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Ricardo Alemán
06 de junio de 2006

Ahumada y Bejarano son, a fin de cuentas, una verdadera "bomba de tiempo" para AMLO

E n el primer círculo del gobierno del DF se escucha, desde hace un par de semanas, la versión de que la administración de Alejandro Encinas tiene listas nuevas denuncias penales contra Carlos Ahumada, el empresario que corrompió a funcionarios del gobierno de AMLO, además de autor intelectual de los videoescándalos .

También desde hace semanas ha sido notorio el activismo de René Bejarano, el que fuera cercano operador político de López Obrador, el ex jefe de gobierno y hoy candidato presidencial que durante meses se negó a poner distancia de su estrecho colaborador. Por alguna razón que no queda clara, Bejarano mueve sus piezas, envía mensajes, amaga con demandar a Carlos Ahumada, y hasta desliza que corre peligro, junto con su familia.

En los dos casos, Ahumada y Bejarano representan a los personajes más vinculados, que más conocen y que más información poseen sobre los actos de corrupción que mancharon la administración de AMLO como jefe de Gobierno del DF. Ahumada y Bejarano -junto con Gustavo Ponce- han sido los "paganos" de los videoescándalos y, por ello, son los depositarios de las facturas políticas que pueden ser cobradas en cualquier momento.

A Carlos Ahumada el gobierno del Distrito Federal lo mantiene preso en una cárcel capitalina, en donde se le siguen procesos penales por su presunta participación en sobornos y corrupción a funcionarios delegacionales, del GDF, y a dirigentes del PRD. Por razones políticas, a Ahumada se le ha incomunicado de los medios informativos, al tiempo que se violentan sus derechos elementales. A su vez, Bejarano goza de libertad, luego de un paso meteórico por prisión -acusado por llevarse pacas de dólares y hasta las ligas-, pero ha visto cancelada toda actividad política, en escenarios públicos, ya que aparece como "apestado" entre los de por sí desprestigiados políticos mexicanos.

Ambos son, a fin de cuentas, una verdadera "bomba de tiempo" para el candidato presidencial de la izquierda institucional, López Obrador. Y es que el empresario de la construcción, el responsable de financiar a una buena parte del perredismo, y el político que fuera el operador político de AMLO, son los dos hombres que más saben de ese financiamiento presuntamente ilegal. Por eso, porque es uno de los que conoce el valor de su información, Carlos Ahumada ha salido de nuevo al escenario para anunciar nuevos videoescándalos.

Pero los nuevos videos que hoy darán a conocer el abogado y la esposa de Carlos Ahumada tienen un antecedente inmediato. Resulta que desde su reclusión, Ahumada pretendió en días pasados que le autorizaran una conferencia de prensa. Intentaba ser escuchado por los medios de información para dar a conocer su versión sobre el proceso penal al que se encuentra sometido. Sin embargo, la solicitud le fue negada por el propio jefe de Gobierno, Alejandro Encinas, quien esgrimió argumentos poco sólidos y que confirmaron que Ahumada es un preso político del gobierno capitalino, más allá de su responsabilidad penal.

Sin embargo, vale una pregunta obligada, ¿para qué quería ofrecer Carlos Ahumada una conferencia de prensa? La respuesta puede ser de sentido común. Intentaba precisamente eso, hacer pública una porción de lo que sabe, nuevos vínculos de perredistas con actos de corrupción. Pero el mensaje pudo haber sido de dos o tres bandas. Es decir, que más allá de los videos que serán dados a la publicidad, Ahumada lo que intentaba era mandar un mensaje al gobierno capitalino y acaso al propio López Obrador, para presionar sobre su situación legal. "Aquí estoy, y tengo mucho más que esto que pueden ver. Y todo eso se sabrá, si no se modifica mi situación jurídica". Ese pudo haber sido el mensaje.

Y es que no se entiende que Ahumada haya anunciado con días de anticipación que daría a conocer nuevos videos, e incluso que haya decidido filtrar detalles de éstos, si lo que buscaba era un impacto de sorpresa. Los videos que hoy se darán a conocer y que ayer fueron anunciados y de los que se dieron detalles, no son más que un mensaje previo, lanzado en la víspera del debate, de lo que puede ocurrir días antes de la elección del 2 de julio. Carlos Ahumada sabe mucho más de lo que creen en el PRD y en la candidatura de AMLO, y el anuncio de que habrá nuevos videos, la filtración de los detalles, no es más que un mensaje para que sus adversarios entiendan de lo que es capaz.

Lo interesante del asunto es que los videos ya habrán marcado el debate que por la noche tendrán los candidatos presidenciales. Pero sobre todo, López Obrador llegará al debate como aquel boxeador que sube al cuadrilátero con la pelea perdida, con la derrota en la báscula. Y es que entre hoy y el 2 de julio, los señores Ahumada y Bejarano lo tendrán en un puño. Y es que son, como ya lo dijimos, "una bomba de tiempo" sobre la que está parado López Obrador. Y eso lo saben tanto Carlos Ahumada como René Bejarano, pero sobre todo lo saben adversarios del candidato perredista, como Calderón. Y nadie puede poner en duda que Calderón, el PAN o el propio gobierno de Fox pudieran estar detrás de Ahumada y de Bejarano. Al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

 
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Apasionado del periodismo, así explica el autor su dedicación de más de 10 años a este espacio donde se afana en traducir, aclarar y revelar los entretelones de críptico ámbito que es la política. Su trabajo requiere análisis, conocimiento y paciencia para poner en su lugar las piezas del acertijo. Le intriga también la literatura, aunque asegura que ninguna novela es más interesante que la realidad política.
 
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