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Ricardo Alemán
19 de junio de 2006

Oaxaca, la mecha

¿Quién está detrás de una movilización que comenzó con un legítimo reclamo y que se transformó en una lucha de fuerte contenido político?

A fuerza de la costumbre -porque cada año, por estas fechas, es lo mismo-, las movilizaciones magisteriales de los llamados "disidentes" del magisterio ya son parte del paisaje político-social, lo mismo en Oaxaca que en Chiapas y en el Distrito Federal. Pero en esta ocasión el fenómeno tiene tintes distintos. No se trata de una protesta más, sino que su objetivo parece claramente orientado al 2 de julio.

En efecto, en esta ocasión la movilización del magisterio no parece estimulada sólo por las reivindicaciones laborales de los mentores -de suyo legítimas en casi cualquier rincón del país-, pero tampoco se asoma un interés político estrictamente doméstico, entre las fuerzas políticas y sociales de Oaxaca. Más bien hay muchos indicios de que los maestros "disidentes" persiguen un objetivo político vinculado con la apretada elección presidencial que tendrá lugar en todo el país dentro de los próximos 14 días.

Por eso resultan obligadas dos preguntas: ¿quién está detrás de una movilización que comenzó con un legítimo reclamo de retabulación salarial y que se transformó en una lucha de fuerte contenido político? ¿Qué pretenden quienes estimulan ese reclamo, que ya amenaza con alterar la más disputada elección presidencial que se recuerde?

La historia de esa clase de protestas se ha vinculado, en los años recientes, con la disputa política doméstica. Es decir, entre los actores políticos y sociales de Oaxaca. Pero en esta ocasión el fenómeno ha rebasado las fronteras oaxaqueñas y la crisis va mucho más allá, al grado de poner en riesgo la elección del domingo 2 de julio que -en Oaxaca y en otras entidades del país- podría terminar en la anulación de los comicios federales y en la mecha que desataría la mayor crisis político-electoral vivida en los tiempos de la llamada democracia electoral mexicana.

Está claro que para los líderes del magisterio disidente oaxaqueño y para quienes están detrás, lo que se busca es crear un clima de zozobra, de inestabilidad y hasta de ingobernabilidad en medio de un proceso electoral de suyo alterado por la fuerte competencia de dos de los más aventajados candidatos presidenciales, el perredista Andrés Manuel López Obrador y el panista Felipe Calderón. Pero hay que insistir: ¿quién de los dos, Obrador o Calderón, se beneficia con ese clima de ingobernabilidad y quién resultaría ganancioso de esa situación el 3 de julio? ¿O es que la rentabilidad político-electoral de una crisis como la del magisterio oaxaqueño podría beneficiar al tercero en la contienda, a Madrazo?

Si apelamos al análisis por el método de eliminación, el primero que resulta descartado de los beneficios de una crisis del magisterio disidente, es el candidato del PAN, además de que las capacidades políticas de su partido y del gobierno federal no alcanzan para "tripular" una movilización como la que se produce en Oaxaca y que ya amenaza con exportarse a otras entidades del país, sobre todo al DF. Está claro que ni el PAN, ni el gobierno federal, y menos Calderón estimulan la protesta magisterial.

Era una tradición, por otra parte, que en las luchas intestinas del PRI se utilizaba al magisterio. Pero en esta ocasión, el gobernador Ulises Ruiz no sólo no tiene el control de la crisis -e incluso reprimió la protesta-, sino que es uno de los blancos de los disidentes quienes han pedido su cabeza. También era muy frecuente que detrás de las presiones políticas de los maestros aparecía la lideresa "moral" del magisterio, Elba Esther Gordillo. Pero en este caso, la profesora no parece estar moviendo los hilos del conflicto, y hasta ha declarado que "salió de control de sus líderes" y que es un asunto político. Para nadie es una novedad que la señora Gordillo es una aliada no sólo de Fox sino de Calderón, y una crisis político-electoral como la creada en Oaxaca va precisamente en sentido contrario a los intereses del gobierno federal -que está obligado a garantizar gobernabilidad en el país-, del candidato presidencial Calderón, y hasta de la señora Gordillo. Pero en esta ocasión tampoco parece que el destinatario de la crisis sea Madrazo, ya que si bien Gordillo se ha convertido en su más feroz adversaria, una eventual anulación de votos en Oaxaca no le restaría más sufragios al aspirante del PRI de los que ya perdió. Madrazo tampoco se beneficia con la crisis, además de que el PRI ya mostró que tiene a sus propios grupos de "choque", como Antorcha Campesina, a la que movilizó en días pasados en la ciudad de México.

Entre los posibles beneficiados de que los maestros de Oaxaca "revienten" la elección del 2 de julio se ubica López Obrador, quien de perder la contienda tendría en esa crisis el pretexto ideal, "la mecha" encendida para rechazar el resultado de las urnas, para reclamar la anulación de la jornada electoral, y para llamar a la resistencia civil. Es cosa de recordar el modus operandi de AMLO. Y si no, al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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