcaldes, y que por primera vez en la historia reciente, coincidirán con las federales.

De acuerdo con la encuesta publicada el lunes pasado por EL UNIVERSAL, el candidato del PAN, Emilio González Márquez, con 45% de las preferencias electorales, ha sido técnicamente empatado por el candidato del PRI, Arturo Zamora Jiménez quien registra 44%. El candidato del PRD, Enrique Ibarra Pedroza, se ubica en tercer sitio con un lejano 8% y, al igual que otros cuatro candidatos contendientes, no tiene posibilidades reales de triunfo.

Jalisco, después del Distrito Federal, es el estado más codiciado dentro de los que tendrán elecciones concurrentes el próximo 2 de julio. En términos electorales su listado nominal es el cuarto más grande del país con cuatro millones 712 mil 539 ciudadanos, esto es, 6.6% del total nacional.

Los dos últimos gobiernos de Jalisco han sido del PAN y su Congreso tiene una composición bipartidista: 19 de los 40 legisladores son priístas, 17 panistas, dos perredistas y dos verdes. El poder municipal, entre tanto, está prácticamente dividido: 49% de la población es gobernada por el PRI y 46% por el PAN. Este último gobierna en la capital, Guadalajara, mientras que el tricolor lo hace en los cinco municipios más poblados y económicamente más importantes: Tlaquepaque, Tonalá, Puerto Vallarta y Zapopan.

De este último es presidente municipal con licencia el candidato del PRI Arturo Zamora Jiménez, en tanto que el candidato del PAN, Emilio González Márquez, lo es de Guadalajara. Zamora Jiménez es abogado por la Universidad de Guadalajara, ganó por un amplio margen la elección interna de su partido y arrancó la contienda con una amplia ventaja en las encuestas. Ésta se ha reducido considerablemente por la guerra sucia emprendida por González Márquez, un contador de profesión de quien se afirma tiene vínculos con la ultraderechista organización nacional del Yunque, uno de cuyos máximos dirigentes, el asesor presidencial Ramón Muñoz, habría filtrado documentos de la DEA que relacionan con el narcotráfico al candidato del tricolor.

La acusación, sin embargo, no ha podido revertir el creciente desacuerdo de los jaliscienses (cercano a 50%) con el principal respaldo del aspirante blanquiazul, el gobernador panista Francisco Ramírez Acuña, un político de trato difícil, que se ha calificado a sí mismo de mano dura y que es intransigente con sus posiciones políticas ultraconservadoras.

Ramírez Acuña fue, por cierto, quien destapó a Felipe Calderón en su camino, dentro del PAN, hacia la candidatura presidencial. De la fuerza política blanquiazul en Jalisco, el candidato presidencial de Acción Nacional ha recibido un fuerte apoyo. De manera que una derrota en esa plaza tendría para el PAN y para Calderón implicaciones muy negativas. Los focos rojos están encendidos. Nos vemos el próximo viernes en este Gran Angular.

rrodriguezangular@hotmail.com

 
 
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