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E l 28 de mayo, cerca de Guadalajara, Jalisco, el gobierno mexicano, cooperando con el estadounidense, cateó un laboratorio ilegal dedicado a producir fentanyl. Este narcótico es elemento esencial de la temible "china blanca": heroína combinada con fentanyl o, también, cocaína y fentanyl. Se aprehendió en Guadalajara a cinco ciudadanos mexicanos incluyendo, al parecer, a uno de los ingenieros químicos. La Associated Press en nota desde Chicago, de fecha 5 de junio, firmada por Carla K. Johnson, mostró la enorme preocupación de John Walters y la Drug Enforcement Administration en relación con esta droga. Sólo en Chicago y Detroit se han producido en los últimos meses cerca de 130 muertes por sobredosis; y cientos de adictos están en los hospitales en San Luis y Filadelfia, en Camden y hasta en Little Rock, Arkansas. Walters declaró que se había localizado la principal fuente de abastecimiento de fentanyl para el mercado ilegal de EU. No la única, acotó. En www.wikipedia.org el lector podrá encontrar suficiente información sobre el narcótico. Y un buen artículo del Chicago Defender sobre este macabro asunto. En unos cuantos días (para el 14 de junio) se realizaba en Chicago una conferencia de las diversas organizaciones policiacas que actúan contra los narcotraficantes, y el diario The New York Times la reportaba en nota fechada ese día y publicada el 15. Resulta lógico; el narcótico es 80 ó 100 veces más fuerte que la morfina y unos granos de más representan una sobredosis mortal de necesidad. No cambia ni el color ni el sabor de la heroína o la cocaína con la cual se mezcla. Sólo aumenta su potencia a niveles extraordinarios. Hoy circulan millones de dosis de china blanca en el mercado estadounidense. Cada dosis cuesta de 20 a 50 dólares en casi todos los centros de consumo. Es público que la heroína mexicana ha abastecido por décadas una parte fundamental del consumo de narcóticos en el Medio Oeste y la Costa del Pacífico en EU. La siembra de amapola, la producción de goma de opio y su conversión a heroína en territorio nacional es uno de los negocios más importantes y lucrativos (y menos conocidos) de las redes del crimen organizado en México. Hace pocos años surgió la producción masiva de drogas de laboratorio; la principal: la metanfetamina. Durante algún tiempo fue más barato y menos riesgoso producir esta droga directamente en el propio EU. Las autoridades respondieron con una intensa campaña para desmantelar esos laboratorios. Y la producción de "meta", en buena proporción, regresó a México. Se tomaron algunas medidas para controlar la producción y distribución de los insumos indispensables. De ahí la necesidad para el crimen organizado de encontrar países donde las materias primas sean accesibles. En Egipto, Sudáfrica, China o donde fuese. Una vez más, otra vez, el tráfico ilegal de drogas mostró su característica esencial: se trata de empresas criminales transnacionales. El mercado de la cocaína ha cambiado porque ahora Europa y Latinoamérica son mercados muy importantes y vemos extraños fenómenos como exportaciones de esa droga desde Estados Unidos. Y en México, en particular, se observa la explosión del narcomenudeo y las tienditas. Los cargamentos que antes pasaban por aquí rumbo al norte, por estas fechas en buena medida abastecen el consumo mexicano. Con todo lo que ello significa en términos de actividades violentas y de corrupción en el país. Por si fuera poco, en esta actividad cuenta y mucho el ingenio creativo de quienes controlan la distribución. Por ejemplo, en Massachusetts se descubrió que los narcotraficantes usaban las bodegas de la empresa Home Depot para distribuir, desde Texas, mariguana y cocaína. Usted compraba un baño y, sorpresa, podía descubrir dentro del paquete 50 ó 10 kilos de droga. Y, entonces, de inmediato, debía dar aviso a la policía para no incriminarse. O para evitar algo peor. En el caso del fentanyl resulta obvio, existe una enorme y compleja red de distribución, la cual abarca muchos estados de la Unión Americana. Pero la producción ocurre básicamente en México. Se ha desmantelado un importante laboratorio. ¿Cuántos quedan? ¿En cuál región del país: en alguna de las zonas industriales? ¿Cuál es el cartel que controla esta producción? ¿O este también es un negocio peleado por varios capos? Son preguntas para molestar al vecino. Pues muy poco se habla de esto en los círculos oficiales. Y entonces hay que investigar en los medios de comunicación internacionales para tener a la mano algunos detalles esenciales. Los más recientes ejemplos de cruda y brutal violencia en la guerra de los cárteles: los "michoacanos" expulsados de Veracruz y Tabasco; la batalla infernal por el control de Nuevo Laredo, la cual comienza en Guerrero; los homicidios múltiples presentes en la mayoría de las entidades, deberían ser explicados a suficiencia por el gobierno. A cambio obtenemos lugares comunes como "es una pelea por territorios y plazas". Se nos ve como menores de edad o simplemente como una masa manipulable sin dificultades. Resulta claro que al día de hoy el consumo de heroína en México no es mayor. Al día de hoy; por ahora. Y al hablar de "china blanca" estamos referidos por necesidad al consumidor de drogas muy duras en Estados Unidos. Cuya vida ahora peligra; y eso genera un grave problema de salud pública en las grandes ciudades. Pero: ¿y si la heroína se abarata y comienza a ser accesible en forma masiva en México? Hace años la cocaína era un lujo reservado para personas de ingresos altos. Eso es el pasado. Y hay drogas de laboratorio, de mala o pésima calidad, accesibles a los jóvenes mexicanos de todas las edades y capas sociales. Esa ya es también nuestra realidad. Y la peor pesadilla puede hacerse realidad: si algún día un químico genial modifica las moléculas de los opiáceos, entonces nos van a poner de rodillas. ¿Sueños de opio? Hay medicamentos 10 o 100 veces más poderosos que el fentanyl. Conste. Mvalle131@aol.com
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